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Cuando mirar se convierte en descubrir: un viaje con Íargo
El amante de la fotografía Javier Sánchez, más conocido por Íargo, mostró rincones ocultos de la ciudad y compartió cómo su pasión lo ha llevado a investigar y capturar con su móvil cada detalle urbano.
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Hay ciudades que se conocen y ciudades que se descubren. Y Zaragoza, en manos de Javier Sánchez, pertenece sin duda a este segundo grupo. Al menos, así quedó demostrado el pasado 4 de diciembre en Espacio H de HERALDO durante el encuentro De viaje por mi ciudad, una cita que reunió a amantes de la arquitectura, curiosos urbanos y seguidores del creador, también conocido como Íargo o deviajepormiciudad.
La presentación corrió a cargo de Olga Sánchez, de Heraldo de Aragón y hermana del protagonista, quien aseguró que "el enamoramiento de Javier por la ciudad y la fotografía hicieron que una afición se convirtiera en un modo de vida".
Paseos y fotografía
Íargo lleva años recorriendo Zaragoza con el objetivo de redescubrirla. Sus paseos se transforman en fotografías y, cuando no conoce el origen o la historia de un detalle, investiga. De ahí nacen sus publicaciones en redes sociales y también sus charlas, como la celebrada en este espacio y que reunió a decenas de personas dispuestas a abrir los ojos.
En cuanto a su método, la respuesta sorprendió a muchos, ya que todas las fotografías están hechas con el móvil. "Según a qué sitios voy, uso cámara de fotos, pero la mayoría las hago directamente con el teléfono. Eso sí, no es un móvil de baja calidad para así poder observar detalles que a simple vista cuestan un poco", añadió.
La sesión comenzó en el propio hall de Heraldo de Aragón, sobre el que desveló una joya escondida: una vidriera que representa a las tres capitales aragonesas a través de algunos de sus símbolos más reconocibles.
A partir de ahí, el viaje se desplegó como una ruta minuciosa por la memoria arquitectónica y visual de la ciudad. Íargo desgranó secretos de la vendedora de periódicos de Heraldo, detalles del edificio de Correos, la historia silenciosa de Santa Engracia y su santuario de los Innumerables Mártires, la identidad de plaza de Aragón, la antigua Capitanía General, el famoso billete de cinco pesetas escondido en la fachada del Hotel Goya o el encanto de la plaza de San Felipe.
No obstante, si algo dejó claro durante la charla, es que Zaragoza no se agota. "Me queda muchísimo. En mi móvil tengo 1.400 fotos de diferentes sitios. Si no pudiera salir de casa, aún tendría para hacer publicaciones durante muchos días más", sostuvo.
La cita terminó invitando a mirar. Porque, para Íargo, el mayor tesoro de Zaragoza no son sus monumentos más célebres, sino esos detalles que esperan en silencio a que alguien decida detenerse, observar y descubrir.