Infografía Pasarela Huerva

Así será el nuevo Huerva: la regeneración del río emblemático que transformará la vida de Zaragoza

La iniciativa que aborda la recuperación integral del cauce del Huerva permitirá a los ciudadanos disfrutar de sus riberas y les dejará un legado único basado en su salud y en el futuro sostenible.

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Transformar el futuro de la ciudad recuperando sus riberas como grandes pulmones verdes urbanos. Ese es el espíritu del proyecto de regeneración del río Huerva, una ambiciosa actuación con la que Zaragoza convertirá el cauce degradado de este emblemático río en un corazón verde y vibrante de la capital aragonesa.

La iniciativa se centra en la recuperación integral del cauce, la mejora de la biodiversidad, la calidad del agua, la hidromorfología y la conexión con la ciudad dando a luz un total de ocho parques fluviales encadenados a lo largo del cauce urbano del río, cinco de nueva creación y tres renovados. Las actuaciones incluyen acciones como la construcción de un tanque de tormentas anticontaminación para evitar vertidos directos al cauce, la renovación de las redes de saneamiento y abastecimiento o la eliminación de especies invasoras que han desplazado a la flora autóctona. Además, el cauce se ensanchará y se le devolverá su dinamismo natural, reduciendo el riesgo de crecidas y mejorando la conectividad del bosque de ribera. El resultado será un ecosistema fluvial más sano, un aire más limpio y una ciudad más resiliente frente al cambio climático.

Así, el proyecto dejará a los zaragozanos un legado único al poner el foco en un compromiso con el medioambiente, la salud de los ciudadanos y el futuro sostenible. No en vano, se trata del mayor y más ambicioso proyecto europeo de integración urbana de una ribera fluvial desde una visión multidisciplinar donde se aúnan los objetivos medioambientales y urbanos.

El proyecto permitirá a la ciudad contar con cinco nuevos parques, a los que habrá que sumar tres que serán remodelados.
El proyecto permitirá a la ciudad contar con cinco nuevos parques, a los que habrá que sumar tres que serán remodelados.Ayuntamiento de Zaragoza.

Más que un simple afluente del Ebro, el río Huerva es el alma secreta de Zaragoza. Su historia es una crónica de la ciudad, un hilo de plata que se entrelaza con el pasado y presente de la capital aragonesa. Nacido en las faldas de la sierra de Cucalón, en la provincia de Teruel, el Huerva recorre cerca de 128 kilómetros antes de fundirse con el Ebro, en pleno corazón de Zaragoza. A lo largo de los siglos, ha sido un testigo silencioso de la historia. Sus aguas vieron pasar a romanos, visigodos y musulmanes. Los romanos lo usaron para irrigar sus campos, y los árabes construyeron a su vera acequias y molinos que aún hoy se pueden intuir en el paisaje rural. El río fue una fuente de vida para los agricultores que trabajaban en las huertas de la vega zaragozana, y sus crecidas, a menudo impredecibles, marcaron el ritmo de la vida en la zona.

Regeneración urbana

Sin embargo, ya en el siglo XX, la expansión urbana lo transformó drásticamente y su cubrimiento en los años veinte lo relegó a un papel secundario, oculto y olvidado. Es por ello que el objetivo del proyecto que aborda su regeneración es devolverle la vida y el esplendor que tuvo antaño, transformando esa cicatriz en un verdadero eje de regeneración urbana y conexión con la naturaleza. Así, el río recuperará su potencial como espacio de convivencia y naturaleza en el corazón de la ciudad, un hito que significará mucho para todos aquellos zaragozanos que recuerdan el Huerva como el símbolo de su ciudad que siempre les acompañó en sus diferentes etapas vitales. 

Recreación del aspecto que tendrá el zaragozano parque de Villafeliche tras los trabajos.
Recreación del aspecto que tendrá el zaragozano parque de Villafeliche tras los trabajos.Ayuntamiento de Zaragoza.

Asimismo, las zonas verdes de la ciudad se multiplicarán, lo que mejorará notablemente las vidas de los vecinos en aspectos como la reducción de la contaminación o el favorecimiento de la actividad física. Todo ello de la mano de los citados ocho parques fluviales, unos espacios de recreo y encuentro que conservarán el arbolado existente de gran dimensión y se complementarán con nuevas plantaciones que los integrarán plenamente en el paisaje. Uno de los parques será incluso de carácter inundable, una innovación que demuestra el respeto por la naturaleza y la funcionalidad del diseño.

Así, cuando el proyecto concluya Zaragoza no solo tendrá un río recuperado, sino un paisaje urbano transformado. Un espacio central de ocio y naturaleza con sendas peatonales y ciclistas, equipamientos y áreas de descanso que permitirán disfrutar de la ribera de forma compatible con la dinámica natural del río. En total, la transformación abarcará más de 2,5 kilómetros de cauce, revalorizando un área de 80.000 metros cuadrados.

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