Espacio H
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Cuando la etiqueta importa: una guía para convivir con la diabetes
La paciente y divulgadora María Rasal, de Diabetes Zaragoza, compartió en un encuentro de Espacio H pautas prácticas para entender el etiquetado y mejorar la alimentación diaria
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El Espacio H de HERALDO acogió el pasado 24 de febrero una charla con vocación práctica y cotidiana: aprender a mirar lo que comemos.
Bajo el título Diabetes y lectura de etiquetado de alimentos ¿por qué y cómo lo hago?, María Rasal, paciente con diabetes desde hace más de 20 años y vinculada desde hace 14 a la asociación Diabetes Zaragoza, ofreció una guía clara para tomar decisiones alimentarias informadas y cuidar la salud cada día.
La alimentación como Pilar
Rasal comenzó lanzando varias preguntas al público como quién convivía con la diabetes, quién conocía a alguien con la enfermedad y, sobre todo, quién leía las etiquetas antes de comprar. A partir de ahí, propuso "repasar un poquito qué es la diabetes" para entender por qué la alimentación ocupa un papel central.
Como explicó, se trata de una enfermedad crónica provocada por un déficit en la producción de insulina que eleva los niveles de glucosa en sangre. La tipo 1 implica que el páncreas no produce insulina, mientras que la tipo 2 está estrechamente ligada al estilo de vida.
El tratamiento combina medicación, ejercicio físico, autocontrol y una pauta alimentaria adecuada. "La alimentación es el pilar fundamental", recordó, además de remarcar que no existe "la dieta de los diabéticos", ni hay que "comer raro". No obstante, sí destacó la importancia de elegir con criterio, limitar azúcares añadidos, grasas saturadas y sodio, y entender que no se trata de eliminar alimentos, sino de moderarlos.
Ahí entran en juego las etiquetas. "Son tu mejor herramienta", sostuvo, ya que permiten controlar porciones, evitar picos de glucosa y prevenir complicaciones a largo plazo. Por ello, su propuesta se basa en coger el producto y "darle la vuelta". "Hay que mirar la lista de ingredientes, comprobar que el azúcar no aparezca entre los primeros, revisar alérgenos y aditivos, y no dejarse llevar por mensajes ambiguos", afirmó.
Rasal también alertó del auge del precocinado y de la falsa sensación de que todo lo envasado es saludable. "Si ya el producto que compramos no es el adecuado, por muy bien que lo cocines, el plato final no va a ser el adecuado", asintió. Frente a la falta de tiempo y la sobreinformación, defendió pequeños cambios progresivos: empezar en casa comparando productos habituales y sustituir algunos por opciones mejores. "Si ya te lo planteas y decides leer la etiqueta, eso ya es un cambio", defendió.
Adoptar este último hábito, concluyó, "es quizá el gesto más sencillo y poderoso para ganar autonomía y salud en un entorno cada vez más complejo".