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Toros

Padilla abre la puerta grande de La Misericordia

Pobre entrada el día del Pilar. Tarde distinguida del torero malagueño. Recompensa desmedida para Padilla: dos orejas de un gran toro de Antonio Bañuelos.

Colpisa/Barquerito. Zaragoza Actualizada 13/10/2012 a las 01:32
14 Comentarios
Día del PilarEFE

El toro de Bañuelos que abrió corrida fue de muy buena nota. Veleto pero estrechas las sienes propias, proporciones armónicas, rico galope, ritmo constante, fijeza. La calidad. A todo quiso. Hay corridas cuyo signo queda marcado por el toro que rompe el fuego y, aunque ésta de Bañuelos no fue de particular nota, lo pareció por eso. Fue también buen toro el tercero, serio de cara, sin la boyantía del primero. A mitad de festejo parecía que iba a repetirse, una año después y en la misma Zaragoza, el éxito redondo del ganadero burgalés. 

El cuarto, pronto en el caballo, fue jarro de agua fría: tardo, se puso probón, se paró y se acabó orientando porque Padilla, además, estuvo puesto donde los toros ven torero y no engaño, y hacen por el uno y no por el otro. Fuera de cacho. El quinto se aplomó antes de rajarse, y la que podía haber sido oportunidad de Serafín Marín- sustituto de El Cordobés- se quedó en quimera. El segundo de la tarde, castaño aleonado, descarado y astifino, bajo de agujas, sin culata ni riñones, no tuvo ni corazón ni fuerza, echó la cara arriba en cortos viajes y se sentó dos veces.

Una de las dos sentadas coincidió con un resbalón y patinazo de Serafín, que cayó de espaldas. El toro, de fondo encastado, hizo entonces por él, lo encunó y volteó. Llegaron al quite a tiempo y casi a la vez todos, pero el que se llevó el toro en un recorte a cuerpo limpio fue Padilla. Ese quite fue la mejor fortuna de Serafín en esta corrida de repesca, donde se le negó el azar del sorteo. El sexto reculó y escarbó, pero fue toro bien traído y aguantado por Saúl Jiménez Fortes -la muleta al hocico, suaves enganches, templada la mano baja- y lo que estuvo a punto de ser aflicción del toro apenas contó. A última hora, herido de estocada atravesada, cantó la gallina y el toro barbéo las tablas con aire nada edificante. La corrida de Bañuelos tuvo presencia y fibra más que suficientes.

En fecha cenital -el día del Pilar- una entrada muy pobre. No se llegó a cubrir ni la mitad de aforo. Un globo pinchado. Saúl Fortes debutaba en Zaragoza; Padilla repetía solo dos días después de su regreso al lugar del crimen, digamos; la caída del cartel de El Cordobés no se hizo oficial hasta la víspera pero era un secreto a voces; y esa minoría catalana que suele acompañar a Serafín Marín cuando torea en Zaragoza no hizo acto de presencia. Si vinieron, lo hicieron sin banderas ni pancartas. Al cartel de la tarde de El Pilar le faltaba el tirón de una figura del toreo. O dos. Saúl Fortes le brindó a Sebastián Rodríguez -matador de toros retirado y ahora empresario de Zaragoza- la muerte del sexto de corrida. Magro consuelo. Las dos faenas de Saúl fueron las mejores de la tarde. Con su acento de torero joven que arriesga sin cuento, que se atreve con todo y se pone y se queda donde tanto cuesta ponerse y quedarse quieto. La firmeza propia del torero ambicioso. Firmeza servida por una singular estampa: torero alto de largos brazos, de los que no pueden, por tanto, taparse. Doble firmeza. Y, luego, Saúl ha ido ganando en temple, recursos y apresto de corrida en corrida en esta temporada de romper el cascarón.

Muy bonita la primera mitad de su primera faena: banderas en la apertura, severo toreo embraguetado y ligado con la diestra en dos tandas, serio desenfado. En distancia quiso mejor el toro que en cercanías. Y mejor a diestro que a siniestro. Unas manoletinas sorprendentes por su encaje, compostura y limpieza. Soltura. Una estocada. Y toro bien gobernado.

