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Asador Fajardo, la magia de la brasa como mejor argumento

Caracoles, calçots y todo tipo de carnes son los protagonistas de la brasa en este restaurante.

A. Toquero. Zaragoza Actualizada 20/12/2014 a las 13:56
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El equipo del asador Fajardo, de MontañanaAgencia Almozara

Cuando una brasa se enciende y resulta tan visible como la de este asador, las sensaciones de bienestar y recogimiento se acentúan a la mesa, especialmente en otoño e invierno, cuando más agradable resulta su presencia. En este restaurante está discretamente ubicada pero es visible desde cualquier rincón del comedor. Además de estar muy bien integrada, no hace humo ni genera olores molestos.

Dicho esto resulta evidente que la brasa, que se enciende de viernes a domingo, es la gran protagonista de las propuestas gastronómicas de Asador Fajardo, un establecimiento del barrio rural de Montañana que desde hace dos años aspira a llamar la atención de los vecinos de Zaragoza.

Argumentos para poner sobre la parrilla no le faltan. Mari Carmen Flores y Miguel Ángel Fajardo empezaron con los caracoles, que hasta la fecha son los que más fama le han dado al local. No tienen muchos secretos. Sal y una combinación de especias que les dan un sabor muy característico. El resto lo hace la brasa y, por supuesto, una materia prima bien seleccionada de un proveedor de Montañana.

Esta, precisamente, es otra de las características de la casa. Prácticamente todas las verduras y hortalizas las reciben de la rica huerta que todavía existe en este barrio rural, así que el producto fresco es una de sus principales señas de identidad. Incluso buena parte de la carne la consiguen a través de un productor ubicado en el barrio.

A los caracoles como propuesta singular le han seguido otras como los calçots. Empezaron a trabajarlos el año pasado, aprendieron a hacer una buena selección del producto para ofrecerlo en las mejores condiciones, y hoy es uno de esos delicados manjares al que le tienen muy bien cogido el punto. Además, también se cultivan en la huerta de Montañana. Los calçots los presentan como manda la tradición: sobre una teja. Entre la indumentaria que recibe el cliente se encuentra el babero y a su criterio queda la opción de utilizar o no guantes. A la mesa llegan acompañados de una suave y delicada salsa romescu casera, como el alioli que se ofrece para degustar los caracoles. En los dos casos, las raciones, muy generosas, cuestan 10 euros.

La selección de carnes es amplia para pedir a la brasa: chuletillas de ternasco de Aragón, solomillo, entrecot, chuletón, conejo… Del manejo de los tiempos y de la intensidad del fuego se ocupa Miguel Ángel, con muchas horas de trabajo acumuladas alrededor de la parrilla. Su experiencia es una garantía, ya que no es fácil cogerle el punto a carnes y pescados, al margen de los gustos de cada cliente, que, al final, siempre es el que tiene la última palabra.

Cuatro ensaladas (de bacalao, de frutos del mar, César e ilustrada) completan el grueso principal de la carta, que también ofrece la posibilidad de pedir algunos embutidos a la parrilla. Además, por encargo, se preparan ternasco asado, una gran variedad de pescados al horno, marisco… Y de lunes a viernes se puede optar por el menú del día (9,50 euros) en el que no suele faltar un plato de cuchara y una verdura, además de una carne y un pescado.


Asador Fajardo

  • Avda. Montañana, 244. Zaragoza.
  • Teléfono: 976 575 763
  • Horario: de lunes a jueves de 7.00 a 22.00. Fines de semana, de 9.00 a cierre. Lunes por la tarde, cerrado.

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