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«De poco servirá sobrevivir al virus si después no se sobrevive al hambre»

El presidente de la Asociación de Empresas Familiares de Aragón (AEFA), Alfonso Sesé, asegura que este modelo de negocio es «imprescindible» para llevar adelante la recuperación económica. Pide unidad al Gobierno y que priorice la protección del tejido empresarial.

Alfonso Sesé, durante el discurso en el que tomó posesión de su cargo en AEFA el pasado año.
Alfonso Sesé, durante el discurso en el que tomó posesión de su cargo en AEFA el pasado año.
Aránzazu Navarro

Más de la mitad de las empresas familiares no esperan recuperar su facturación hasta mediados de 2022, ¿cómo ha afectado la crisis del coronavirus a este tipo de compañías?

Del mismo modo que al resto de las empresas y que a la sociedad. La paralización de nuestro país decidida por los diferentes responsables públicos supone de nuevo un impacto enorme en nuestra economía que puede acabar siendo la puntilla para muchas empresas que venían subsistiendo con mucho esfuerzo y resultados negativos estos meses atrás. El 47% de las empresas han visto caer su facturación más de un 15%, llegando un 10% a reducirla más del 45% y son muy pocas las que están aumentando su facturación.

Las empresas familiares somos imprescindibles para llevar adelante el proceso de relanzamiento, recuperación y transformación que debe abordar nuestro país, como ya hicimos en 2008, pero no lo podremos lograr si las administraciones no nos escuchan. De poco servirá sobrevivir al virus si después no se sobrevive al hambre.

¿Qué medidas deberían tomar las administraciones para proteger a este sector empresarial?

En estos momentos, nuestro país debe ofrecer una mínima estabilidad institucional, ya que sin acuerdos políticos, difícilmente un país puede salir adelante de ninguna crisis. Se necesitan unas reformas estructurales de calado y un control del gasto estructural del estado determinante, ya que no puede recaer toda la responsabilidad del peso de su mantenimiento en los ciudadanos y las empresas a los que, año a año, nos dan una vuelta más de rosca en nuestra, ya tocada, liquidez operativa y ahorros.

Es fundamental que España presente unos planes consistentes y estudiados al detalle para aprovechar al máximo los fondos europeos para ayudar a resistir a la empresas. La agenda del gobierno debería focalizarse en este esfuerzo: priorizar la protección del tejido empresarial, de lo contrario seguiremos liderando los ránquines de país más afectado y con más paro en Europa, irreversiblemente.

La distribución del Fondo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea no va a resolver todos nuestros problemas, pero es un punto de apoyo que no debemos desaprovechar. Los empresarios familiares tenemos mucho que aportar, muchísimo, para garantizar un uso eficaz de esas ayudas que permita que las empresas españolas ganen competitividad y creen nuevos y mejores empleos y podamos salir de esta crisis.

¿Qué radiografía haría de las empresas familiares en Aragón?

En Aragón, casi el 88% de las empresas son familiares, lo que en términos globales significa que el 70% del empleo y el casi 70% de nuestro PIB es gracias a ellas. Esta crisis afecta a todos los sectores, pero no de la misma forma. En Aragón, un 42% de las empresas han visto caer sus ingresos entre un 21‐y un 60%; y un 47% de las empresas en más de un 61% o se han visto obligadas al cierre. Aragón goza de un posicionamiento estratégico privilegiado, pero de nada sirve esta ventaja si vamos perdiendo empresas por la crisis o porque algunas están trasladando sus domicilios fiscales a otras comunidades autónomas con un régimen fiscal más beneficioso.

La competencia fiscal siempre ha sido nuestra punta de lanza y esta crisis la trae a la palestra: un mejor tratamiento impositivo en sucesiones y donaciones lo favorecería. Necesitamos retener a las empresas familiares en nuestra tierra y poder atraer talento para seguir generando riqueza en Aragón y en nuestra sociedad. De lo contrario, estaremos dejando escapar la columna vertebral de nuestra economía.

¿Qué papel juega en este futuro la innovación y la sostenibilidad?

Ambas, junto con la digitalización como motor principal, son absolutamente determinantes. A pesar del déficit tecnológico que arrastra el tejido productivo nacional, hay ejemplos de notable capacidad innovadora y generación de rentabilidad. Las empresas familiares han demostrado en estos últimos 20 años su visión y capacidad de acometer importantísimas inversiones en investigación, desarrollo e innovación.