Más meritoria la segunda faena porque hubo que hacer toro, tirar de él, tragarle paquete, echarse adelante cuando tocó atacar porque, si no, el toro se iba a tablas. Se vació el torero malagueño en faena de dos mitades nuevamente. La segunda, de mucho desafiar. Con rico final a pies juntos en los medios y en serie trenzada por alto y en un ladrillo. Además de eso, Saúl se prodigó con el capote: al lance a pies juntos, en quites de costadillo muy garbosos. Un notable colofón de temporada. Torero novedad pero ya no parece tan nuevo.

Padilla acusó de salida la sorpresa del galope tan rampante del gran toro que rompió plaza y no se templó del todo. Tuvo el cuajo de replicar a un airoso quite de Serafín Marín -media verónica soberbia tras dos lances facilones- con otro por villaltinas o tafalleras, que son la misma cosa. Tres pares de banderillas -el tercero, violín tras premiosos preparativos-y una faena de más tensión que redondo logro, no se sabe si amenizada por la música o molida a golpes por un bombo implacable. Un tormento acústico. Trabajo sencillo de Padilla, de no complicarse la vida ni tampoco jugársela. Soltando el engaño, una estocada. Para sorpresa de todos, el presidente sacó dos pañuelos. Con largueza insólita se recompensó la cosa. Con el cuarto no hubo tiempo ni manera de jugar partida. Serafín no se arrugó -se le ve toreado, porque toreará mucho en el campo- pero el quinto se fue a tablas por el primer hueco que vio y el segundo fue de los que ni pueden ser ni son siquiera imposibles.

Ficha

Zaragoza. 9ª de abono. Menos de media plaza. Soleado, bueno

Seis toros de Antonio Bañuelos. Corrida bien presentada, pero desigual. Primero y tercero, los de mejores hechuras, fueron de buena nota. Se orientó el cuarto. Hubo que provocar a un sexto con el freno de la desgana puesto. Se rajó el quinto. Frágil el segundo

Juan José Padilla, de azul marino y oro, dos orejas y saludos. Serafín Marín, que sustituyó a El Cordobés, de celeste y oro, saludos y palmas. Saúl Jiménez Fortes, de violeta y oro, una oreja y vuelta tras un aviso.


  • Josu14/10/12 00:00
    Entre los mas de 25 alimentos anticancerigenos, no hay ni uno solo que sea de origen animal. La dentadura de los humanos es dientes cortadores y muelas machacadoras,ideales para comer vegetales. Nosotros con nuestras basuras envenenamos al ganado, y luego nos comemos sus enfermedades. Que bien heeeeeeeeeeeeeee.
  • Victor13/10/12 00:00
    Si no va gente a la plaza ni el día del Pilar... mejor dedicar el dinero a otra cosa que guste más a la gente.
  • marta lazaro13/10/12 00:00
    Fuera las corridas de toros y la agresion gratuita hacia cualquier animal!!!
  • Inés13/10/12 00:00
    Indio flechero, yo soy vegetariana ,que te aseguro que se puede viivir  sin comer  ningún animal.
  • YM13/10/12 00:00
    INDIO FLECHERO, más te valdría irte a comprar un cuadernillo de ortografía. Menos capotes y más libros.
  • rural13/10/12 00:00
    Me alegro por Padilla me habría gustado mucho estar ahí. me imagino la emoción trasmitida.¡¡¡¡ Padilla tocaste el cielo!!
  • tanlejosytancerca13/10/12 00:00
    en lo personal , humano y en su capacidad de lucha, un 10, en lo taurino........pfff
  • INDIO FLECHERO13/10/12 00:00
    INES; que es indio flechero, NO FIECHERO,y ahora me enseñas ortografia, y como no te gusta la carne que comes,verdura y pescado? vale me Voy a la carpa del ternasco de ARAGON ,
  • Elena13/10/12 00:00
    Flechero, comer carne es una elección, no una necesidad. La mayor parte de  tus enfermedades físicas y mentales provienen de tu forma de comer.
  • una aragonesa13/10/12 00:00
    Mi gran apoyo a Padilla. Tu fuerza y recuperación, ha hecho que vuelvas a Zaragoza. Siempre tendrás aquí a gente que te quiere. Ole ole, ole.
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