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Real Zaragoza

La salida de Wilk favorecería la permanencia de Cabrera

De darse esta opción el próximo día 31, el Real Zaragoza estudiaría ofrecer la renovación al uruguayo, que acaba contrato el año que viene.

Paco Giménez. Zaragoza 19/08/2016 a las 06:00
Leandro Cabrera, sentado en la recepción del equipo en el Ayuntamiento de Zaragoza de este jueves.José Miguel Marco

Números, cábalas, movimientos de ajedrez, balances, búsqueda de casar las piezas de un difícil puzle. Algo así se entremezcla en el seno del Real Zaragoza en las últimas semanas para poder cuadrar la plantilla más competitiva posible con las exigencias económicas de la Liga de Fútbol Profesional y los intereses de varios futbolistas de la plantilla cuyo presente y futuro no está aún definido. En ese estudio pormenorizado de todas las combinaciones posibles, aparece una opción que podría llevar a Leandro Cabrera de un posicionamiento abiertamente declarado de jugador transferible desde el pasado mes de junio a una continuidad en el Real Zaragoza por más años del que le resta de compromiso con el club aragonés.

Esta variable se podría dar si, de aquí al final del mercado estival de fichajes (concluye el día 31 de este agosto, en 12 días), pudiera hacerse efectiva la salida de Wilk de la plantilla zaragocista, tal y como es el deseo del entrenador, Luis Milla y, asimismo, del director deportivo Narciso Juliá. De darse finalmente esta desvinculación del centrocampista polaco del Real Zaragoza, los dirigentes de la SAD estudiarían ofrecer la renovación a Cabrera, que acaba contrato el año que viene -el 30 de junio de 2017- y, por ello, no sería cabal considerar su continuidad en la plantilla por criterios deportivos sin atar su futuro por más tiempo e impedir así que, a partir del 1 de enero, pudiese negociar libremente su salida a otro club a partir del curso siguiente sin que el Zaragoza fuese ya dueño de sus movimientos.

Para cuadrar los números, en estos momentos ayuda tanto la marcha de Cabrera como la de Wilk. Ambos poseen sendos salarios de los considerados altos en el reparto actual del plantel, cercanos a los 300.000 euros anuales. El planteamiento de la venta del central uruguayo se hizo en junio al tener en cuenta sus expectativas de mercado y su condición de jugador valorado en diferentes nichos de negocio en el fútbol mundial (de hecho, en julio él rechazó dos ofertas del fútbol mexicano que eran firmes al no querer regresar a América con tan solo 24 años). Pero el Real Zaragoza se vio cautivo en muchas de las oportunidades que han podido surgir del contrato que le firmó en su día el anterior director deportivo, Ángel Martín González, donde se refleja una cláusula en la que la mitad del dinero de un traspaso ulterior, como el que ahora se escruta, ha de ir a parar a la cuenta corriente del futbolista charrúa. Con Wilk, recién salido de una grave lesión de rodilla que lo tiene fuera de juego desde octubre, era imposible plantearse una operación de compraventa rentable para los intereses contables de la SAD.

A estas alturas de verano y ya con la venta de Rico al Leganés ejecutada por un monto de alrededor del millón de euros, el panorama se aprecia con otros matices. Si, como surgió hace dos semanas a instancias de Milla y por motivos puramente tácticos, Wilk acabase marchándose, el Real Zaragoza -que no pediría nada como compensación al club receptor del polaco- se liberaría de una ficha importante dentro del actual vestuario. El sustituto que viniese, en ningún caso alcanzaría su ras salarial. Y, de este modo, sería posible intentar plantear a Cabrera su continuidad en el equipo y, de inmediato, negociar con él y sus agentes una prórroga de contrato más allá de 2017, de manera que el sudamericano pudiese estabilizar su mente en el Real Zaragoza con sosiego y sin la desazón de los últimos dos meses. 

Como quedó claro en la entrevista que Leandro Cabrera concedió a HERALDO DE ARAGÓN en la concentración de Boltaña, el uruguayo es feliz en Zaragoza y aprecia con buenos ojos una posible continuidad en el equipo zaragocista, donde está a punto de empezar su tercera campaña. Por este lado personal, esta jugada estudiada en las últimas horas no tiene contraindicaciones. Al contrario, se observa factible. Pero todo depende de cómo evolucione la salida de Wilk. En el caso de Cabrera, como ya le ha ocurrido en los últimos 20 días, su ubicación final en el actual vestuario está vinculada a lo que suceda con otros compañeros: Hasta hace 48 horas esa dependencia estaba directamente vinculada a la marcha de su buen amigo Diego Rico. Ahora, el péndulo balancea hacia la bancada de Wilk.







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