en colaboración con clínicas cres
Dolor articular crónico: cuando la medicina regenerativa busca mejorar la movilidad sin cirugía
Clínicas CRES, con centro en Zaragoza, combina diagnóstico médico, procedimientos de medicina regenerativa y nutrición personalizada para abordar lesiones articulares persistentes.
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El dolor articular no es una molestia menor cuando condiciona la forma de caminar, dormir, trabajar o realizar actividades cotidianas. Rodilla, cadera, hombro o columna pueden convertirse en el origen de una limitación funcional progresiva que afecta directamente a la calidad de vida. En España, las enfermedades reumáticas y musculoesqueléticas tienen un peso sanitario muy relevante: se estima que una de cada cuatro personas mayores de 20 años padece alguna patología reumática, lo que supone alrededor de 11 millones de personas afectadas, según datos difundidos por la Sociedad Española de Reumatología.
En este contexto, la medicina regenerativa se ha consolidado como una opción médica orientada a mejorar la funcionalidad y reducir el dolor en determinados pacientes, siempre tras una valoración individualizada. En Zaragoza, Clínicas CRES trabaja este tipo de procedimientos desde un abordaje integral que combina diagnóstico médico preciso, medicina regenerativa, fisioterapia y apoyo nutricional personalizado.
“El objetivo no es solo tratar una articulación dolorosa, sino entender qué factores están manteniendo la inflamación, la pérdida de movilidad o la mala recuperación del tejido”, explica el doctor Carlos Jarabo, director médico de Clínicas CRES. Según señala, muchas lesiones aparentemente localizadas pueden evolucionar hacia un dolor persistente si no se abordan de forma adecuada desde el inicio.
Rodilla, hombro y cadera: articulaciones que más condicionan el día a día
El dolor de rodilla es una de las consultas más habituales en pacientes con artrosis o lesiones degenerativas. Subir escaleras, levantarse de una silla, caminar trayectos largos o practicar deporte pueden convertirse en actividades difíciles cuando la articulación pierde capacidad de amortiguación y aparece inflamación.
El hombro también tiene un impacto importante en la calidad de vida. Tendinopatías, lesiones del manguito rotador, calcificaciones o procesos inflamatorios pueden provocar dolor nocturno, limitación para elevar el brazo y dependencia creciente de analgésicos. En muchos casos, el problema no se limita al dolor, sino a la pérdida de autonomía para tareas básicas como vestirse, conducir o dormir de lado.
La cadera, por su parte, suele manifestarse con dolor en la ingle, rigidez y dificultad para caminar. Como ocurre con otras articulaciones, el diagnóstico precoz resulta clave para valorar qué abordaje puede ser más adecuado en cada caso y si el paciente puede beneficiarse de opciones terapéuticas conservadoras.
Medicina regenerativa: favorecer la reparación y modular la inflamación
La medicina regenerativa aplicada al aparato locomotor busca aprovechar mecanismos biológicos del propio organismo para favorecer la reparación tisular, modular la inflamación y mejorar la funcionalidad de la articulación o estructura lesionada. Este enfoque puede valorarse en patologías como artrosis de rodilla y cadera, tendinopatías, lesiones musculares, dolor persistente de hombro o determinados procesos degenerativos.

En Clínicas CRES, el abordaje comienza con una consulta médica diagnóstica en la que se revisan los antecedentes del paciente, las pruebas de imagen, el grado de afectación y los objetivos funcionales. A partir de esa valoración, el equipo médico determina si el paciente es candidato a procedimientos de medicina regenerativa dentro de una indicación clínica adecuada o si requiere otro tipo de abordaje terapéutico.
El doctor Jarabo subraya que estos procedimientos no deben entenderse como una solución aislada. “La medicina regenerativa puede ser una herramienta útil dentro de un plan médico individualizado, pero su resultado depende también del estado general del paciente, de su composición corporal, de la inflamación sistémica, de la rehabilitación y de los hábitos de vida”, apunta.
La nutrición personalizada, una pieza del abordaje integral
Uno de los aspectos diferenciales del modelo de Clínicas CRES es la integración de la nutrición personalizada en el abordaje del dolor articular. La inflamación crónica de bajo grado, el sobrepeso, la resistencia a la insulina, la composición corporal o ciertas alteraciones intestinales pueden influir en la evolución de los síntomas musculoesqueléticos.
Por ello, el centro incorpora estudios genéticos nutricionales y de microbiota intestinal cuando el perfil del paciente lo requiere. El objetivo es identificar factores que puedan estar favoreciendo un entorno inflamatorio y diseñar una estrategia dietética individualizada.

Los estudios genéticos nutricionales permiten conocer cómo responde cada persona a determinados nutrientes y orientar recomendaciones más ajustadas a su metabolismo. Por su parte, el análisis de microbiota intestinal ayuda a valorar posibles desequilibrios digestivos, sobrecrecimientos microbianos, marcadores inflamatorios o alteraciones de la permeabilidad intestinal que podrían contribuir a una inflamación generalizada.
Este enfoque resulta especialmente relevante en pacientes con artrosis, artritis u otros procesos reumáticos en los que el dolor no depende únicamente del desgaste mecánico de una articulación. El intestino desempeña un papel importante en la regulación inmunitaria y metabólica, por lo que cuidar la microbiota puede formar parte de una estrategia global orientada a reducir inflamación y mejorar la calidad de vida.
Un tratamiento orientado a recuperar funcionalidad
El reto en los pacientes con dolor articular crónico no es solo aliviar los síntomas de forma puntual, sino recuperar movilidad, autonomía y capacidad para realizar actividades diarias. Por eso, Clínicas CRES combina diferentes áreas de trabajo: valoración médica, medicina regenerativa, fisioterapia, nutrición personalizada y seguimiento clínico.
Este tipo de abordaje puede ser especialmente útil en pacientes que llevan tiempo conviviendo con dolor, han probado tratamientos convencionales con resultados limitados o buscan una valoración médica especializada antes de plantearse opciones más invasivas, siempre que el caso lo permita.
Clínicas CRES cuenta con centros en Madrid, Valencia, Palma de Mallorca y Zaragoza. En la capital aragonesa, la clínica está situada en la calle María Lostal, 27. La cita previa puede solicitarse en el teléfono 976 483 553.