El doctor Fernando Albiñana realizando una rinoplastia ultrasónica.

Cuando la medicina estética se convierte en confianza y evidencia

En el instituto Altium, el paciente siempre es la prioridad con un acompañamiento personalizado además de rigor médico y seguridad para obtener resultados óptimos del trabajo que se lleva a cabo. La fuerza del liderazgo femenino impulsa un modelo más humano con resultados

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El Instituto Altium, dirigido por los doctores Albiñana y Delgado, estructura su actividad en tres áreas clave: cirugía plástica estética y reparadora, unidad especializada en lipedema y medicina estética. Un proyecto construido sobre la colaboración de cirujanos, especialistas y un equipo de gestión cuyo objetivo es ofrecer soluciones médicas con sentido. En la compañía se incluyen todo tipo de tratamientos y procedimientos desde la recuperación de la movilidad en una articulación hasta la técnica más moderna para rejuvenecer la piel de la cara. 

En ese conjunto de especialistas, se encuentra la doctora Alba Sobrino, única mujer cirujana de Altium, que en su entorno laboral ha experimentado, aún con todos los avances sociales, momentos complicados que, lejos de hacerla sentir más pequeña en ese entorno, han reforzado su determinación: "En más de una ocasión me han preguntado ‘¿dónde está el cirujano?’, asumiendo que no podía ser yo" y explica: "Te hacen más consciente de la importancia de visibilizar a mujeres en posiciones de responsabilidad". 

Para Sobrino, el debate debe centrarse en oportunidades reales: "Lo importante es que exista equilibrio y que cualquier persona con talento pueda desarrollarse". En su caso, formar parte de un equipo mayoritariamente masculino no ha sido una barrera, sino una oportunidad de crecimiento: "Me siento respaldada, en constante aprendizaje y dentro de un entorno colaborativo".  

un equipo involucrado

Desde la dirección, Cristina Esquinas cuenta que su llegada al sector fue casi casual, pero encontró en él un propósito claro: acompañar procesos que transforman no solo el físico, sino también la percepción personal. "Cuando empecé a ver pacientes de cirugía entendí que esto iba más allá de lo estético", afirma. Con esa idea nació Altium hace cuatro años: "Queríamos crear un espacio donde la estética fuera segura, honesta y con base médica".  

Su labor se apoya en tres pilares: garantizar la seguridad de cada procedimiento, cuidar al equipo y asegurar un crecimiento que no pierda la esencia del trato cercano. "Si el paciente está bien informado, está tranquilo", admite. Como muchas mujeres en el ámbito profesional, reconoce haber tenido que demostrar más: "He sentido que debía ganarme mi puesto, pero decidí responder con trabajo y resultados". 

La doctora Cristina Selva realizando un tratamiento de papada con K-Láser Blue.
La doctora Cristina Selva realizando un tratamiento de papada con K-Láser Blue.Instituto Altium

Esa misma ética la sigue la doctora Cristina Selva Royo, quien acumula más de 20 años de experiencia en medicina estética. Desde sus inicios tuvo claro que su camino pasaba por la cercanía con el paciente: "Quería construir relaciones que perduraran en el tiempo". 

Aunque su especialidad ha contado tradicionalmente con mayor presencia femenina, comenta que "siempre tenemos que demostrar más nuestra valía". Por ello, insiste en la importancia de la independencia profesional: "Hay que tomar decisiones con criterio propio y no dejarse arrastrar por modas". Todas ellas están de acuerdo en que la participación en iniciativas que visibilizan el papel de la mujer en distintos sectores es relevante para que las futuras generaciones tengan referencias. "Es fundamental dar voz a mujeres que están haciendo un trabajo excepcional", concluyen desde el equipo.

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