Los Quarz son a Suiza lo que los Óscar a Estados Unidos: los premios más prestigiosos de la industria de cine. Y Antonio Buil Pueyo, natural de Barbastro, podría ganar este año el destinado al mejor actor, por el que compite con un intérprete tan brillante como Bruno Ganz (que encarnó a Hitler en 'El hundimiento' y al que hemos visto también en cintas como 'El lector' o 'El amigo americano').
A Buil, que llegó a Suiza por inquietudes artísticas y se quedó allí por amor (está casado con una ciudadana suiza y tiene dos hijos), le parece "una pasada" ser finalista junto a Ganz, actor del que elogia "la humanidad que da a los personajes, su capacidad para mostrar la complejidad del ser humano".
El actor aragonés ha llegado a los premios Quarz gracias a Eusebio, un emigrante español vivaracho y un poco caradura que, sin tener ni idea de labores agrícolas o ganaderas, se ofrece para trabajar en la granja que una pareja con problemas conyugales regenta en las montañas. Eusebio es su personaje en el filme 'Coeur animal', de Séverine Cornamusaz.
Buil cuenta que, a diferencia de Eusebio, él sí tenía experiencia con animales domésticos. "Mi padre tenía dos cabras y algunas ovejas, por eso para mí ha sido un personaje particularmente querido", explica. Y añade divertido que mientras él sabía manejarse con el ganado pero "tenía que hacer como que no sabía", con la pareja de actores parisinos que interpretaban a los granjeros fue al revés: "No tenían ni idea y tuvieron que hacer un curso para parecer expertos".
También Buil sabe lo que es tener que prepararse para encarnar a tipos muy distintos. Entre sus trabajos para cine, se encuentran 'Padre Pío da Pietralcina' y 'El derviche', ambos a las órdenes del italiano Alberto Rondalli.
En el primero, el aragonés iba a dar vida a un santo italiano y se pasó un mes viviendo con monjes. "Fue muy bonito, ¡casi me quedo con ellos!", exclama riendo. Y explica que él tenía "un cliché de los curas y el ambiente religioso", pero allí "me encontré con un monje que había sido militar, otro matemático... Eran gente muy instruida que en un momento de su vida sintió la necesidad de dedicarse a la religión. Pero había un ambiente superjovial, se contaban chistes..."
En 'El derviche', le tocó cambiar de religión, pero también acabó compartiendo experiencia con monjes, en este caso derviches giróvagos. "Para ellos no se trata solo de creer, sino de un trabajo práctico real, con la música. Hacen meditación girando. A mí, al principio, las vueltas me daban ganas de vomitar", confiesa Buil, al que se le quedó grabado algo que le dijo un monje: "Uno es lo que hace".
Vida y el trabajo
Buil, que pese a llevar cerca de dos décadas en Suiza conserva solo su pasaporte español, dice que si hubiese sido por motivos laborales ahora viviría en Italia. "Pero prefería estar con mi familia, que es con quien tengo responsabilidades de verdad. Primero la vida y luego, el trabajo", sentencia. A su madre -que "con 82 años está superflamenca", dice- viene a verla a Barbastro siempre que puede.
Ahora, el teatro lo reclama. Estos días interpreta en el Teatre de Poche de Ginebra la obra 'Pedro y el capitán', de Mario Benedetti, donde encarna a un torturador de una dictadura latinoamericana. "La obra me toca mucho porque mi abuelo, republicano, fue uno de los desaparecidos en la Guerra Civil", dice. A él le toca "defender el papel del militar, que ve al otro como un terrorista", aclara, y afirma que, en cualquier caso, "todo el mundo es víctima de algo". Solvente en papeles dramáticos, Buil afirma que sin embargo, "lo que más me gusta es la comedia". Y añade, jocoso: "Pero uno tiene la cara que tiene..."
Habla francés e italiano y en Suiza no le va nada mal, pero cuenta que "una de las penas más grandes que tengo es no poder trabajar en mi lengua. Hay cosas que no se pueden decir en ninguna otra". Buil es amigo de Santiago Tabernero, director de 'Vida y color' y guionista en 'Taxi', de Carlos Saura. "Me gustaría hacer algo con él", confiesa el aragonés, que ya casi ni se acuerda de su primer filme, 'Historia de un hombre bueno', rodado en 1987. "Entonces no me interesaba el cine, sino el teatro. El encuentro con el público es el riesgo absoluto", sentencia.
Me alegra ver esta noticia, pero Antonio Buil Pueyo es de Cofita, pueblecito de alrededor de 100 habitantes que esta a unos 20 Kms de Barbastro