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¿Cómo puedo enseñar a mi hijo a ahorrar?

Hablar de dinero con naturalidad, establecer una planificación y encontrar un buen método de ahorro son algunos de los trucos para que los pequeños de la casa aprendan a manejar su dinero. 

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Es importante que los niños adquieran hábitos de ahorro.
Es importante que los niños adquieran hábitos de ahorro.Freepik

Hacer frente a la economía personal no es una tarea sencilla: administrar los ingresos, hacer frente a pagos y costes, ahorrar para el futuro, pedir un préstamo o invertir en un fondo son circunstancias a las que todo adulto debe hacer frente en determinado momento y para las que conviene tener cierta base de educación y cultura financiera. En ese sentido, nunca es demasiado pronto para aprender a manejar y gestionar el dinero. Explicar a los jóvenes y pequeños de la casa qué pueden y deben hacer con su dinero es fundamental, tanto para ellos mismos como para que toda la familia pueda gozar de una buena salud financiera. 

Tres trucos para enseñar a ahorrar a tus hijos

  • 1. Hablar de dinero. El primer paso para que los más pequeños de la casa tengan una buena educación financiera es hablar de dinero con naturalidad y tranquilidad: explicar qué son los ingresos y los gastos y otros conceptos financieros como beneficio o interés o por qué es importante ahorrar. En ese sentido, también es importante charlar sobre cómo se organiza la economía familiar y dar ejemplo con las buenas prácticas que se llevan a cabo en casa: si se ahorra mes a mes para las vacaciones de verano, si hay un pequeño fondo para imprevistos, por qué un día es mejor cenar en casa a salir a un restaurante...
  • 2. Ayudar a planificar. Para que niños y adolescentes comiencen a ahorrar, es esencial ayudarles a establecer una meta: cuánto ahorrar, para qué y en qué periodo de tiempo. Para determinar la cantidad, se puede definir una cifra o un porcentaje en relación con los ingresos recibidos, lo que permitirá, por ejemplo, un mayor ahorro en momentos como Navidad o cumpleaños, donde se suele recibir más dinero. Sobre la periodicidad, lo más sencillo es establecer metas semanales cuando son más pequeños, para que no pierdan la motivación y comprendan que es algo realista y alcanzable, y prolongar a retos mensuales en el caso de adolescentes. Todo ello conviene registrarlo en un documento o presupuesto que contemple ingresos, gastos y ahorro. También deben anotarse, de cara a ir progresando, los gastos hormiga, esos pequeños desembolsos no planificados que, a priori, no se notan, pero sí disminuyen la capacidad adquisitiva.
Es importante charlar sobre como se organiza la economía familiar y dar ejemplo con las buenas prácticas que se llevan a cabo en casa
  • 3. Establecer un método. Para cumplir con la planificación y metas propuestas, se puede recurrir a diferentes métodos. El de las cuatro huchas, por ejemplo, ideado por el empresario y escritor Harv Eker, consiste en repartir los ingresos de acuerdo a: gastos obligatorios, como puede ser el teléfono móvil; ahorro e inversión, destinado a un viaje o a una nueva consola de videojuegos, por ejemplo; ocio, como una comida con amigos o una salida al cine; y solidaridad, con el objetivo de adquirir conciencia social. Existen otras técnicas a las que recurrir, como el reto de las 52 semanas, el método Kabebo, la regla de 50/30/20, el método APL...Se pueden investigar juntos y escoger la opción que mejor se adapte a cada familia.

Portucuenta: una banca digital entre padres e hijos

Para mejorar la gestión financiera de las familias, Ibercaja cuenta con el servicio Portucuenta, que permite a jóvenes de entre 14 y 17 años realizar sus primeras operaciones bancarias, siempre bajo la supervisión de los padres. Se trata de un sistema accesible y práctico, que se ajusta a las necesidades de cada familia y que permite acompañar a los hijos en sus primeros pasos financieros, al tiempo que ellos mismos aprenden a planificarse y manejar su dinero de forma eficiente.

Con esta herramienta, los progenitores pueden fijar límites y cantidades de gasto, gestionar los pagos con tarjeta y autorizar transferencias y Bizums. Además, no supone la creación de una nueva cuenta familiar, sino que se vinculan las cuentas ya existentes a nombre de los hijos menores, que suelen estar exentas de comisiones, y las de los padres. 

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