
Avanza la regeneración del Huerva: un proyecto icónico que transformará la ciudad
Las obras para recuperar este importante corredor natural representan una nueva manera de entender Zaragoza como capital moderna, habitable y de futuro.
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Regenerar el Huerva es mucho más que transformar un río: es entender que el futuro de Zaragoza será verde, inclusivo, conectado y humano… o no será.
El objetivo principal de las obras, que ya llevan desarrollándose más de un año, es recuperar el corredor natural del río Huerva y conectarlo con la ciudad. Con esta transformación, que se prevé concluya en los próximos meses, el Ayuntamiento de Zaragoza plantea un cambio de paradigma urbano que entiende el espacio público como infraestructura de bienestar, que prioriza la salud, la sostenibilidad y que pone de relieve el agua como símbolo de la capital aragonesa.
A su paso por Zaragoza, el río Huerva había visto muy alteradas sus condiciones naturales como consecuencia de las actuaciones urbanísticas realizadas durante las últimas décadas. El cauce se fue estrechando, las riberas perdieron espacio y el río dejó de comportarse como un sistema natural capaz de absorber crecidas y acoger vida.
Ante esta situación, Zaragoza impulsa la restauración del río para devolverle su equilibrio natural y su papel dentro de la capital. Las actuaciones permiten renaturalizar el entorno fluvial, reducir el riesgo de inundaciones y fortalecer la red de espacios verdes y azules que conectan el Huerva con el Ebro y el Gállego, creando una ciudad más habitable y mejor preparada para el futuro.
la ribera del río huerva: ahora y después


Más ciudad para caminar, descubrir y desconectar
La transformación del Huerva permitirá sumar 2,5 kilómetros nuevos en total de recorridos pensados para pasear con calma, disfrutar del paisaje y acercarse al río. Son caminos accesibles, para todos los públicos, con sombra, vegetación y rincones donde parar, sentarse o realizar ejercicio físico. Además, verán la luz un total de ocho parques fluviales encadenados a lo largo del cauce urbano del río, cinco de nueva creación y tres renovados.

El Huerva se llenará de nuevos árboles y vegetación, elegidos para este entorno y para acompañar al río a lo largo de su recorrido. Se plantarán casi 200.000 plantas autóctonas y se eliminarán especies invasoras. Cada árbol y cada arbusto cumplen una función: cuidar el suelo, proteger el agua y crear un paisaje más natural y agradable. Además, estas plantas ayudan a refrescar el entorno, mejorar el aire y crear refugio para aves, insectos y biodiversidad.
Al hilo de este emblemático proyecto urbano, se crea Vive el Huerva, una experiencia abierta a la ciudadanía que invita a descubrir la transformación del río como nuevo corredor verde de Zaragoza y como proyecto vertebrador del nuevo paradigma urbano internacional.
Hasta el próximo 22 de marzo se combinarán actividades y espacios para todos los públicos que permitirán conocer el Huerva de una forma cercana, didáctica y participativa en el Parque Grande Jose Antonio Labordeta. Es posible consultar la programación cultural, educativa y familiar de los próximos días en este enlace (dentro de la web del Ayuntamiento de Zaragoza).

Zaragoza, ciudad del futuro
Este proyecto es una inversión en salud, equidad, espacio común, clima y cohesión social, que se anticipa a los retos de las ciudades del futuro y se prepara para el crecimiento de población en Zaragoza. La regeneración de las riberas del Huerva no solo transforma el paisaje, sino que reestructura movilidad, conecta barrios, recupera zonas públicas, combate el calor urbano y genera una ciudad más humana.
En los últimos años, ciudades de todo el mundo están recuperando la naturaleza como parte esencial de su espacio urbano. La adaptación al cambio climático y la protección de la biodiversidad se han convertido en retos compartidos que invitan a transformar calles, parques y ríos en entornos más verdes, saludables y resilientes.
Ejemplos destacados a nivel internacional son la ciudad francesa de Pau, o la de Seúl, con el derribo de una autopista sobre un río enterrado que bajó 2 grados la temperatura urbana, aumentó el comercio local y mejoró la calidad del aire.

A nivel nacional, destaca la renaturalización de los ríos Piles y Peñafranca a su paso por Gijón, Madrid Río, con 10 kilómetros de camino a la orilla del Manzanares, el corredor verde del Guadiamar en Sevilla, el Jardín del Turia en Valencia o el espacio creado junto al río Lérez en Pontevedra.
Uno de los mayores logros de este proyecto es que se trata de una estrategia que piensa en las generaciones futuras, además alinea Zaragoza con estrategias europeas como la misión 'Ciudades climáticamente neutras' o del Pacto Verde.

