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Verano

¿Cuál sería la Ruta 66 aragonesa?

El mítico trazado atraviesa los Estados Unidos en una marcha de 4.000 kilómetros. Los moteros aragoneses imaginan una ruta similar, aunque más breve, en la Comunidad.

Alfredo Maluenda. Zaragoza Actualizada 05/08/2016 a las 08:25
Una de las rutas propuestas para recorrer AragónHeraldo

La cultura popular estadounidense no podría entenderse sin la Ruta 66. La vieja carretera (ahora desgastada, semiabandonada y sustituida por otras vías más modernas) cruza el país de este a oeste, desde Chicago hasta la playa de Santa Mónica, en Los Ángeles. A lo largo de casi 4.000 kilómetros se suceden desiertos inhóspitos, profundos valles, pintorescas ciudades y sórdidos moteles y bares de dudosa higiene. Su trazado ha inspirado películas y libros y ha sido musa en la composición de cientos de canciones.

Extrapolar la calle mayor de Estados Unidos a Aragón no resulta una tarea sencilla. Mapa en mano, cualquier motorista o conductor zigzaguearía mentalmente para desviarse hacia un paraje pintoresco o acercarse hasta un mesón de fama merecida. Pero el trazado, para no alejarse de la filosofía norteamericana, debería gozar de cierta rectitud y cumplir con otras premisas, como avanzar por un firme en buenas condiciones o atravesar municipios que ofrezcan alojamiento y servicios básicos. Los contrastes, en vista del itinerario original, también son necesarios.

Javier Bueno, vicepresidente del club motero Picachos Pirenaicos de Jaca, imagina varias alternativas norte-sur, entre las que destaca una que arranca en el Somport y en la que se encuentran distintas similitudes con la Ruta 66. En la frontera francesa se iniciaría una peregrinación cuyo primer gran hito se encuentra en la estación de Canfranc, antes de proseguir la marcha hasta Jaca. "Luego iríamos hacia Ayerbe por el puerto de Oroel (A-1205) y nos desviaríamos hacia el pantano de la Sotonera", indica el motorista. En el enclave espera el primer chapuzón del viaje... siempre que el tiempo acompañe. Por el camino quedarían Bernués, Triste y el turquesa del embalse de La Peña.

También los Mallos de Riglos, equivalente oscense del Monument Valley por el que tantas veces cabalgó John Wayne. La parada y fonda en Ayerbe sería inexcusable para llegar con fuerzas al castillo de Loarre y continuar la marcha por la A-1207. Una vez pasado Almudévar asoma la comarca de Los Monegros y su icónico desierto, que bien podría ser el Valle de la Muerte ibérico.

Cruzar la llanura monegrina supone, en palabras de Enrique Echegoyen, veterano intregante de Moto Club Aragón, "una experiencia muy particular y recomendable, a pesar de que el piso no está en las mejores condiciones". Según describe el motorista, se trata de "un paseo de contrastes por un paisaje muy variado en el que se pasa del desierto más árido a zonas de pinares y alguna laguna aislada".



Tres posibles 'rutas 66' propuestas por el motorista jacetano Javier Bueno

El largo discurrir por la A-230 se vería al final recompensado por el oasis del mar de Aragón, una suerte de presa Hoover (a matacaballo entre los estados de Arizona y Nevada). Caspe queda atrás y bastaría con avanzar unos kilómetros para perderse por el patrimonio alcañizano. Ya queda poco para concluir el viaje, cuyo punto final se encontraría en el Matarraña. Sin playas ni surfistas, pero sí con pozas y algunos de los nombrados como pueblos más bonitos de España, la comarca vendría a ejercer de California aragonesa, de Dorado con el que los viajeros sueñan antes de empezar los más de 300 kilómetros de periplo.

Para no cruzar el desierto

Todo aragonés acercaría esta particular ruta a su pueblo o antepondría unos paisajes a otros. Las posibilidades son infinitas y Javier Bueno desgrana una de sus alternativas favoritas para quienes no quieran atravesar el rincón más inhóspito, el desierto de Los Monegros: "Ahí está el atractivo de cruzar las Cinco Villas, de pasar por Sos del Rey Católico, Uncastillo o Ejea y su entorno". Este ramal, ya cercando la capital aragonesa, discurre por la A-1102, una carretera cuidada y con un particular aliciente: entre la cabeza comarcal y Castejón de Valdejasa el viajero avista, a través de los cotos de caza y los campos de cereal, el Moncayo y los Pirineos. ¿Acaso en muchos sitios tienen unas vistas así?







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