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Rooney Mara, una ‘princesa de la NFL’ en Hollywood

Descendiente de los fundadores de los N. Y.Giants y los Pittsburgh Steelers, ha seducido a la industria con su interpretación de Lisbeth Salander

Óscar Bellot. Madrid Actualizada 24/02/2012 a las 11:28
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Rooney Mara en la presentación de su película

Su rostro no empezó a ser conocido hasta que Samuel Bayer la escogió como una de las protagonistas de ‘Pesadilla en Elm Street’, el remake del clásico de terror de Wes Craven que el director neoyorquino estrenó en 2010. Pero fueron muchos más los que la descubrieron como la chica que le rompía el corazón a Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) en ‘La red social’, un acontecimiento que acabaría contribuyendo decisivamente a la creación de Facebook. Aun así, cuando se conoció que Rooney Mara era la elegida para meterse en la piel de Lisbeth Salander en la adaptación que David Fincher iba a realizar de ‘Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres', la primera parte de la exitosa saga literaria ideada por Stieg Larsson, muchos cometieron el error de confundirla con su hermana mayor, Kate, también actriz, aunque más conocida por entonces gracias a sus papeles en películas como ‘Iron Man 2’ o ‘127 horas’.

¿Qué es lo que llevó a Fincher a decantarse por esta joven neoyorquina para un papel con el que soñaban estrellas de la talla de Scarlett Johansson? Para empezar, precisamente su grado de desconocimiento entre el gran público. Bastante tendrían los espectadores con comparar a la Lisbeth de Fincher con el molde hecho por Larsson y con el derivado al que puso rostro Noomi Rapace en la primera trilogía cinematográfica que se hizo a partir de la adictiva historia del escritor y periodista sueco. Pero fue mucho más que eso. El director debió ver en esta chica de apenas 26 años un grado de empatía con Salander que le allanaría el camino a la hora de meterse en la piel de uno de los personajes más célebres a la par que complicados de cuantos han desfilado por la gran pantalla en los últimos tiempos.

En efecto, esta ‘princesa de la NFL’ –en su árbol genealógico aparecen figuras clave en la fundación y evolución de dos de las franquicias más destacadas del fútbol americano, los New York Giants y los Pittsburgh Steelers-, supo captar al instante la compleja personalidad de Lisbeth Salander, una mujer tan brillante como agresiva, tan fuerte en ocasiones que da miedo pero tan vulnerable en el fondo como una niña asustada que no sabe enfrentarse a situaciones de lo más comunes, un ser contradictorio e impredecible que ha erigido un muro impenetrable llevada por su instinto de protección que le mantiene aislada de los demás.

Al igual que su personaje, Rooney Mara es una muchacha tímida a la que le cuesta coger confianza con los demás. Pero como Salander, su inteligencia y espíritu aguerrido le permitieron imponerse a sus miedos y hacerse con un papel que le ha colocado en compañía de mitos como Meryl Streep o Glenn Close, dos de sus grandes rivales en la lucha por el Oscar a la mejor actriz. Su espectacular transformación física, su ductilidad a la hora de permitir que a través de su cuerpo emergiese la Lisbeth que quería Fincher, su capacidad para llenar de nuevos matices a una heroína tantas veces imaginada por los lectores de Larsson atestiguan el talento de una joven que ha conseguido con una sola película que Hollywood se ponga a sus pies. Steven Soderbergh ya le ha confiado la responsabilidad principal en su nuevo proyecto y Terrence Malick también la tiene en su agenda. Con o sin Oscar, su futuro parece más que prometedor.










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