'mi trabajo te da vida'
Del medio rural aragonés hasta más allá de las fronteras del país
Pilar González, de BonÀrea; y Carlos Golet, de Vall Companys, fueron los participantes de la primera tertulia de la noche
Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
¿Cómo se vive el día a día del sector porcino en Aragón, desde las tiendas en los pueblos más pequeños de la Comunidad hasta más allá de las fronteras del país? Cuando se acercó el pasado jueves el ecuador de la gala ‘Mi trabajo te da vida’, llegó el momento de dar respuesta a esta pregunta.
Lo hicieron Pilar González, asesora de tiendas de BonÁrea; y Carlos Golet, Export Manager Japón y Corea en Vall Companys, en una tertulia conducida por el cómico y presentador de este encuentro, Greg Pappas.
Por un lado, González explicó que su principal función en BonÀrea es "formar a los equipos que van a trabajar en las tiendas", concretamente en las 54 que ella supervisa en Aragón. No acaba aquí su labor, que pasa también por montar los comercios, prepararlas para la inauguración y acompañar a los trabajadores durante los primeros días de apertura para que se aclimaten a sus puestos, entre otras actividades. Además, como ella misma afirmó, para la compañía es importante que "los clientes que vienen a comprar vean que estamos involucrando a gente del pueblo".
Por su parte, la labor de Golet en Vall Companys es algo distinta. Dentro de toda la cadena de valor del grupo, que parte del control genético, la fabricación de piensos, la producción animal y la industria cárnica, él se encuentra en la parte final: el departamento de Exportación.
"Junto con mis compañeros y nuestro director evaluamos a diario las mejores disponibilidades de venta cárnica a nivel mundial. Esto representa que en Aragón somos un motor económico comercial muy potente", y que la Comunidad "es capaz de proveer de alimentos a los principales mercados mundiales", como Corea y Japón, los que a él mismo atañen. "Nuestro propósito, –continuó– es suministrar carne de cerdo criada por los ganaderos aragoneses, tanto a las mesas españolas como a todas las mesas del mundo".
Dando vida a los pueblos
En esta tertulia no faltaron los recuerdos. González hizo una mención especial a Bujaraloz, municipio zaragozano que no alcanza los 1.000 habitantes y que supuso un verdadero reto para ella y su equipo: "Era la primera vez que en mi zona abríamos una tienda en una localidad de esa población, nos movíamos en torno a los 2.500 habitantes mínimo. Las expectativas que tenía de que la tienda funcionara bien eran limitadas".
"La carne que vendemos no se va a vender en ningún otro sitio", es de BonÀrea y la fabrica BonÀrea"
Más allá de cualquier fracaso, la apertura supuso todo un éxito para BonÀrea, no solo porque son "muy queridos porque mucha parte del pueblo trabaja en la fábrica de piensos que tenemos allí", sino porque, además, los habitantes disfrutan de una de las opciones que marca la diferencia en la compañía: su apertura todos los días de la semana, incluidos los domingos y festivos por la mañana.
Asimismo, González compartió que su lema, ‘Directo del campo’, es reflejo de que "la carne que vendemos no se va a vender en ningún otro sitio, es de BonÀrea y la fabrica BonÀrea".
Y muchas más historias
En el caso de Golet, más allá de los viajes y culturas de las que ha podido nutrirse de la mano de su trabajo en Vall Companys, "como viene a decir el eslogan de esta gala, a mí mi trabajo me ha dado vida, por todas las experiencias vividas y por formar parte de un equipo de personas humanas profesionales tan potentes, que ayudan a que la motivación se mantenga viva día a día en el sector".
Recalcó, además, que en el sector porcino "las acciones o decisiones locales tienen una repercusión global. En la industria cárnica, la competitividad es máxima. Cada semana te enfrentas a retos que requieren flexibilidad, y eso a mí me ha permitido madurar como profesional".
No faltaron tampoco las historias personales de Golet, quien compartió ante un atento y risueño público que escuchó con entusiasmo sus palabras: "Hubo unas Fiestas del Pilar que tuve que recibir una visita institucional de unos japoneses. Teníamos que ir a una planta de Cárnicas Cinco Villas, en Ejea de los Caballeros, pero como teníamos tiempo los llevé a las ocho de la mañana a La Misericordia a ver las vaquillas. Estuvimos en el foso con la peña El Rebullo, y a los diez minutos ya nos ofrecían bocadillos, vino en bota... Así que, después de un par de olas y un par de charangas, pusimos dirección a Ejea".
"El trabajo nos da vida al sector, a los aragoneses y a personas a miles de kilómetros"
Son historias como estas las que, a ojos de Golet, demuestran que, efectivamente, "el trabajo nos da vida al sector, a los aragoneses y a personas a miles de kilómetros. También enriquece las relaciones humanas que, al fin y al cabo, son la base de las relaciones profesionales", concluyó.