Angélique Haudiquer, directora del Lycée français Molière de Zaragoza.

Angélique Haudiquer, directora del Lycée Molière: “Formamos ciudadanos del mundo, con ambición, autoestima y una visión amplia”

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El pasado septiembre, Angélique Haudiquer inició su andadura como directora en el Lycée français Molière de Zaragoza, centro de referencia en el entramado educativo aragonés y que se caracteriza por brindar educación a niños y niñas desde los 2 hasta los 18 años. Lo hacen cada día con el claro propósito de formar a 'ciudadanos del mundo', siguiendo un sistema educativo trilingüe (español, inglés y francés), que se basa en valores como el bienestar del alumno, el desarrollo del espíritu crítico, la multiculturalidad y la internacionalidad. Hoy, la directora aborda cómo ha sido este primer año al frente del centro, así como varios de los aspectos que convierten al Lycée Molière en un centro de referencia, como el comprometido equipo docente que lo conforma y todos los proyectos que se llevan a cabo dentro y fuera del aula.

Ya quedan solo dos meses para finalizar el curso, ¿cómo valora este primer año para usted como directora?

Como en todas las escuelas, hay sorpresas que debemos gestionar, es parte del trabajo. Pero también tenemos sorpresas maravillosas. Personalmente en la vida, creo que cuando hay un problema hay que convertirlo en un reto. Así que estoy viviendo un año escolar de desafíos. Me he llevado una grata sorpresa, porque es la tercera vez que trabajo en el extranjero, y en todos los lugares donde he estado -en el Pacífico, en Sudáfrica...- he visto estudiantes con expedientes académicos impresionantes y personal dedicado, pero en el Molière, el personal y los alumnos van más allá de lo que yo conocía. 

¿A qué se refiere?

Aquí te sientes como en familia, el Lycée Molière es una comunidad. Es sincero y colectivo, es de verdad.

Imagino que ese es uno de los factores que marcan la diferencia en el Lycée Molière de Zaragoza. ¿Qué otros aspectos destacaría?

En Aragón, somos la única institución trilingüe. Seguimos el currículo francés y enseñamos también inglés y español, nuestras certificaciones son trilingües... Los idiomas aquí no son una opción ni un complemento. Y más allá de eso, nos esforzamos mucho. El mundo es como un patio de recreo para los niños, y como el mundo es inmenso, no queremos que los estudiantes carezcan de ambición; queremos que al salir de aquí puedan estudiar donde quieran. Trabajamos en la orientación internacional, queremos que sean valientes, que no se vean limitados, que tengan una visión más amplia del mundo... Y si buscamos desarrollar una perspectiva internacional, no se trata únicamente de ser una institución que ofrezca inglés o francés solo en las asignaturas, porque los idiomas no se crean exclusivamente en el aula. Cuando hacemos proyectos, impulsamos al estudiante a salir de su zona de confort: expresarse, participar, emprender... 

¿Qué beneficios notan en los alumnos a nivel de idiomas?

Los beneficios no son solo para el futuro, sino todos los días y en cualquier etapa escolar. Cuando participan en proyectos como ZaraMUN, aprenden a hablar en público dominando los tres idiomas, cambiando de uno a otro de forma natural y desarrollando fluidez y confianza en sí mismos. Imagina que mañana queremos que una alumna del Lycée Molière vaya a Singapur. Y puede que tenga miedo. Pero ella habla tres idiomas y podrá comunicarse. Además, en el Lycée Molière, esta alumna trabajó en diversos proyectos y al hacerlo tuvo que interactuar no solo con sus compañeros, sino también con otras personas. Ella sabe cómo acercarse a los demás. Y finalmente, a través de sus estudios en el centro, ella recibió las herramientas para ir a Singapur y tiene una base sólida para poder comunicarse, integrarse y desarrollar habilidades sociales.

¿Y por qué diría que el modelo educativo francés tiene tanto prestigio internacional?

