semana europea de la movilidad
Los vehículos autónomos y la levitación magnética: ¿claves en el transporte del mañana?
La movilidad del mañana se encamina hacia un modelo de cero emisiones, automatizado, conectado, seguro y accesible, donde vehículos, personas e infraestructuras intercambiarán información en tiempo real para mejorar la seguridad vial.
Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
Crear un vehículo capaz de combinar la comodidad del tren con la velocidad de un avión, llegando a alcanzar los 1.000 km/h a través de la levitación magnética dentro de un tubo al vacío es el objetivo del equipo Hyperloop de la Universidad Politécnica de Valencia, formado por 50 estudiantes de múltiples disciplinas y áreas de estudio que pretenden diseñar, implementar y perfeccionar esta tecnología.
La iniciativa, en la que ya se han desarrollado destacados prototipos y se han logrado hitos técnicos en levitación magnética dinámica y frenado regenerativo, refleja de forma clara el peso cada vez mayor que la tecnología va a ir teniendo en la movilidad, en la que elementos como el internet de las cosas, el big data o la inteligencia artificial cobrarán una importancia creciente. Según diversos expertos, el futuro en este apartado estará marcado por un modelo de cero emisiones, automatizado, conectado, seguro y accesible. Un nuevo paradigma en el que se priorizará la electrificación de los vehículos, la digitalización del tráfico y una reducción de la propiedad privada en favor de opciones compartidas.
Así, en un futuro que está más cercano de lo que parece, ya no se hablará solo de coches, sino de sistemas de transporte integrados, multimodales, donde los vehículos, las infraestructuras y los usuarios estarán interconectados digitalmente e intercambiarán información en tiempo real. En este sentido, será común utilizar aplicaciones que propongan a los ciudadanos el medio más eficiente para desplazarse –transporte público eléctrico, vehículo autónomo, vehículo de movilidad personal...– y donde los vehículos se comuniquen entre sí y con la infraestructura para evitar atascos y accidentes, avisar al conductor de una retención próxima o adaptar su ruta automáticamente según el tráfico o la demanda en el caso de los autobuses eléctricos.
En conjunto, con esta conectividad se podrá mejorar la seguridad vial, optimizar el uso de infraestructuras y crear servicios de movilidad más personalizados, donde los datos y la inteligencia artificial serán el ‘nuevo combustible’.
La idea es que esta nueva movilidad, conectada y cooperativa, permita también reducir las emisiones y optimizar los tiempos de desplazamiento. Y, para que todo esto se haga realidad, es necesaria una gran revolución tecnológica, ya que este nuevo paradigma de movilidad necesita la combinación de áreas como los nuevos materiales ligeros y sostenibles, la electroquímica para baterías o pilas de combustible de hidrógeno, el desarrollo de convertidores de potencia, la integración de sensores y algoritmos de percepción y navegación, el software de control de los diferentes sistemas o las tecnologías de comunicación 5G.
Por otro lado, en lo relativo al interés por ir reduciendo la huella de carbono del parque automovilístico y junto a los vehículos eléctricos, es muy posible que los medios de transporte utilicen en un futuro próximo energías renovables a través de biocombustibles, fabricados a partir de residuos, o del hidrógeno verde.
Robotaxis
Uno de los elementos que está más cerca de ser una realidad en este ámbito es el robotaxi, vehículo 100 % autónomo que antes de que acabe el año se mezclará entre la infinita multitud de vehículos que cada día atraviesan las calles de Madrid. Esto se hará realidad mediante un acuerdo conjunto entre Uber, WeRide y Avomo, contando ya con el permiso de la DGT.
En primer lugar, una veintena de unidades del WeRide GXR –un vehículo autónomo de cinco plazas basado a su vez en el Farizon SV del grupo Geely– se encargarán de recorrer las calles para realizar un mapeado. Un proyecto que se encuadra dentro del marco regulatorio ES-AV y que cuenta también con el respaldo de la Comunidad de Madrid. Con la capital de España, ya son 15 las ciudades en las que Uber y WeRide han establecido su asociación, con la que siguen expandiendo su servicio de taxis autónomos para añadir a su flota tradicional.