Alumnos del colegio Soledad Puértolas, en el barrio de Valdespartera en Zaragoza.

¿Cómo ha impactado la vuelta al cole en el tráfico? ¿A qué situaciones hay que prestar más atención?

La seguridad vial en Zaragoza se ha puesto a prueba este pasado mes de septiembre con los trayectos escolares. Las prisas y las dobles filas en los aparcamientos, entre otras conductas, aumentan la probabilidad de sufrir incidentes en los desplazamientos por la capital aragonesa y cometer despistes que pueden salir muy caros.

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Más de 100.000 estudiantes, desde los más pequeños de la etapa de infantil hasta el alumnado de bachillerato y formación profesional, volvieron a las aulas aragonesas hace ya casi un mes. De una forma repentina, se pasó de la tranquilidad propia de la estación estival al frenesí de la actividad cotidiana y las calles, avenidas y plazas se convirtieron en puntos neurálgicos de las idas y venidas de los escolares y sus familias, a los que se sumaban no pocos trayectos derivados de la vuelta a la rutina laboral.

No es de extrañar, por tanto, que en las últimas semanas hayamos detectado, e incluso sufrido, más de una infracción a la seguridad vial. Las prisas y la posible congestión del tráfico en algunos puntos más concurridos de la capital aragonesa habrán desembocado en pitidos y en algún que otro momento de tensión. Especialmente conflictivo es el entorno de los centros educativos en los momentos de entrada y salida de estudiantes, por eso el Ayuntamiento de Zaragoza reforzó la seguridad en estas áreas, además de pacificar las vías limitando la velocidad a 30 o hasta a 20 kilómetros hora. Más común de lo aconsejable es la práctica de dejar el coche aparcado en doble fila o en medio de un paso de peatones mientras se acompaña al menor a las puertas del colegio.

Las prisas también son malas consejeras para las personas que optan por el patinete y la bicicleta y no respetan los carriles ni espacios reservados para su circulación, llegando a superar además los límites de velocidad asignados a esos viales. Y, por supuesto, los peatones también pecan de imprudentes cuando afrontan un cruce mirando el móvil o con los cascos puestos.

Convivencia Vial, del Ayuntamiento de Zaragoza.
Convivencia Vial, del Ayuntamiento de Zaragoza.

Por todo ello, desde el Ayuntamiento de Zaragoza, se sigue insistiendo en el fomento de las buenas prácticas cuando se trata de la seguridad de la ciudadanía mediante su campaña Convivencia Vial. A través de un lenguaje gráfico y sencillo se explica cómo pequeños cambios en nuestros hábitos pueden contribuir a una movilidad más segura y a una mejor convivencia en la capital aragonesa. Para ello, se juega con el contraste del 'Sin' frente al 'Con': Sin respeto, con respeto; Sin calma, con calma; Sin cuidado, con cuidado; Sin empatía, con empatía; Sin atención, con atención, etcétera. El objetivo es recordar que cada gesto cuenta y que una buena convivencia vial depende de todas las personas que compartimos la ciudad, con un mensaje que busca llegar desde el público más joven hasta las personas mayores, de manera inclusiva y universal.

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