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Torre los Negros

Torre Los Negros: el agua del padre Selleras da vida a las ilusiones de un pueblo devoto

Torre Los Negros ha abierto este año un balneario de aguas medicinales, tiene nueva pista de pádel, rutas de senderismo y bici... y nuevos responsables del bar, con ganas de dejar huella.

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La figura de fray Pedro Selleras le llega muy adentro a Pepa Esteban, ‘notaria’ de nacimiento y corazón; así se llama a los naturales de Torre los Negros, localidad del Jiloca oriental que tiene al venerable sacerdote como referencia omnipresente; está en cada rincón, desde su fuente al nuevo balneario, su casa natal (el ‘cuartico’), el callejero y, sobre todo, el alma de todos los que han crecido escuchando su historia.

"El padre Selleras –apunta Manolo Gambaro, alcalde del municipio– es un franciscano que nació aquí en 1555. Dedicó su vida a predicar por los pueblos y hacer el bien. Estuvo mucho tiempo en Hìjar, donde murió el 28 de febrero de 1622; en esa fecha celebramos su fiesta. Hubo intención de traer sus restos, pero no fue posible. En la iglesia sí tenemos como reliquia un pie; también hay un brazo en Visiedo". "Su madre –matiza Pepa– se llamaba María y su padre Pedro, como él. Se fue a Zaragoza, pero su vocación de recorrer los campos pudo más. Aquí hizo algo muy grande, un milagro. Caminando cerca del pueblo, su monaguillo le dijo que tenía mucha sed; golpeó una piedra grande con tres bastonazos, y de los tres salió agua. Allá se hizo una fuente de cuatro caños, y la tradición dice que hay que lavarse las manos con la fuente de los cuatro; la piel se queda muy suave. El agua, desde luego, tiene propiedades curativas".

En la fuente había una talla antiquísima del padre Selleras, que algunos amigos de lo ajeno hicieron desaparecer. Pepa lo recuerda al borde del llanto. "Fue una pena grande para el pueblo: aunque todos tenemos réplicas en casa y se ha puesto otra en el sitio de donde desapareció la original, fue duro. Llevaba una calavera en una mano y en la otra un rosario; el tema de la muerte lo analizó mucho. También era un gran devoto de San Antonio".

Esta visita de HERALDO a la fuente tuvo miga. Después de más de un mes sin lluvias, había dejado de manar agua por los cuatro caños de la fuente. Sin embargo, cuando Pepa se acercó a enseñarla, vio con alegría que volvía a salir un chorro de tres de las cuatro bocas. "Milagro es mucho decir –comentaba, con una sonrisa tan grande como su emoción– pero desde luego ha traído suerte vuestra visita. Cuando comentemos esto en el pueblo, se van a emocionar todos. Es una gran noticia".

El balneario

Manolo apunta que la devoción va más allá de casos concretos y la juventud ha heredado ese respeto. "Las aguas de la fuente se conducen a las piscinas del nuevo balneario, que ha funcionado bien este verano, el primero en el que ha estado abierto. La obra fue posible gracias a una aportación del fondo FITE de 130.000 en dos partes, una de 50.000 para la zona de cafetería y bar, y 80.000 para las dos piscinas, una grande y otra de poca profundidad para niños y personas con menos movilidad; la cubierta que sirve de climatización, porque se hace efecto invernadero. Abrimos la primavera y todo el verano".

El cierre del bar por la marcha de su responsable creó un ‘impasse’ preocupante en el pueblo hace unas semanas, pero el fichaje de José Antonio Borrego y Valentina Ramón ya ha paliado ese agujero social. Acaban de llegar, y la idea del munícipe local es que también gestionen el balneario en los meses de buen tiempo. Son andaluces, y han estado trabajando en Luna (Cinco Villas) hasta hace poco. "Venimos –afirman ambos– con muchas ganas de hacer cosas nuevas. Acabamos de aterrizar y tenemos experiencia hostelera en pueblos pequeños. Manolo nos contactó; pensábamos volver a nuestra tierra, pero esto nos gustó desde el primer momento. Queremos trabajar también el potencial de las rutas ciclistas y moteras".

La pareja se ha afanado en la decoración prenavideña y prepara diversas actividades. El alcalde les ha advertido que l invierno es un reto, pero que los puentes, las fiestas de febrero y el verano les compensarán la apuesta. "Además –aclara Manolo– se acaba de hacer pista de pádel en el terreno del balneario, y también se va a poner allá petanca y zona de juegos infantiles".

