construcción y vivienda
Así son las casas que marcan tendencia
Los dictados del presente dejan ver cómo serán los hogares del futuro, especialmente si se tienen en cuenta las preferencias de las nuevas generaciones.
Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
Expertos en el sector inmobiliario y profesionales de la construcción coinciden al afirmar que la pandemia marcó un punto de inflexión en el concepto que se tenía de la vivienda.
Así, según la opinión de los arquitectos, se empezó a dar más importancia a los espacios exteriores y se apostó por una mayor versatilidad en el uso de las habitaciones, cuestionando, por ejemplo, que los dormitorios se reservaran solo para el momento de dormir. A su vez, fue con la llegada del covid-19 cuando se habilitaron estancias para poder teletrabajar.
Otra generación
Los nuevos y jóvenes inquilinos también son responsables de que se incorporen otras tendencias en lo que será la vivienda del futuro. Estas se recogen en un esquema del reciente informe ‘La vivienda del futuro de la Generación Z en España’, publicado por el Instituto Silestone.
En él se destaca, en primer lugar, la transformación digital de los hogares, responsable de que hayan dado un salto definitivo en conectividad. Se demandan, por tanto, sistemas tecnológicos que gestionen servicios de forma automatizada y remota. En este sentido, destacan los dispositivos de seguridad inteligentes, como alarmas, cámaras de videovigilancia o detectores de humo, así como la presencia de asistentes domésticos guiados por inteligencia artificial.
El impacto de las viviendas en el entorno y, a su vez, en la salud de las personas es clave en su planteamiento. El ahorro en el gasto energético mientras se garantiza el máximo confort es uno de los grandes desafíos inmobiliarios. En este sentido, optimizar el uso de fuentes renovables se vuelve obligado.
En cuanto a la configuración de los hogares, se tiende a diseños más minimalistas y funcionales. Estos ofrecen, además, una mayor flexibilidad para adaptar cada una de las estancias a diferentes usos.
La luminosidad se adapta a las situaciones y momentos, de modo que es preferible poder graduarla con la utilización de lámparas y focos.
Por último, la cocina gana en importancia, según el informe, reforzando su uso tradicional, y el baño, lo hace en amplitud, conformando un espacio de descanso y relajación.