en colaboración con lorente ortodoncia 

¿Cómo estar seguro de si es el momento de que mi hijo o hija lleve ortodoncia? 

Hablamos con los especialistas de Lorente Ortodoncia para resolver las dudas que habitualmente les surgen a las familias con este tipo de tratamientos.

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Paciente en Lorente Ortodoncia.
Paciente en Lorente Ortodoncia.

Con el curso escolar ya iniciado, son muchas las familias que han aprovechado para poner al día las revisiones médicas de sus hijos, entre ellas la visita al dentista. El regreso a la rutina facilita organizar las citas médicas con antelación, sin los imprevistos del verano. Además, si se detecta alguna alteración que conviene vigilar, hay tiempo por delante para planificar el tratamiento antes de fechas más ajustadas, como Navidad o el final de curso.

Concretamente, se recomienda que la primera visita al ortodoncista tenga lugar entre los 6 y los 7 años, coincidiendo con la aparición de los primeros dientes definitivos, para observar la mordida, el espacio disponible para los dientes definitivos y los posibles hábitos que puedan estar interviniendo en el desarrollo maxilar.

En estas revisiones, es probable que el especialista señale la conveniencia de comenzar un tratamiento con ortodoncia, lo que genera dudas en las familias acerca de hasta qué punto es necesario, de si se puede posponer o de cuál va a ser el coste, entre otras cuestiones.

Doctoras en Lorente Ortodoncia.
Doctoras en Lorente Ortodoncia.

Trasladamos estas inquietudes a los doctores y doctoras de Lorente Ortodoncia, que cuentan con una experiencia de más de 40 años en esta especialidad y con más de 20.000 pacientes tratados en Zaragoza.

¿Cómo sabemos cuándo es el momento adecuado para que un niño o niña empiece un tratamiento de ortodoncia? ¿Hay una edad recomendada o depende de cada caso?

No existe una edad única para empezar un tratamiento de ortodoncia, porque cada niño tiene un desarrollo dental y esquelético diferente. Sin embargo, sí recomendamos realizar una primera revisión alrededor de los seis o siete años, cuando empiezan a convivir los dientes de leche con los definitivos. A esa edad podemos detectar alteraciones en el crecimiento de los maxilares, problemas de mordida o falta de espacio que conviene vigilar. Es importante distinguir entre la primera revisión y el inicio del tratamiento. Que un niño acuda al ortodoncista a los seis años no significa que tenga que llevar aparatos. En la gran mayoría, basta con controlar su evolución y determinar conforme año a año se va revisando cuál es el momento más adecuado para intervenir. Siempre que podemos en Lorente Ortodoncia entraremos únicamente con ortodoncia en una sola fase cuando hayan cambiado toda la dentición a definitiva, sin embargo, hay casos puntuales que tendremos que atender antes de terminar el recambio.

¿Qué deben tener en cuenta las familias antes de empezar un tratamiento de ortodoncia y cómo pueden asegurarse de que es el más adecuado para su hijo?

Antes de empezar un tratamiento de ortodoncia, lo más importante es contar con un diagnóstico preciso, un plan de tratamiento personalizado y la confianza de saber que el caso está en buenas manos. Las familias deben recibir una explicación clara del problema que presenta su hijo, de las opciones disponibles y de los objetivos que se quieren conseguir. En nuestra clínica, cada caso se aborda con una visión global y multidisciplinar. Contamos con un equipo de cinco ortodoncistas que, gracias a su experiencia y al trabajo conjunto, pueden valorar cada situación desde diferentes perspectivas y definir la estrategia más adecuada para cada paciente. Cada diagnóstico lo revisan al menos cuatro doctores de forma independiente, por lo que esto nos asegura un mayor éxito en el diagnóstico. A esto se suma el uso de tecnología avanzada, que nos permite realizar estudios detallados, planificar los tratamientos con precisión y hacer un seguimiento de su evolución. El hecho de estar presentes de forma continua 8 horas al día tu ortodoncista en la clínica hace que si tuvieras una urgencia o problema tengas un amplio horario para que tu doctor te solucione tu incidencia. Creemos que la calidad de un tratamiento no depende únicamente de la técnica que se utilice, sino también de la experiencia del equipo, de la capacidad para valorar cada caso de forma individualizada y de la comunicación con la familia. Por eso, dedicamos tiempo a explicar cada decisión y resolver todas las dudas antes de comenzar. Nuestro objetivo es que los padres tengan toda la información necesaria y la tranquilidad de saber que su hijo recibe una atención especializada, rigurosa y adaptada a sus necesidades.