Por encima de la cuenta de resultados, la sostenibilidad no debe ser vista hoy como un coste, que lo es, sino como una inversión que nos permite conseguir clientes, ventas y facturación.

¿Qué valores hacen fuerte a una empresa familiar?

Cualquier actividad empresarial tiene como objetivo maximizar el retorno del capital, pero en el caso de la empresa familiar, no todo se reduce únicamente al beneficio, ya que en la mayoría de los casos, la empresa familiar crea simultáneamente prosperidad económica y valor social. Su horizonte temporal se cuenta en generaciones, no en el corto plazo, y eso hace que tengamos una forma distinta de gestionar a las personas. Incluso en periodos de crisis, las empresas familiares son las más resilientes a destruir empleo.

La importancia de los principios y valores está en todas las actuaciones, como el foco en el largo plazo‐muy alejado de la cultura de la especulación, la prudencia y la austeridad reflejados en una mayor conciencia del riesgo (a fin de cuentas, nos jugamos nuestro patrimonio personal). También un compromiso enorme con nuestra tierra, ese concepto de arraigo que tanto defendemos‐y que ayuda a combatir uno de los principales problemas de Aragón como es la despoblación; una cultura del esfuerzo que pasa de generación en generación, en cuanto al sacrificio, la disciplina y la necesidad de velar por el grupo y la familia y una responsabilidad social más que demostrada.

¿Es el relevo generacional un problema o una oportunidad?

Uno de los problemas de la empresa familiar es la decisión de la transición de la empresa. Para llevarla a buen término, es necesario que el fundador empiece a ocupar parte de su tiempo en esta importante decisión evitándose de este modo futuros daños y problemas en la empresa, ya que hay situaciones imposibles de anticipar.

El plan de sucesión es esencial para la continuidad de la empresa y debe contar con mucha generosidad por todas las partes que intervienen en el proceso‐y comunicación.

¿Pueden ser las empresas familiares las protagonistas de la recuperación económica?, ¿qué papel deben jugar?

¡Pueden ser no, son! Las cifras evidencian que a la empresa familiar se le debe una gran parte de la creación de empleo y riqueza de nuestra economía. En España, suponen casi el 90% de nuestro tejido empresarial y son responsables de casi el 60% del PIB y del 70% del empleo privado. Vivimos pues en una economía de sociedades de familia, y en este concepto se incluyen grandes, medianas y pequeñas empresas.

Vivimos momentos que demandan actitud emprendedora para impulsar profundos procesos de transformación y nadie mejor que las empresas familiares en este campo. Ese carácter emprendedor, sin duda, va a convertirse en una de las palancas de la recuperación para esta nueva crisis y debemos ir de la mano con el gobierno autonómico y nacional, puesto que debemos afrontar esta crisis con un único frente común.

¿Ha servido la pandemia para acelerar la digitalización también en las empresas familiares?

El mercado y los clientes son los principales aceleradores de los cambios y la digitalización nos ha exigido y permitido estos últimos años mejorar la productividad, el servicio y lograr ser más competitivos. La pandemia ha acelerado el ritmo de la transformación digital, principalmente en empresas de menor tamaño, y este nuevo escenario ha puesto de manifiesto la necesidad de que las empresas familiares (y el resto) aborden estos retos para ser viables.

El teletrabajo, el aprendizaje ‘online’, el comercio electrónico, las infraestructuras en ‘la nube’ y la seguridad digital son los principales aspectos que definen el nuevo escenario para nuestras empresas y para los consumidores. Por ello debemos estar en una continua adaptación de nuestras hojas de ruta para ser cada vez más competitivos e innovadores si queremos seguir jugando en un entorno cada vez más global y competitivo. Eso sí, adaptado a nuestras necesidades, tamaños y mercados.

¿Deben las empresas familiares ahora más que nunca estar unidas?

Si somos conscientes de que unidos sumamos más y podemos dejar al margen los objetivos e intereses particulares en aras del bien común, podremos afrontar este difícil escenario que se nos plantea con opciones de salir adelante. Sí o sí, nos toca remar todos a una y en la misma dirección. Además del drama humano por la pérdida de vidas, una de las consecuencias más graves de esta pandemia está siendo la crisis económica sin precedentes.

-Ir al especial Empresas Familiares de Aragón.

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