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Zaragoza

La primera línea de tranvía tirado por mulas que llegó a Torrero

Hace 130 años, el barrio zaragozano de Torrero fue uno de los primeros en contar con este servicio de transporte regular de viajeros.

P. Zapater. Zaragoza Actualizada 25/09/2016 a las 15:16
La primera línea de tranvía tirado por mulas que llegó a Torrero

A finales del siglo XIX, la capital aragonesa necesitaba adaptarse a los nuevos tiempos e incorporar nuevos sistemas de transporte urbano en la ciudad, que por aquel entonces solo disponía de vehículos ómnibus de tracción animal que oficialmente no estaban reguladas.

La puesta en marcha del tranvía en la ciudad era un anhelo que comenzó a materializarse a partir de 1884 tras varios intentos de implantar en Zaragoza las primeras líneas tranviarias. En la consecución de este logro para la ciudad fue decisiva la figura de Modesto Torres Cervelló, un ingeniero químico nacido en la localidad valenciana de Alberique en 1838, quien solicitó junto a Fernando Beltrán Aguado y Miguel Mathet Coloma la concesión del primer tranvía de tracción animal que circularía por la capital del Ebro.

Finalmente, Beltrán y Mathet ser retirarían y Torres Cervelló quedará solo al frente del proyecto que obtuvo una concesión para 60 años. Tras conseguir llevar adelante la iniciativa, Torres Cervelló impulsó la creación de la sociedad Los Tranvías de Zaragoza, entre cuyos accionistas “se encontraban ilustres políticos, empresarios y personalidades de la época como Basilio Paraíso, Desiderio de la Escosura, Joaquín Gil Berges, Marceliano Isábal y también su suegro Mariano Martínez y cuya primera sesión se celebró en su casa a las 18.00 del día 5 de agosto de 1885”, según recoge la historiadora del Arte Nieves García-Arilla en el blog Zaragoza en tranvía de mulas.

El interés de García-Arilla por investigar los albores del tranvía en la capital aragonesa tiene una doble vertiente. Su fascinación por esta historia confluye con una motivación familiar, ya que Modesto Torres Cervelló es su antepasado.

Una de aquellas primeras líneas que recorrieron la ciudad, en tranvías tirados por mulas, fue la de Torrero, tercera en construirse tras la línea Bajo Aragón y la línea Madrid. Entonces, las primeros trayectos tenían la función principal de unir las distintas estaciones de ferrocarril de la ciudad. Los trabajos comenzaron el 28 de mayo de 1886 con el propósito de inaugurar en verano, ya que en aquel entonces Torrero era una de las zonas de ocio predilectas de la sociedad zaragozana durante el buen tiempo. Algunos problemas administrativos hicieron que la apertura se retrasara hasta su entrada en funcionamiento, el 20 de septiembre de 1886.

“Aunque hoy en día puede sonar rudimentario, tenemos que entender que entonces estos vehículos de tracción animal impulsados por dos mulas fueron el inicio del transporte urbano en todas las ciudades del mundo. Los accionistas de la empresa de tranvías invirtieron su propio dinero en el proyecto y se jugaban su patrimonio si salía mal, aunque afortunadamente no fue así”, explica García-Arilla.

La concesión otorgada fue de “un tranvía del interior y afueras de la ciudad de Zaragoza, de motor animal, con los siguientes ramales: primer ramal: plaza de la Constitución-Estación del ferrocarril de Barcelona en el Arrabal; segundo ramal: plaza de la Constitución al puente por la Universidad; tercer ramal: plaza de la Constitución a la estación del ferrocarril de Escatrón; cuarto ramal: plaza de la Constitución a Torrero; quinto ramal: plaza de la Constitución a la estación del ferrocarril de Madrid; sexto ramal: plaza de la Constitución al puente por el mercado, adjudicándose la concesión de esta red a don Fernando Beltrán Aguado, don Miguel Mathet Coloma y don Modesto Torres Cervelló con sujeción al pliego de condiciones particulares de la subasta”, según refleja el documento oficial investigado por García-Arilla.

A la implantación de las líneas Bajo Aragón, Madrid y Torrero, se añadieron la del Arrabal y las de circunvalación, que discurrían por el Coso Alto y Coso Bajo en dos trazados en semicírculo. Todas ellas salían de la plaza de la Constitución, la actual plaza de España.

García-Arilla detalla en su blog que el inicio de la explotación del tranvía de Torrero “no estuvo exento de incidentes curiosos que se producían principalmente por los desniveles de terreno y el sobreesfuerzo que los animales se veían obligados a realizar para salvarlos. El éxito de esta línea fue tremendo, tanto que al cabo de un año la compañía solicitaba ya permiso para instalar doble vía”.


Una figura rescatada


“Existen pocos datos sobre Torres Cervelló. Tuvo 4 hijas que no heredaron la carrera profesional del padre. Acometió diferentes proyectos, fundó una empresa de fósforos y bujías ubicada en la calle 5 de marzo. Pero sobre todo fue funcionario de cuerpo de Fieles Contrastes de Pesas y Medidas creado en el XIX, durante el reinado de Isabel II para que se adoptara el sistema métrico decimal en España. También fue editor y propietario de la ‘Revista Métrica y de intereses materiales’ hasta su muerte, el 4 de febrero de 1896.

La intención de García-Arilla es publicar un libro que aborde la historia del tranvía y de su antepasado, una figura clave en la implantación de este transporte en la capital aragonesa. Una inquietud que comenzó hace 3 años. “En mi familia se decía que nuestro antepasado había intervenido en la implantación del tranvía pero solo tenía datos vagos. Decidí investigar y en casa de unos familiares descubrí que conservaban el proyecto original del tranvía de Modesto Torres Cervelló. Era la única copia de lo que luego fueron los tranvías de Zaragoza. Así empezó todo”.







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