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Tesitura económica

El legado económico de Suárez: pactos y consensos para salir de la crisis

Los Pactos de la Moncloa lograron en dos años un equilibrio interno y externo de la economía reduciendo el déficit exterior.

Efe. Madrid 25/03/2014 a las 06:00
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Adolfo Suárez deja, además de un legado político, un legado económico que expertos y economistas coinciden en destacar: el consenso que permitió afrontar los fuertes desequilibrios de la economía en la segunda mitad de la década de los 70 y que cristalizó en los Pactos de la Moncloa.

El panorama económico con el que se encontró Adolfo Suárez al ser nombrado presidente "era un desastre", reconoce José Ramón Pin Arboledas, diputado de UCD en 1977, economista y profesor en la actualidad del IESE.

"Era necesario reajustar el desequilibrio provocado por las subidas salariales y los precios del petróleo, devaluar la moneda y todo ello en un contexto en el que el terrorismo estaba presente y la coyuntura económica no era positiva", explica Pin Arboledas, que recuerda también la rigidez de las relaciones laborales como herencia del periodo franquista y el "reducido" margen de maniobra con el que contaba Suárez.

El profesor del IE Rafael Pampillón destaca además el importante déficit que había en España en 1975, la caída del turismo y de la inversión extranjera, el alza de los costes energéticos y las subidas salariales que demandaron los sindicatos CCOO y UGT y que Suárez atendió por evitar conflictos sociales.

Para el fundador y consejero de Analistas Financieros Internacionales (AFI), Emilio Ontiveros, el "principal legado" de Adolfo Suárez en materia económica fue "intentar estabilizar la economía y sentar las bases de la recuperación económica" para situar al país en niveles que le permitieran un acercamiento a Europa.

En 1977 la inflación superaba el 25 % en España, que atravesaba una delicada situación económica, política y social, a las que se hizo frente con los Pactos de la Moncloa.

"Se realizó un pacto económico para batallar la crisis del momento, en el que se incluyó el pacto entre los comunistas y los socialdemócratas y el Estatuto de los Trabajadores. Igualmente se acordó la creación de un pacto territorial en el que se dividió el país en 17 comunidades autónomas", explica el periodista económico Mariano Guindal, quien recuerda que "el pacto sirvió como andamiaje" para poder construir la Constitución en 1978.

Para Guindal, una de las prioridades que se derivaron del pacto fue el control de la inflación, que se planteó reducirla hasta el 20 %. También se redujeron los aumentos salariales, se acometió una reforma fiscal y de las pensiones, y se firmó el Estatuto de los Trabajadores. Antes, se habían legalizado los sindicatos y se reconoció también el derecho a huelga.

Los Pactos de la Moncloa lograron en los dos años siguientes un equilibrio interno y externo de la economía al lograr reducir el déficit exterior.

No fueron sólo una cuestión política, sino también social, porque ese "invento" del consenso se trasladó a una serie de marcos y acuerdos sociales que de alguna manera tuvieron su origen en esa firma", opina Pampillón.

"Se logró un consenso con los sindicatos e, incluso, el comunista Santiago Carrillo aprobó los Pactos en agradecimiento a Suárez por haber legalizado el PCE, a pesar de que con ellos se frenaran las subidas salariales que se venían haciendo hasta entonces", señala.

Según Ramón Pin, esa bajada de la renta de las clases menos pudientes se compensó con muchas inversiones en los Presupuestos Generales del Estado en partidas dedicadas a la sanidad y la educación.

Para Rafael Pampillón, otro de los aciertos de la época fue devaluar la peseta, lo que "provocó una ligera recuperación de la economía y del déficit público, que hasta entonces venía aumentando". En concreto, el déficit se redujo a la mitad en 1977, de 5.000 millones de dólares anuales a 2.164 millones.

Ese "duro ajuste" explica en parte el ostracismo político al que quedó relegada su figura después de las elecciones de 1979. "Suárez se quedó sin el apoyo tanto dentro de su partido como fuera de él", recuerda.

Para Emilio Ontiveros, el principal legado de Suárez y su equipo fue también la concertación, pues fue la primera vez que en España se sentaron a hablar agentes económicos y sociales.

Ontiveros cree que hubiera sido necesario recuperar "el espíritu y el animo" que llevó a aquellos pactos en los inicios de la actual crisis y que aún se esta a tiempo de ello para transitar hacia la recuperación económica.

Otro de los avances más significativos de la etapa de Adolfo Suárez fue la reforma fiscal acometida por el profesor Enrique Fuentes Quintana como ministro de Economía.

El catedrático Ontiveros cree que si algo se puede achacar a los gobiernos de Suárez en materia económica es la "insuficiente constancia en la persecución de los objetivos", en lo que influyó el decreciente apoyo que tuvo el expresidente del Gobierno, "incluso dentro de su propio partido".







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