en colaboración con i+porc
Del purín al suelo con rigor
El proyecto Puribiotic funciona como una herramienta para la protección del medioambiente y la cadena agroalimentaria. El objetivo es comprender el flujo de resistencias para una gestión responsable.
Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
El uso de purines como fertilizante orgánico forma parte de la lógica natural de los sistemas agroganaderos modernos. Sin embargo, en los últimos años, el debate sobre las resistencias a los antimicrobianos ha ampliado el foco hacia el medioambiente. Si las bacterias pueden desarrollar mecanismos de resistencia frente a los antibióticos, ¿qué ocurre con esos genes cuando los subproductos ganaderos se aplican al suelo?
En este contexto nace el proyecto Puribiotic con una premisa clara: generar conocimiento científico riguroso que permita comprender qué está ocurriendo realmente, racionalizando las cuestiones que suscita el uso de purines como fertilizante mediante un riguroso análisis de los datos en condiciones reales de producción y manejo.
El punto de partida es sencillo. Los purines proceden, en gran medida, del tracto intestinal de los animales. Por tanto, contienen bacterias propias de ese entorno y, junto a ellas, material genético, en el que pueden encontrarse genes asociados a resistencias. Detectar su presencia, en sí mismo, no es inesperado. Lo relevante es comprender qué ocurre después y caracterizar el impacto derivado.
El proyecto ha estudiado la microbiota de los purines y la ha comparado con la del suelo antes y después de la fertilización
El proyecto ha estudiado la microbiota de los purines y la ha comparado con la del suelo antes y después de la fertilización. Se ha analizado la posible presencia de genes de resistencia y su evolución en el sistema suelo–purín. Los resultados muestran que pueden encontrarse genes de resistencia en los purines y que, tras su aplicación, algunos pueden detectarse en el suelo. Pero también muestran algo importante: el suelo no es un entorno pasivo.
El suelo es un ecosistema extraordinariamente diverso, estable y dinámico. Sus comunidades microbianas actúan como un sistema amortiguador capaz de integrar aportes externos sin que ello implique una alteración profunda o persistente de su equilibrio. No se han observado cambios drásticos ni descontrolados en la estructura global de la microbiota tras la fertilización en condiciones normales de manejo.
El mensaje que emerge del proyecto es equilibrado y tranquilizador. Las resistencias forman parte de la dinámica natural de los ecosistemas microbianos. El sistema productivo porcino ha avanzado de manera significativa en la optimización del uso de antibióticos, y la gestión de los purines continúa siendo una herramienta segura y necesaria.
Conocimiento y rigor
Puribiotic aporta precisamente conocimiento. Y el conocimiento, cuando se interpreta con rigor, genera capacidad de decisión, confianza y sostenibilidad. Debe traducirse en responsabilidad compartida y en la convicción de que el camino adecuado es seguir investigando, monitorizando y aplicando buenas prácticas. Porque en sistemas biológicos interconectados, la clave no está en negar la complejidad, sino en gestionarla con evidencia.
- María Jesús Serrano Andrés, Profesora Ayudante Doctor. Área de Sanidad Animal. Departamento de Patología Animal. Facultad de Veterinaria. Universidad de Zaragoza. Instituto Agroalimentario de Aragón IA2.