especial rehabilitación
¿Cómo saber si un edificio necesita rehabilitarse?
Las adecuaciones estructurales y funcionales se suman a la remodelación como actividades que pueden afrontar las comunidades, en las que los ascensores revalorizarán los pisos.

Todas las comunidades de viviendas de cierta edad se han planteado la rehabilitación o la reforma de viviendas se la han planteado en algún momento muchas comunidades que viven en edificios de cierta edad. Pueden parecer sinónimos, pero no lo son, ya que hay diferencias según el desarrollo de la obra, sus necesidades y las características de la misma. Al hablar de reforma, se hace referencia a modificaciones que supongan cambios en acabados, materiales u otros componentes y que tienen que ver con razones estéticas del inmueble. Una rehabilitación integral es un supuesto distinto.
El Código Técnico de la Edificación explica que las obras de rehabilitación son aquellas que tengan por objeto actuaciones cuya finalidad sea lograr una adecuación estructural para proporcionar al edificio condiciones de seguridad, estabilidad y resistencia mecánica.
Una adecuación funcional con el objetivo de darle mejores condiciones con respecto a aspectos como la supresión de barreras y la promoción de la estabilidad, entre otros, también estará entre las actuaciones que se pueden considerar rehabilitación. Entre estas mejoras está, por ejemplo, la colocación de un ascensor, que propiciará la revalorización de los pisos existentes en los edificios al lograr que las personas con discapacidad no tenga problemas de acceso.
Colocar un sistema de aislamiento térmico exterior en la fachada permitirá que los pisos tengan mayor confort
También se puede dar una remodelación cuyo fin sea modificar la superficie destinada a vivienda o modificar el número de las mismas o en el caso de que sea para crear pisos si no existen previamente. Se entenderá que una obra es de rehabilitación integral cuando tenga por objeto actuaciones tendentes a todos estos fines.
Ahorro energético
El Código Técnico de la Edificación también habla de ahorro de energía. En él se recogen aspectos como la limitación de demanda energética, el rendimiento de las instalaciones térmicas, la eficiencia energética de las instalaciones de iluminación, la contribución solar mínima de agua caliente sanitaria o la contribución fotovoltaica mínima de energía eléctrica que deben cumplir tanto los edificios nuevos como los que se rehabiliten.
Como una forma de contribuir al ahorro energético se debe tener en cuenta la instalación de un sistema de aislamiento térmico exterior. Se trata de un envolvente usado para aislar un inmueble a nivel térmico y acústico. Colocado en la fachada, mejora el confort térmico en las viviendas y reduce las pérdidas de energía.
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