EN COLABORACIÓN CON ARS ALENDI
Ars Alendi: personas, territorio y tecnología en un modelo sostenible
Esta empresa. fundada en 2003. ha construido un modelo que conecta los tres pilares en los que basa su actividad, dentro de un ciclo continuo donde cada proceso refuerza al siguiente.
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Ars Alendi ha consolidado un sistema eficiente, trazable y sostenible que impulsa el desarrollo rural y la innovación en el sector agroalimentario aragonés. En su dimensión más humana, la ganadería se ha convertido en el motor que late generando empleo y riqueza en zonas rurales.
En la fábrica, la planificación es la base del éxito. "Buscamos equilibrio entre lo local y la importación", destaca Silvia Gascón, directora de Producción. La proximidad permite apoyar al agricultor local y reducir la huella de transporte; la importación garantiza calidad y volumen.
La incorporación del ferrocarril ha sido un punto de inflexión: mayor regularidad en los suministros, menos incidencias y una reducción de 3.102 toneladas de CO₂al año. Cada tren sustituye a 35 camiones. "Si tuviera que destacar un factor esencial sería una coordinación integral que abarca nutrición, fabricación, calidad y logística y el compromiso del equipo", señala Gascón.
La digitalización ha permitido dar un paso más en eficiencia y conexión interna, profesionalizando procesos y mejorando la toma de decisiones. Desde el departamento de Administración se coordinan trece empresas del grupo, gracias a un ERP común que centraliza la información contable, financiera y de gestión en tiempo real.
El sector enfrenta desafíos para atraer y retener talento en el mundo rural. Lucía Gallén, con más de 8 años de experiencia en el departamento de Administración, refleja el impacto humano de este crecimiento. "Puedo volver a vivir en San Mateo de Gállego sin renunciar a mi desarrollo profesional. Cuando una empresa apuesta por el medio rural, el talento también regresa", afirma Gallén.
La tecnificación de la ganadería incorpora sistemas de control de la salud animal, automatización en la alimentación y gestión ambiental, lo que exige profesionales cada vez más cualificados.
En la parte técnica y de campo, la innovación convive con la vocación. Paloma Sánchez, veterinaria y responsable de granjas de cebo, destaca la importancia del trabajo en equipo: "La comunicación constante es clave". Las granjas cuentan con ventilaciones automatizadas y aplicaciones conectadas al ERP para registrar consumos, pesos o incidencias. "El análisis inmediato de los datos nos permite detectar desviaciones, adelantarnos a los problemas y mejorar los resultados", explica.
Esa profesionalización se refuerza con la incorporación de perfiles como Candela Rodríguez, técnico superior. "Las formaciones son fundamentales ante la constante evolución", cuenta. Llegó "enamorada de las vacas" por influencia de su abuelo y descubrió en el porcino una oportunidad de crecimiento. "Cuando llegué al equipo de visitadores y veterinarios de Alendi, con su acogida, el trato y el trabajo en sí, sabía que había encontrado lo que buscaba", recuerda.
La diversidad de trayectorias enriquece el conjunto. Ihor Kostyrya, originario de Ucrania y ya con nacionalidad española, lleva más de dos décadas en la empresa. "Trabajar en el sector porcino me dio estabilidad, un oficio y un entorno en el que sentirme parte", afirma.
Modelo integrado
Su enfoque holístico en el modelo de integración ayuda a sus integrados a prosperar y adaptarse a los constantes cambios. Mari Sanz, propietaria de un cebadero, es ejemplo de familia ganadera: su marido es encargado de una granja de madres en Caminreal y su hijo es un joven formado con una apuesta clara por esta actividad. "El soporte técnico y la seguridad en el suministro aportan estabilidad y favorecen el relevo generacional", confirma.
El modelo integrado apoya el emprendimiento con seguridad y acompañamiento, como el caso de Cristina Lancis, que dejó su peluquería en Zaragoza para emprender con una explotación de recría de reproductoras. Adrián Cuiral decidió recuperar la granja familiar e invertir en un sistema isowean. "Ha sido una reforma integral, con mejoras en aislamiento, ventilación y automatización. Gran parte la hemos hecho en familia, invirtiendo tiempo y compromiso", explica.

El compromiso ambiental completa el ciclo. Desde el centro gestor de purines, Antonio Fuertes coordina la valorización del purín como abono orgánico: "Cumplir la normativa ambiental es primordial, pero también poner en valor el purín como fertilizante natural que reduce la necesidad de abonos minerales", asevera. La colaboración diaria con los agricultores permite cerrar el círculo con beneficios económicos y medioambientales.
Ars Alendi demuestra que innovación, talento y territorio pueden avanzar de la mano, impulsando empleo y sostenibilidad rural.
Equipo y tecnología
La tecnología no sustituye el criterio en Ars Alendi; lo potencia. Un ERP común conecta fábrica, administración y granjas, mientras los procesos automatizados y apps registran consumos, pesos e incidencias en tiempo real. Con esa información, la planificación y la coordinación aseguran lotes homogéneos y entregas a tiempo.
El valor diferencial de Ars Alendi está en las personas. Formación continua, promoción interna y una cultura de equipo que fija talento y arraigo en el territorio son las bases de la política de recursos humanos dentro de esta empresa.