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Aquí hay ciencia

El trasplante de 'Amar es para siempre'

Miguel Barral 13/05/2016 a las 06:00
El doctor Martos es un eminente cirujano militar en la serie.Antena3

No lo vamos a negar, estar enganchado a las ficciones televisivas también tiene algunas ventajas. Por ejemplo si, como es el caso de mi esposa, eres fiel seguidor@ de la serie 'Amar es para siempre', entonces te enteras de cosas tales como que en esta su cuarta temporada, ambientada en el Madrid de 1964, uno de los protagonistas, el doctor Eugenio Martos, cardiólogo de Franco y al parecer una eminencia mundial en su campo, realiza una pionera intervención de trasplante de corazón. Tan pionera que se anticipa en tres años al primer trasplante de corazón de la historia. El efectuado en diciembre de 1967 por el cirujano sudafricano Christiaan Barnard, siendo el receptor, Louis Washkansky, quien fallecería dieciocho días después a consecuencia de una neumonía.

A pesar de lo cual, y en honor a la verdad, hay que reconocer que la televisiva intervención está, al menos en parte, inspirada en hechos reales. Porque hechos reales son que el primer trasplante de corazón tuvo lugar en 1964, cuando un equipo de cirujanos estadounidenses trasplantó un corazón de chimpancé a un paciente humano que murió a las pocas horas. Lo que confirmaba la inviabilidad de los xenotrasplantes (esto es, trasplantes de órganos o tejidos ente especies distintas). Y también que en España, apenas unos meses después de la histórica operación de Barnard, en septiembre de 1968, el doctor Cristóbal Martínez Bordiú, marqués de Villaverde y yerno del 'generalísimo', llevó a cabo el primer (intento de) trasplante de corazón patrio en la madrileña Clínica de la Paz. Ello después de que tanto la familia de la donante como el receptor fuesen persuadidos por el régimen para prestar un impagable servicio a la patria ofreciendose como 'voluntarios'. Una operación que contó con una gran y 'dirigida' repercusión mediática que convirtió las 27 horas que sobrevivió el paciente en un hito de la medicina nacional.

Más allá de esta pantomima, hubo que esperar hasta 1984 para que se efectuase el primer trasplante (exitoso) de corazón en España, en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y en el que el receptor sobrevivió nueve meses.

Una demora de quince años que no solo se produjo en España sino que fue generalizada a nivel mundial. El entusiasmo inicial desatado por aquel primer trasplante del 67 se enfrió conforme se constataba que la práctica totalidad de los pacientes moría a los pocos días como consecuencia de las complicaciones derivadas del rechazo al nuevo y ajeno órgano. Así, de las más de 100 operaciones efectuadas en 1968 se pasó a solo 18 en 1970.

Una barrera que no se consiguió superar hasta la introducción de la ciclosporina, que todavía a día de hoy es el más importante agente inmunosupresor en trasplantes de órganos. La ciclosporina, un péptido cíclico integrado por once aminoácidos y producido por el hongo Hypocladium inflatum, fue descubierta y aislada en 1969 a partir de una muestra de suelo por Hans Peter Frey. Y tres años después la compañía farmacéutica Sandoz (la actual Novartis) identificaba su importante actividad inmunosupresora como parte de un 'screening' en el que se testaban numerosos candidatos.

La actividad inmunosupresora de la ciclosporina viene provocada por su capacidad para inhibir la transcripción de una serie de genes de las células o linfocitos T, responsables de la producción de antígenos, limitando ésta. En concreto, en el interior de dichas células, la ciclosporina se une a la proteína ciclofilina formando un complejo que bloquea la normal actividad de aquellas.

Finalmente, tras superar todas las pruebas y ensayos a la que fue sometida, la ciclosporina sería aprobada para su uso en 1983, en lo que supuso el definitivo despegue de los trasplantes, dado que la esperanza de vida de los intervenidos se elevó espectacularmente.

Ya para finalizar, y retomando el hilo argumental de la ficción televisiva, cabría sospechar, si no fuese porque pertenecen a distintas cadenas, si en la anticipatoria intervención del Dr. Martos, no estarán implicados de algún modo los agentes de ese increíble 'Ministerio del tiempo'. Por si acaso, permanezcan atentos a (esta) su pantalla.







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