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Artrosis de rodilla: un abordaje integral para aliviar el dolor y mejorar la movilidad
Clínicas Cres combina diagnóstico médico preciso, tratamientos médicos sin cirugía, fisioterapia y nutrición personalizada para abordar el dolor articular de forma individualizada.
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El dolor de rodilla es una de las molestias articulares más frecuentes en la población adulta, aunque no afecta únicamente a personas mayores. Lesiones previas, sobrepeso, antecedentes familiares o la práctica repetida de deportes de impacto pueden acelerar el desgaste de la articulación y favorecer la aparición de artrosis de rodilla.
Esta patología se produce por el deterioro progresivo del cartílago articular, el tejido que recubre los extremos óseos y permite que la rodilla se mueva con menor fricción. Cuando ese cartílago pierde capacidad de amortiguación, pueden aparecer síntomas como dolor al caminar, rigidez tras periodos de reposo, inflamación, pérdida de fuerza o dificultad para realizar actividades cotidianas como subir escaleras, levantarse de una silla o permanecer mucho tiempo de pie.
En fases iniciales, las molestias pueden ser intermitentes y aparecer solo después de un esfuerzo. Sin embargo, cuando la enfermedad avanza, el dolor puede hacerse más persistente y limitar la movilidad, el descanso y la calidad de vida. Por este motivo, los especialistas insisten en la importancia de realizar una valoración médica temprana y no esperar a que la cirugía sea la única alternativa.
Tratamientos médicos sin cirugía para el dolor articular
En este contexto, los tratamientos biológicos regenerativos se han consolidado como una línea terapéutica relevante para el abordaje del dolor articular. En la Clínica Cres de Zaragoza, sus especialistas aplican este tipo de procedimientos en pacientes con artrosis de rodilla y cadera, así como en otras patologías musculoesqueléticas relacionadas con lesiones por desgaste, sobrecarga o práctica deportiva.
El objetivo de estos tratamientos es actuar sobre la articulación dañada mediante técnicas mínimamente invasivas, realizadas de forma ambulatoria y sin necesidad de ingreso hospitalario. Este enfoque permite que muchos pacientes puedan retomar su rutina con mayor rapidez que con otros procedimientos más agresivos, siempre que exista una indicación médica adecuada.
El doctor Carlos Jarabo, director médico de Clínicas Cres y experto en Medicina Regenerativa musculoesquelética, subraya que una de las claves está en seleccionar correctamente al paciente. No todos los casos de artrosis son iguales ni todos los grados de afectación deben abordarse de la misma manera. Por eso, antes de plantear cualquier tratamiento, resulta fundamental estudiar el estado de la articulación, la historia clínica, el nivel de dolor, la capacidad funcional y las necesidades reales de cada persona.
Además, este tipo de procedimientos se realizan con material biológico del propio paciente, lo que contribuye a su perfil de seguridad cuando se lleva a cabo bajo criterio médico y en un entorno clínico adecuado.
Recuperar movilidad y reforzar la articulación
Junto al abordaje médico, la fisioterapia desempeña un papel fundamental en el tratamiento de la artrosis de rodilla y de otras patologías musculoesqueléticas. En Clínicas Cres Zaragoza, este servicio permite trabajar de forma personalizada la movilidad, la fuerza muscular, la estabilidad articular y la recuperación funcional del paciente.
La fisioterapia no solo ayuda a aliviar el dolor y mejorar el rango de movimiento, sino que también puede contribuir a reducir la sobrecarga sobre la articulación afectada. En pacientes con artrosis de rodilla, fortalecer la musculatura que rodea la articulación, mejorar la marcha y corregir determinados patrones de movimiento puede marcar una diferencia importante en la evolución clínica.
Este trabajo resulta especialmente útil cuando se integra dentro de un plan médico global. La combinación de diagnóstico preciso, tratamiento médico, ejercicio terapéutico y seguimiento fisioterapéutico permite adaptar la recuperación a las características de cada paciente y favorecer una mejora progresiva de la funcionalidad.
El dolor de rodilla no siempre depende solo del desgaste
Uno de los errores más frecuentes es pensar que el dolor de rodilla depende exclusivamente del estado mecánico de la articulación. Aunque el desgaste del cartílago es un factor central en la artrosis, no es el único elemento que puede influir en la evolución del paciente.

La inflamación de bajo grado, el exceso de peso, los hábitos alimentarios o la composición corporal pueden condicionar tanto la intensidad del dolor como la respuesta al tratamiento. Dos personas con un grado similar de artrosis pueden presentar síntomas muy diferentes porque su situación general y funcional no es la misma.
Por este motivo, en Clínicas CRES Zaragoza defienden una visión más completa del dolor articular. Junto al tratamiento médico y la fisioterapia, el abordaje puede apoyarse en estrategias de nutrición personalizada orientadas a reducir factores inflamatorios, optimizar el estado general del paciente y mejorar su capacidad de recuperación.
Nutrición personalizada como apoyo al tratamiento articular
La alimentación puede desempeñar un papel relevante en personas con artrosis, especialmente cuando existe sobrepeso, inflamación crónica o hábitos dietéticos poco adecuados. No se trata únicamente de reducir la carga mecánica sobre la rodilla, sino también de conocer qué factores pueden estar contribuyendo al mantenimiento de la inflamación y al empeoramiento de los síntomas.
Para ello, la Clínica Cres de Zaragoza incorpora estudios genéticos nutricionales y el estudio de microbiota intestinal, con el fin de diseñar pautas más ajustadas y personalizadas a las características de cada paciente. Esta información permite complementar el tratamiento médico principal y favorecer un enfoque más personalizado.
Una clínica en Zaragoza especializada en dolor articular
Clínicas Cres cuenta con un centro médico en Zaragoza desde el que se trabaja especialmente con pacientes que sufren artrosis de rodilla y cadera, dolor articular, lesiones musculoesqueléticas y problemas relacionados con el envejecimiento funcional.
El centro de Zaragoza está situado en la calle María Lostal, 27, y combina tratamientos médicos con un enfoque global que también tiene en cuenta la fisioterapia, la nutrición, la salud intestinal, el equilibrio hormonal y los hábitos de vida.