premio a joven agricultor

Compromiso y amor por el campo cultivado desde la infancia

Aunque es licenciado en Sociología, Garcés ha tenido claro desde pequeño que su verdadera vocación se encontraba en el sector agrario.

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A la izquierda, Rafael García, director de García Lés; a la derecha, Marcos Garcés, ganador del premio.
A la izquierda, Rafael García, director de García Lés; a la derecha, Marcos Garcés, ganador del premio.Aranzazu Navarro

Pica la curiosidad saber cómo un sociólogo acaba dedicándose al campo. O más bien, en palabras de Marcos Garcés, "cómo un agricultor acaba estudiando sociología". El que ha recibido el premio a Joven Agricultor en esta séptima edición de los Premios HERALDO DEL CAMPO, aunque también se dedica al cebo de porcino, ha tenido claro desde los 12 años que en el campo se encontraba su verdadera vocación.

 "Me fui a Valencia a estudiar, aunque iba y venía los fines de semana a Bañón para ayudar en el campo, porque hacía falta y a mí me encantaba", comparte. Con el tiempo, decidió sumarse a su explotación familiar en lo que para él fue "una incorporación ideal".

Haciendo uso de su etiqueta de joven agricultor, desde que se incorporó han aumentado en sus tierras las nuevas tecnologías: "Hemos remodelado la flota de tractores, hemos metido autoguiados, GPS... Tengo la inmensa suerte de que mi padre no ha sido un freno para eso, sino un impulso. Él siempre ha tenido una visión innovadora y de futuro".

Para Garcés, ser agricultor es "una suerte, pero también es una responsabilidad hacerlo de la forma lo más sostenible posible, tanto medioambiental, como social y económicamente".

Sindicalismo activo

Garcés fue miembro de la ejecutiva de UAGA y coordinador de Juventudes Agrarias de COAG a nivel nacional, así como responsable de Jóvenes en Aragón. Una etapa que recuerda como un momento de sindicalismo activo, que lo llevó en varias ocasiones hasta el Consejo Europeo de Jóvenes Agricultores (CEJA) y a grupos de diálogo civil de la Comisión Europea.

"Ser responsable de jóvenes de COAG me dio dos lecciones principalmente. Primero, me enseñó que yo no sabía de agricultura. Crees que sabes mucho, pero en cuanto sales de tu territorio te das cuenta de que hay muchas realidades distintas. Y dos, como viajábamos por toda España y Europa, me dio una gran formación, visión del sector y aprendizaje. También me permitió reivindicar. Luchar por lo que crees, por el sector que defiendes y por el tipo de agricultura que crees que debería haber. Eso es muy gratificante", incide. 

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