
Del aroma al sabor y otros matices: aprendiendo a catar vino con la D.O. Cariñena
Con motivo de la distinción de Cariñena como ‘Ciudad Europea del Vino 2025’, Espacio H acogió el jueves
tres catas de vino de la D.O. Cariñena de la mano de Bodegas San Valero, Grandes Vinos e Ignacio Marín.
Contenido creado para una empresa, marca u organización que ha pagado su producción y publicación y que cuentan con su aprobación.
Con motivo de la distinción de Cariñena como ‘Ciudad Europea del Vino 2025’, un reconocimiento otorgado por la Red Europea de Ciudades del Vino (Recevin), Espacio H acogió el pasado jueves tres catas de vino de la D.O. Cariñena de la mano de Bodegas San Valero, Grandes Vinos e Ignacio Marín.
Los vinos de la Denominación de Origen Cariñena están, literalmente, en boca de todos. Invaden las barras de los bares y las mesas de los restaurantes de todo el mundo; se ganan un hueco privilegiado en las vinotecas y estanterías de los hogares aragoneses; y son, además, tema de conversación de muchos, especialmente desde que Cariñena se ha coronado como ‘Ciudad Europea del Vino 2025’, una distinción otorgada por la Red Europea de Ciudades del Vino (Recevin).
Con motivo de este reconocimiento, HERALDO DE ARAGÓN organizó el pasado jueves, con el apoyo institucional de la Diputación de Zaragoza, tres catas de vinos de la D.O. Cariñena repartidas a lo largo del día. Así, el aroma y el sabor de los viñedos de este municipio zaragozano se hicieron notar en Espacio H, donde un centenar de personas pudieron disfrutar del sabor de los vinos más emblemáticos de tres bodegas de dicha denominación: Bodegas San Valero, Grandes Vinos e Ignacio Marín.
Algunas de las bodegas de la D.O. Cariñena y sus vinos más emblemáticos

La elegancia, cuerpo y tierra del Particular Garnacha Viñas Centenarias de Bodegas San Valero llegó pisando fuerte a Espacio H. Fernando Martín, encargado de ventas en Aragón de estas bodegas, compartió con los asistentes un vino que "pertenece a la vendimia seleccionada, que está en la parte alta del valle. Son unas cepas muy pequeñitas que requieren recogida manual", con los procesos y elaboración que ello conlleva. Aprovechó, además, para recalcar que la distinción de Cariñena como Ciudad Europea del Vino es reflejo de que "estamos haciendo las cosas bien", pues "queremos dar a conocer que en Cariñena se hacen vinos de muy alta calidad".

Marta Miguel García, responsable de Enoturismo en Libre y Salvaje, afirmó que "estamos aquí para apoyar a la D.O. Cariñena y para poner en valor sus vinos y animar a la gente a que consuma producto de la tierra". En la cata celebrada por la mañana, Marta Miguel presentó Marín Viñetas: un roble de viñas viejas y una garnacha 100% que pertenece a las Bodegas Ignacio Marín. "La cuarta generación, en búsqueda de esa filosofía de recuperación del territorio y de variedades antiguas creó en 2018 un nuevo proyecto, que se llama Libre y Salvaje". Fue Camino del Bosque, uno de los vinos de esta pequeña bodega de 15 hectáreas, el que se presentó a los asistentes en las catas de la tarde.

Rafael de la Fuente, director comercial de Grandes Vinos, profundizó en los matices de Anayón Selección. "Anayón significa arándanos en fabla aragonesa, que es el fruto al que nos recordaba el primer Anayón, que es el que hemos traído a esta cata". Un vino, sin duda, con mucha historia, pues "entre 4.300 hectáreas de viñedo, seleccionamos 349 cada año, que son las mas antiguas; de esas 349, solo 40 van destinadas a esta marca". Presente en varios restaurantes Estrella Michelin del país, bien refleja que "la grandeza de un alimento como el vino es poder compartirlo y tenerlo en torno a una mesa de sosiego, armonía y paz".
A casa con el paladar contento
Entre el público reinaron, sobre todo, grupos de amigos dispuestos a "probar diferentes vinos y aprender sobre ellos y las bodegas", como así compartió una de las asistentes a una de las catas realizadas. Fiel reflejo de que estas propuestas son para todos, entre los presentes se encontraban todo tipo de personas: algunos de ellos afirmaban no tener tanto conocimiento vitivinícola, pero sí ilusión por vivir esta experiencia; y otros, como una de las suscriptoras de HERALDO, son acérrimos aficionados a la cultura enológica. Ella en concreto se enteró de esta iniciativa y no pudo resistirse a apuntarse: "Hemos aprendido sobre el color del vino, el cuerpo que tiene cada uno... Ha estado muy bien".
No acaban aquí las opiniones. Algunos aprovecharon también para destacar el acompañamiento de la cata, unos aperitivos que se convirtieron en el tándem perfecto para el sabor del vino y las explicaciones de los representantes de las bodegas. Otro de los asistentes, por su parte, compartió con este medio que "las uvas de la D.O. Cariñena son tan nuestras que tenía ganas de descubrirlas y ensanchar el paladar".
Continuó reafirmando que, en esta cata, las bodegas abrieron "otro mundo", compartiendo con ellos "nuevas experiencias de maridaje" y enseñándoles "a descubrir matices que antes pasaban desapercibidos. Ha sido una experiencia sensorial espectacular". Él no solo es "bebedor habitual de la D.O. Cariñena, que cuenta con vinos súper alegres", sino que, además, esta experiencia le ha ayudado a abrir nuevos horizontes al respecto: "Conocía más, quizá, los vinos más de bar o de copeo; y ahora he descubierto de mesa, más disfrutables para poder compartir un festín".