Si nos recomiendan poner ortodoncia a nuestro hijo o hija, ¿podemos esperar un tiempo o es importante empezar cuanto antes? ¿Qué riesgos puede tener retrasar el tratamiento?

Depende del problema que hayamos detectado. No todos los tratamientos de ortodoncia tienen que empezar inmediatamente, pero tampoco conviene aplazarlos sin saber qué consecuencias puede tener la espera. Hay alteraciones que podemos controlar periódicamente y tratar más adelante. Sin embargo, existen problemas relacionados con el crecimiento de los maxilares, las mordidas cruzadas fundamentalmente cuando estas son esqueléticas o determinadas alteraciones de la posición dental en los que intervenir en el momento adecuado puede facilitar la corrección y evitar que el problema se agrave. Retrasar un tratamiento que necesita realizarse durante el crecimiento puede reducir algunas posibilidades terapéuticas o hacer que, posteriormente, la corrección sea más compleja. En cambio, empezar demasiado pronto, cuando no existe una indicación clara, también puede suponer prolongar innecesariamente el tratamiento. Por eso, cuando recomendamos una ortodoncia, explicamos a los padres si es conveniente empezar ya, si podemos esperar o si lo adecuado es realizar revisiones periódicas. Lo importante no es empezar cuanto antes, sino empezar en el momento indicado para cada niño para hacer el tratamiento más eficaz en relación a tiempo y resultado.

Instalaciones de la clínica Lorente, en el paseo de la Constitución.
Instalaciones de la clínica Lorente, en el paseo de la Constitución.Javier Rioja

 ¿El precio de la ortodoncia puede variar mucho de una clínica a otra? ¿En qué deberíamos fijarnos las familias para comparar presupuestos y asegurarnos de que estamos valorando el mismo tipo de tratamiento?

Sí, el precio puede variar de una clínica a otra, pero lo importante es entender qué incluye cada presupuesto y qué tratamiento se está proponiendo. No podemos comparar únicamente el precio final sin saber si estamos hablando del mismo problema, de los mismos objetivos y de un seguimiento equivalente. Las familias deberían fijarse en si se ha realizado un estudio diagnóstico completo, quién planifica y supervisa el tratamiento, qué aparatología se va a utilizar, cuánto tiempo se estima que durará y qué ocurre si es necesario modificar el plan durante el proceso. También conviene comprobar si el presupuesto incluye las revisiones, las posibles urgencias, la fase de retención una vez finalizada la ortodoncia y los retenedores necesarios para mantener los resultados. En ortodoncia, la aparatología es solo una parte del tratamiento. Los brackets y los alineadores son herramientas que utilizamos para mover los dientes, pero antes hay que determinar qué movimientos necesitamos realizar, cómo debemos hacerlos y si existen problemas de crecimiento o de mordida que también debamos tratar. Nuestro consejo es que las familias no decidan exclusivamente por el precio. Deben valorar la calidad del diagnóstico, la experiencia del profesional, la planificación y el seguimiento clínico. Un presupuesto claro y una explicación comprensible de todo el proceso son fundamentales para tomar una buena decisión.

¿Qué es mejor para los niños: la ortodoncia invisible o los brackets? ¿De qué depende la elección y qué ventajas e inconvenientes tiene cada opción?

