los inicios

El folclore genuino que traspasa fronteras

Desde su creación, HERALDO se ha hecho eco del mundo de la jota, seña de identidad de la música aragonesa junto con otras como las bandas y orquestas de principios del siglo XX.

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11 may 2025 - 05:00
Ronda jotera durante unas Fiestas del Pilar en la década de los cincuenta.
Ronda jotera durante unas Fiestas del Pilar en la década de los cincuenta.Luis Mompel/Heraldo

La noche del 26 de marzo de 1894 se produjo un acontecimiento cultural histórico en Madrid, una ‘Fiesta de la Jota’ en la que dos humildes músicos aragoneses, Santiago Lapuente y Ángel Sola, presentaron el primer gran cancionero de la jota, con 22 estilos y variaciones que habían recopilado. La cita, considerada como el hito fundacional de la jota aragonesa como espectáculo de calidad, tuvo lugar un año antes del nacimiento de HERALDO, diario que desde sus inicios se hizo eco de todo lo que tiene que ver con esta manifestación artística, propuesta en 2024 por el Ministerio de Cultura para ser declarada por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Tanto es así que el 17 de octubre de 1911 el periódico organizó una Fiesta de la Jota con la que quiso reivindicar el canto y baile aragoneses en su pureza, que en aquel entonces ya estaba amenazada. La celebración se articuló en tres partes. En la primera se interpretaron distintas piezas orquestales y se cantó la jota de ‘El dúo de la Africana’. En la segunda, destacados actores, entre ellos María Guerrero y Emilio Thuiller, leyeron textos de Mariano de Cavia, Julio Cejador, Jacinto Benavente o los hermanos Quintero; y escritores aragoneses, como Sixto Celorrio, Alberto Casañal o Mariano Baselga, leyeron los que habían escrito para la ocasión. Para finalizar, hubo jota bailada por dos parejas de Tauste, una de Alcañiz-Santolea y una infantil. Cantaron jotas Cecilio Navarro, Felipe Colmán, Pilar Lasierra y Segundo Goñi.

Concierto en el Quiosco de la música instalado en la plaza de los Sitios de Zaragoza en los años cincuenta.
Concierto en el Quiosco de la música instalado en la plaza de los Sitios de Zaragoza en los años cincuenta.Archivo Heraldo

No en vano, la jota constituye una de las principales señas de identidad de la música aragonesa de finales del siglo XIX y primera mitad del XX, que no obstante también cuenta con otros elementos característicos que sentaron las bases del futuro de este arte. Ejemplo de ello es la fundación de las bandas municipales de Teruel (1910), Huesca (1914) y Zaragoza (1934) y las provinciales de Teruel (1928) y Zaragoza (1934). Por su parte, en 1906 se fundó la Filarmónica de Zaragoza y en 1915 la Sociedad Musical en Huesca, que desapareció al quedarse sin local. Y, en 1926, se creó el primer conservatorio de Zaragoza, que en 1933 se uniría con la Escuela de Música, adoptando el nombre de Conservatorio Profesional.

Asimismo, el ‘tema aragonés’ fue muy popular en la zarzuela de finales del XIX y principios del XX. En Zaragoza se representaban zarzuelas y óperas en el Teatro Principal, sobre todo por parte de una compañía que actuaba desde 1854 en la ciudad. El autor de zarzuela aragonés más prolífico fue Pablo Luna Carné, nacido en Alhama de Aragón y muy activo en Madrid, quien introdujo un estilo inspirado por la opereta vienesa.

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