Porque el sistema francés es exigente, busca la excelencia en todos los ámbitos. Desarrollamos el gusto por el esfuerzo, y eso es importante para un niño que tiene buenos hábitos y es intelectualmente curioso. A menudo oímos: "¡Ay, el sistema francés es complicado!". No, no es complicado. Solo se necesita disciplina para alcanzar la excelencia, trabajo diario y sobre todo gusto por el esfuerzo. La excelencia no se trata solo de resultados, sino también del gusto por aprender; eso no debería ser algo que los alumnos tengan que soportar porque sí, sino porque quieran. Nosotros, como docentes, somos quienes tenemos que despertar en ellos ese deseo. Tienen que aprender siendo curiosos.

Ahora que lo menciona, cuénteme, ¿cómo es el equipo docente del Lycée Molière? Más allá de su faceta académica, ¿cuáles son sus inquietudes y qué buscan transmitir a los alumnos?

Los profesores del Lycée Molière no son solo profesores en el aula, también fuera. Y además, ellos se capacitan y perfeccionan cada año. Hay sesiones de capacitación sobre inteligencia artificial, sobre perseverancia académica, cómo inculcar a los estudiantes el deseo de aprender en lugar de elegir el camino fácil... Hace poco tuvimos una conferencia con un investigador, que visitará las aulas para darnos retroalimentación y herramientas para desarrollar la perseverancia académica. El entorno de aprendizaje no se limita al aula. 

Se ve que esa iniciativa no solo está presente en los profesores, sino también en los estudiantes.

Así es. El 23 de mayo, los alumnos de 1 ESO se van a Irlanda. Para financiar el viaje, me presentaron su proyecto con un portafolio en el que explican lo que quieren hacer: vender pasteles caseros los martes y jueves durante el recreo; participar en un mercado organizado por los miembros de la comunidad educativa del Molière y quieren vender 100 artículos a un euro; organizar una rifa, durante las competiciones deportivas; vender café... Incluso han creado una web donde se pueden comprar objetos 3D. Los profesores también los apoyan en la realización de estos proyectos y en su aprendizaje. Por poner otro ejemplo, los alumnos de sexto fueron a secretaria para pedir una cita conmigo. Hacen todo el proceso para que aprendan cómo funciona el protocolo. Llegaron con una maqueta en la que se veía cómo querían pintar ellos mismos unas columnas blancas del patio: una representando las matemáticas, otra las artes... Lo propusieron a la dirección y ahora ya las han pintado. Los de primero y segundo de bachiller van a organizar partidos de baloncesto o fútbol los domingos por la mañana; algunos estudiantes quieren revivir el periódico Molière Express y van a escribir un artículo sobre cómo manejar el estrés escolar; la semana pasada recibí a los alumnos ecodelegados, porque somos una escuela ecológica, y vinieron a presentarme su periódico, que da consejos sobre cómo mejorar el mundo en términos de sostenibilidad. Así que... ¿nuestra alumna puede ir a Singapur? Por supuesto que puede, está más que preparada. Todo esto lleva mucho trabajo, pero me siento muy bien porque estoy acostumbrada a trabajar hablando con los estudiantes. Cuando me presenté a ellos en septiembre les dejé claro que esta es su escuela, y que necesito saber sus ideas para que podamos mejorarla aún más.

Y dentro de las aulas, ¿cómo es el día a día?

Los profesores están capacitados para preparar a los estudiantes y tienen que seguir el currículo francés, que incluye aspectos que no se pueden cambiar. Sin embargo, existe la posibilidad de innovar. Por ejemplo, una profesora de historia y geografía se dio cuenta de que a los alumnos les costaba recordar las fechas. Así que les hizo preparar un dominó y, en el suelo del aula, cada alumno tenía que intentar completar el dominó más grande posible, intentando seguir la cronología. En ciencias se hacen muchos experimentos... todo es muy práctico. Creemos firmemente en la interacción y en trabajar la autoestima, para que sepan que son capaces.

¿Y son conscientes ahora los alumnos del valor de los idiomas que aprenden en el Lycée Molière y de las soft skills, como la comunicación en público, que están desarrollando?