No existe un sistema que sea mejor para todos los niños. Tanto los alineadores transparentes como los brackets pueden ofrecer buenos resultados, pero la elección depende de la maloclusión, la fase de desarrollo dental, los movimientos que necesitamos realizar y la colaboración del paciente. Los alineadores tienen la ventaja de que son removibles, discretos y facilitan el cepillado y el uso del hilo dental. Sin embargo, deben llevarse las horas indicadas por el ortodoncista, 22 horas al día, y retirarse para comer. Si el niño no los utiliza con suficiente constancia, el tratamiento puede perder eficacia o alargarse. Los brackets, por su parte, permanecen adheridos a los dientes y permiten controlar muy bien gran variedad de movimientos dentales complejos. No dependen de que el paciente recuerde ponérselos, aunque requieren una higiene más cuidadosa y ciertas precauciones con los alimentos duros o pegajosos. Además, es posible que aparezcan pequeñas molestias o que algún elemento se despegue. En los niños que todavía están cambiando los dientes, también debemos valorar qué piezas han erupcionado y qué tipo de corrección necesitamos realizar. En ocasiones, puede ser conveniente utilizar aparatos específicos para guiar el crecimiento o corregir determinados problemas antes de plantear un tratamiento completo. Por eso, nuestra decisión no debería partir de qué aparato prefiere la familia, sino de un diagnóstico. Primero determinamos qué necesita el paciente y después elegimos la aparatología más adecuada para conseguir los objetivos previstos. La tecnología ofrece muchas posibilidades, pero es el criterio clínico el que debe guiar la elección.

 ¿Qué cuidados especiales deben tener los niños que llevan ortodoncia durante las horas que pasan en el colegio? ¿Qué recomendaciones prácticas darías para evitar problemas y mantener una buena higiene bucodental?

La rutina escolar no tiene por qué ser un impedimento para llevar ortodoncia. Con unas pautas sencillas, los niños pueden comer, estudiar y jugar con normalidad, aunque es importante que aprendan a cuidar sus aparatos desde el principio.
Si llevan brackets, deben evitar morder alimentos muy duros, como frutos secos enteros o caramelos duros, y alimentos pegajosos que puedan despegar los brackets o deformar algún elemento. También conviene, al menos al principio, cortar en trozos pequeños alimentos como la manzana o los bocadillos con corteza muy dura, en lugar de morderlos directamente. En cuanto a la higiene, lo ideal es cepillarse los dientes después de cada comida. Si el niño come en el colegio y no puede realizar un cepillado completo, es recomendable que lleve un cepillo y pasta de dientes en su neceser. Cuando no sea posible cepillarse inmediatamente, aunque esto no sustituya el cepillado, puede beber agua después de comer y cepillarse en cuanto tenga ocasión. En el caso de los alineadores, es fundamental retirarlos para comer y beber cualquier cosa que no sea agua. Antes de volver a colocarlos, conviene cepillarse los dientes y limpiarlos según las indicaciones del ortodoncista. Además, el niño debe acostumbrarse a guardarlos en su caja para evitar que se pierdan o se rompan.
Por último, recomendaría que las familias preparasen un pequeño kit con cepillo, pasta, cera de ortodoncia si la necesita y la caja de los alineadores, cuando corresponda. Si aparece una molestia importante, un alambre que pincha o un aparato que se rompe, deben avisar a sus padres para contactar con la clínica y recibir las indicaciones adecuadas. La clave es que el niño adquiera buenos hábitos desde el primer día. La ortodoncia es un trabajo conjunto entre el profesional, el paciente y su familia, y la higiene y la colaboración durante el tratamiento son fundamentales para conseguir un buen resultado.

Instalaciones de Lorente Ortodoncia en Zaragoza.
Instalaciones de Lorente Ortodoncia en Zaragoza.
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