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Patrimonio

El retablo de San Pablo cierra sus puertas en el Gancho

Un proyecto quiere recuperar el conjunto artístico de las puertas que llevaban ancladas desde el XIX.

M.M. P. Zaragoza 14/01/2015 a las 06:00
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Retablo de San Pablo en el GanchoM.M.

Fue un momento emocionante, un pequeño espectáculo que brindó el patrimonio histórico-artístico y un hito en la historia de la parroquia de San Pablo Apóstol, en el zaragozano barrio del Gancho. Recientemente se organizó una sesión pública en la que participaron restauradores y técnicos para explicar los pormenores del proyecto de recuperación de las grandes puertas y sus lienzos, que se acaban de volver a colgar en su excepcional retablo mayor.

Los asistentes, por primera vez en décadas, presenciaron la delicada operación del cierre de las puertas y se pudo ver la decoración en grisalla del exterior, normalmente oculta al estar abiertas y pegadas a la pared. "Las puertas se habían desmontado en los años 80 y desde entonces no se había visto todo el conjunto", explica Ana Carrasón, restauradora del Instituto de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y coordinadora del proyecto. Durante las reparaciones de los 80 las puertas se desmontaron, los lienzos interiores, con escenas de la vida de San Pablo, pasaron a decorar los muros de la iglesia y los bastidores de madera que configuraban los batientes de madera se perdieron.

Coincidiendo con los trabajos de rehabilitación del retablo mayor que se llevaron a cabo entre 2002 y 2006, la Catedrática de Historia del Arte la Universidad de Zaragoza, Carmen Morte, desarrolló un estudio que le llevó a localizar los lienzos ejecutados en técnica de grisalla de la decoración exterior, que se creían perdidos. Estas grisallas "estaban muy deterioradas al haber estado tanto tiempo contra la pared y sometidas a tantas agresiones, y tampoco les favoreció mucho estar enrolladas tantos años", dice la experta, quien explica que "desde finales del siglo XIX esas puertas ni se abrían ni se cerraban, estaban ancladas al muro".

Este hallazgo fue el acicate para iniciar, poco a poco, el proyecto de recuperación del conjunto de las puertas. Una de las tareas más complejas ha sido reproducir las estructuras portantes, que llevó a las restauradoras a estudiar el mecanismo de otras puertas que conservan retablos aragoneses como los de Ibdes, Longares o Paracuellos del Jiloca. "Las puertas no son iguales en fisionomía porque están adaptadas a las formas del retablo, pero en cuanto a la forma de construir es similar. Al ser tan pesadas la estructura de madera no puede ser maciza, tiene que ser un bastidor, que es más liviano", explica Ana Carrasón.

Así, para su reinstalación se han instalado ménsulas de madera en las paredes laterales con un sistema de rodamiento que permite un giro más suave de las puertas, de unos 450 kilos de peso cada una y unos 10 metros de alto por 6 de ancho. "Como medida de conservación se recomienda no abrirlas más de cinco o seis veces al año", apunta Carrasón. De hecho, las puertas se conciben para uso litúrgico, y se cerraban en periodos como Semana Santa, además de para la protección del propio retablo.

El proyecto de recuperación de las puertas y restauración de los lienzos (segunda fase), han tenido un periodo de ejecución de 18 meses y una inversión de 336.380 euros.

"Ha sido un taller en vivo de restauración"


Este reciente cierre de puertas 'público' permitió ver las grisallas exteriores, que muestran cuatro escenas de la vida de Jesús: la presentación de la adúltera y la expulsión de los mercaderes del templo en las superiores, y la resurrección de Lázaro y la entrada de Jesús en Jerusalén, en las inferiores.

En la sesión, el párroco titular de la iglesia de San Pablo, Santiago Fustero, no disimulaba su satisfacción por este hito alcanzado. "Ha sido una actuación muy costosa en la que la iglesia ha estado año y medio con andamios y cerrada para algunas celebraciones como las bodas, pero también ha sido un taller vivo de restauración", explicaba el religioso, una experiencia artística que los zaragozanos han podido contemplar in situ en las visitas guiadas organizadas durante varios meses.

Aunque las puertas ya están instaladas, a lo largo de las próximas semanas se terminarán de concluir los trabajos y llegará la inauguración oficial, prevista para el mes de marzo, si bien esta joya del Renacimiento ya puede contemplarse tal y como se concibió en su totalidad en el siglo XVI. "Este es el primer gran retablo en madera que contrata Damian Forment en Zaragoza y que además se ha conservado", destaca Carmen Morte como excepcionalidad artística de un retablo en madera dorada y policromada que Forment contrata en 1511 y finaliza en 1518. Las puertas, posteriores, están datadas en 1596 y fueron decoradas por los pintores Antón Galcerán y Jerónimo de Mora.

En el siglo XVIII, siguiendo los gustos del momento, se retiró la policromía original del retablo, que se pudo recuperar en parte en la restauración llevada a cabo en el año 2002.

La iglesia parroquial de San Pablo Apóstol fue declarada Monumento Artístico Nacional en 1931 y está declarada Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Aragón. En el año 2001 la UNESCO la incluyó como monumento representativo de la arquitectura mudéjar de Aragón, incorporándola a la lista de Patrimonio de la Humanidad.










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