Quizá ahora no tanto, aunque sí que lo valoran, y todavía más en el futuro. Si algún alumno viene y nos dice: "No podré hacer el examen oral de francés”. Le diremos: "Por supuesto que podrás. ¿Recuerdas cuando estabas en secundaria, y hablaste delante de todos sobre el carnaval?" Una de las pruebas que se realizan para el bachillerato, el 'Grand Oral', consiste en exponer sus especialidades, que se evalúan con alta ponderación. De hecho, la mayor demostración del valor de la enseñanza y de la metodología es cómo los exalumnos nos cuentan la diferencia que ven entre ellos y sus compañeros de Universidad.

Y en todo este entramado educativo, ¿qué rol juegan las familias?

Los niños son sus tesoros más preciados, y siento que las familias se preocupan no solo por el aprendizaje de sus hijos, sino también por su bienestar. Nos confían a sus hijos durante el día, pero hay una vida fuera de la escuela, así que necesitamos trabajar con las familias. Este año, hemos tenido muchas reuniones con ellas, porque el diálogo es importante. En cuarto de la ESO, deben elegir sus especialidades para bachillerato, así que nos reunimos con cada familia para organizarlo y conocernos mejor. Somos un grupo de trabajo colectivo.

El pasado febrero se anunciaba la búsqueda de un socio inversor para los centros educativos del Lycée Molère en España, entre los que se encuentra el de Zaragoza. ¿En qué punto se encuentra?

Cuando se anunció, los padres y profesores estaban preocupados porque habían oído que las escuelas francesas iban a ser compradas, pero solo se busca un nuevo inversor financiero. Hoy las escuelas francesas en España tienen un problema estructural que no podemos solucionar: tenemos menos alumnos debido a la baja tasa de natalidad. La red MLF (Mission Laïque Française), de la que actualmente dependemos, ha intentado encontrar soluciones: se decidió buscar un socio financiero, un inversor. Entre noviembre y diciembre elaboraron un conjunto de requisitos y se abrió un proceso de licitación. Para quienes quisieran comprar las nueve escuelas francesas en España, había requisitos específicos que había que cumplir con tres condiciones no negociables: primero, permanecer dentro de la red del MLF, porque es una red de escuelas francesas en el extranjero, garantía de la identidad francesa y, por lo tanto, tiene vínculos con el gobierno francés a nivel del Ministerio de Educación para todo lo relacionado con la homologación; segundo, seguir el currículo francés como requisito y preparar los diplomas franceses a largo plazo y con la misma metodología; y tercero, respetar los requisitos sociales, como los contratos de trabajo. Los posibles inversores potenciales tuvieron la oportunidad de manifestar su interés hasta diciembre, y desde enero, la MLF ha estado analizando cada solicitud para determinar quién se adapta mejor. A principios de junio deberíamos saber quién ha sido seleccionado. Quien lo compre es un inversor financiero, no cambiará nada en cuanto a los valores ni los métodos de enseñanza.

Soñemos... Puede parecer lejano, pero quedan menos de 25 años para ello: ¿cómo le gustaría ver al Lycée Molière, por ejemplo, en 2050?

Como hoy. Un Lycée Molière dinámico, con alumnos de alto rendimiento y felices. Con familias contentas de que sus hijos se formen aquí y con un personal dedicado. Es lo que estamos creando y cultivando, una comunidad que no debemos perder. Eso sí, si hoy tuviera una varita mágica, haría dos cosas. Cubriría el campo de deportes, porque los alumnos quieren y merecen una zona deportiva cubierta para cuando llueva y haga sol. Y sé que hay un gran problema de calor en mayo y junio en las aulas, así que las climatizaría. 

¿Quieres conocer más información sobre el Lycée français Molière y programar una visita a sus instalaciones? Visita su página web, contacta al 876247122, escribe un correo electrónico a admision@molierezaragoza.org o acude presencialmente al centro, ubicado en la calle de Manuel Marraco Ramón, 8, 50018 Zaragoza.

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