El alcalde cierra la charla con una reflexión sobre la emprendimiento a escala. "Son el futuro del pueblo. Para que vengan empresas, las subvenciones directas no parecen el camino; otra cosa serían las ventajas fiscales para pequeños empresarios".

La ruta de las fuentes, una excelente manera de conocer el entorno del pueblo

Las numerosas fuentes de Torre Los Negros, muchas de ellas acompañadas de sus correspondientes peirones, constituyen un atractivo singular para el pueblo y su entorno, hasta el punto de que hay una ruta ciclista (normalmente completada en mountain bike por los aficionados) de 27 kilómetros, con salida y llegada en el bar del pueblo, que las recorre una a una y ofrece al mismo tiempo unas excelentes vistas de los alrededores. Del centro de Torre los Negros, frente al bar, se emprende la marcha a la célebre Fuente del Padre Selleras, para seguir luego hacia las de Gileta y Pedro Chovas, las tres en la margen izquierda del Pancrudo, que se cruza por un vado sencillo. Luego se pasa por las fuentes de Pedro Manco, Calistro y Santanares (aquí está el punto más alto, a 1.284 metros) y se sigue en descenso pronunciado a las fuentes de la Zarzuela y el Barranco de los Chopos.

Al concluir la bajada más notoria se llega a la fuente de Valdelagreda, y antes de afrontar el regreso al centro del pueblo se para en la fuente del Chorrillo, que cuenta con un merendero cubierto y las instalaciones apropiadas para hacer carne a la brasa. Esta ruta también tiene muchos adeptos a la hora de recorrerla a pie en tramos sueltos, y se suma a la pródiga oferta de senderismo y ciclismo que ofrece al visitante esta parte de la comarca del Jiloca.

La revista ‘Gileta’ ejerce con entusiasmo la función de boletín local desde 1983

Sale dos veces al año desde hace más de tres décadas, y en agosto pasado se editó su sexagesimoctava edición. La revista ‘Gileta’, que gestiona María Pilar Sarto, es un compendio de información de servicio, narrativa, ensayo, actualidad comarcal y secciones de carácter coyuntural que contribuyen a pintar de colores la vida de Torre los Negros y sus habitantes.

‘Gileta’ está en internet, pero también se vende en papel y la recaudación se destina a causas de interés popular, como el apoyo a la delegación local que cada año acude a la ofrenda de flores en las Fiestas del Pilar de Zaragoza. También hace énfasis en la actualidad de los ‘notarios’ (gentilicio popular de la población de Torre Los Negros, utilizado desde hace más de cinco siglos) en los diversos segmentos de la sociedad, desde el joven ajedrecista de 23 años Daniel Forcén (natural de Zaragoza, pero con raíces paternas en el pueblo) al fotógrafo e himalayista Javier Camacho, que tiene dos ochomiles en su haber: el Cho Oyu y el Lhotse. Por supuesto, siempre hay sitio para cualquier tipo de novedad relativa al padre Selleras y las experiencias devotas que genera su figura.

Hay colaboraciones muy especiales en la revista, que generan una gran empatía con los lectores del pueblo y de toda la comarca; los glosarios de voces locales o el recuerdo de personajes ilustres del pueblo son dos de los esfuerzos más celebrados. María Pilar, que reside en Zaragoza pero sigue estrechamente unida al latido de su pueblo, se dedica a escribir, coordinar los aportes que llegan de distintos puntos de España y, en definitiva, dar voz y visibilidad a los intereses cotidianos de Torre los Negros.

LOS IMPRESCINDIBLES

Iglesia de la Asunción

La construcción antigua, que data del siglo XVIII, se hundió en 1945 y fue reconstruida por Galán en la forma actual. Tiene una nave y está hecha de mampostería; su cúpula fue pintada en 1960 por José Olmos.

La antigua chocolatería

La alianza comercial de Eligio Domingo y Juan Sánchez hizo posible el funcionamiento de la única chocolatería de Aragón que se servía del funcionamiento de un molino de agua. Abrió en 1904 y duró en labor hasta la Guerra Civil.

Melchor Vicente

Maestro nacido en el pueblo a finales del XIX, fue muy aficionado a la arqueología y paleontología; padre de cinco hijos y miembro de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales, trabajó en Ortigosa de Cameros (La Rioja).

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