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El grito de los jóvenes contra el cambio climático

El movimiento ‘Fridays for future’ ha impulsado movilizaciones por toda Europa para reclamar "medidas reales" frente al calentamiento global.

Las movilizaciones destinadas a combatir el cambio climático han crecido de forma considerable en los últimos años.
Las movilizaciones destinadas a combatir el cambio climático han crecido de forma considerable en los últimos años.
Pixabay

Tras la ola de calor y los incendios forestales que habían tenido lugar en su país recientemente, el 20 de agosto del pasado año, Greta Thunberg, una ciudadana sueca de 16 años, empezó una huelga escolar de tres semanas cuyo final coincidiría con el día de las elecciones generales suecas y cuyo fin principal era el de reclamar a los partidos políticos del parlamento del país nórdico que actuasen con urgencia para frenar el cambio climático. La adolescente no se imaginaría lo que su humilde acción iba a causar solo cinco días después: miles de jóvenes la continuaron todos los viernes en el marco de una iniciativa global que fue sumando apoyos e inspirando a estudiantes de otros países que fueron uniéndose a las huelgas de esas jornadas, lo que dio lugar al nacimiento del movimiento ‘Fridays for Future’, cuyos integrantes han llevado a cabo movilizaciones por toda Europa reclamando "medidas reales" contra el calentamiento global.

A lo largo y ancho del planeta, este movimiento, que se declara apartidista, tiene una reclamación unívoca: pide a los gobiernos que cumplan con lo que se han comprometido a través del Acuerdo de París. Este pacto, que data de 2015 y empezará a ser efectivo a partir de 2020, tiene una serie de objetivos – en el que destaca el de que el irreversible aumento de la temperatura se quede dentro de unos límites manejables, entre los 1,5 y los 2 grados– y fija cómo lograrlos –a través de la eliminación de los gases de efecto invernadero de la economía mundial. Pero a falta de sanciones u otros instrumentos que obliguen a los países a cumplir con el texto, la presión social se ha convertido en un factor clave para empujar a los ejecutivos a reducir con suficiente intensidad sus emisiones. Por eso, desde los partidos y organizaciones que llevan tiempo trabajando en la lucha contra el cambio climático se celebra esta irrupción del movimiento estudiantil por su condición de elemento de presión a los gobernantes.

Los portavoces de la iniciativa señalan que los recortes de emisiones a los que los países se han comprometido hasta ahora en el citado acuerdo no son suficientes, pues llevarán, al menos, a un aumento de la temperatura de hasta tres grados. Por ello, insisten en que son precisos más esfuerzos en este sentido, ya que el planeta se está quedando "sin tiempo" por la gran acumulación de gases de efecto invernadero expulsados por la actividad del ser humano.

El reflejo en España

El pasado 15 de marzo se convocó una gran huelga estudiantil a nivel internacional para protestar contra esta problemática que fue seguida por alrededor de un millón y medio de manifestantes en más de 2.000 ciudades de todo el mundo, 58 de ellas españolas. Una serie de movilizaciones que se celebraron dentro de una acción conocida como ‘huelga global por el clima’ y en la que se pudieron oír proclamas como "No queméis nuestro futuro", "Hay más plástico que sentido común", "El capitalismo mata el planeta", "El clima no puede esperar" o "Más renovables y menos eléctrica".

Posteriormente, y coincidiendo con la campaña de las pasadas elecciones europeas, los integrantes de ‘Fridays for future’ celebraron una segunda ‘huelga global por el clima’ el 24 de mayo. En esa ocasión, los convocantes reprocharon a los líderes mundiales su "falta de acción concreta para luchar contra el cambio climático" y les responsabilizaron de estarles "robando el futuro". Manifestantes, escolares y universitarios de más de 1.000 ciudades de hasta un centenar de países salieron a las calles a pedir "más acción climática". En Madrid, los jóvenes se manifestaron por las calles de la ciudad hasta llegar a las inmediaciones del Congreso de los Diputados, donde reclamaron al Gobierno que declarase el "Estado de emergencia climática".

Y, por último, el pasado 31 de mayo los activistas volvieron a movilizarse en España convocando sentadas y celebrando asambleas en las que trataron temas como la economía circular. "De los 60.000 millones de toneladas de materias primas que extraemos cada año, la mitad no se regenerarán. Este modelo económico es uno de los mayores contribuyentes a la crisis climática", indicaron los convocantes en un comunicado previo.

La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, en consonancia con el objetivo principal del Acuerdo de París y a través de medidas como el endurecimiento de las leyes al respecto o el impulso de una mayor concienciación medioambiental, es la principal reivindicación de estos jóvenes europeos en lo que constituye un auténtico grito contra un fenómeno cuyos efectos más negativos ya son visibles y en relación al cual conviene tener muy en cuenta las prácticas que más influyen en él para no agravar sus consecuencias más perjudiciales y tratar así de luchar para salvar el planeta.

- Ir al especial del Día Mundial del Medioambiente.

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