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Mantequerías Sanz, una de las tiendas más antiguas de Zaragoza, cumple 70 años

El abuelo José abrió este establecimiento en la calle Madre Vedruna de Zaragoza en 1952. Entonces era un ultramarinos pero ahora vende sobre todo productos gourmet.

José Carlos Sanz, de Mantequerías Sanz.
José Carlos Sanz es uno de los dos hermanos que regentan Mantequerías Sanz.
Guillermo Mestre

Cuando el abuelo José Sanz abrió Mantequerías Sanz, la calle Madre Vedruna de Zaragoza no estaba ni tan siquiera asfaltada. El Corte Inglés todavía no existía y muchos de los edificios que ahora pueblan esta zona del centro zaragozano todavía no se habían levantado. Corría el año 1952 y José, la primera generación de este negocio familiar, acababa de llegar a la capital aragonesa desde el Pirineo con la idea de emprender una nueva etapa en su vida. Así, abrió un establecimiento que, por aquel entonces, era un ultramarinos en el que los clientes podían encontrar bienes de primera necesidad, productos a granel o cosas de limpieza.

Con los años y conforme se fueron abrieron supermercados o El Corte Inglés, vender este tipo de productos más o menos básicos dejó de ser rentable, por lo que en Mantequerías Sanz empezaron a especializarse hasta convertirse en la tienda gourmet que es actualmente. El establecimiento sigue estando en el mismo lugar en el que el abuelo subió la persiana por primera vez hace 70 años y, aunque se ha sometido a alguna reforma reciente, el local conserva ese aire antiguo y genuino del que sus actuales dueños no se quieren desprender. “Es algo que les caracteriza y nuestra seña de identidad. No queremos tener algo moderno”.

Ellos son José Carlos y Fernando Sanz, los nietos del fundador y la tercera generación de la familia. Su padre falleció pronto por lo que estos hermanos llevan desde muy jóvenes al frente de la tienda. “Este ha sido el primer trabajo de muchos miembros de la familia y nosotros lo regentamos desde el año 93”, explican. Apenas habían alcanzado la mayoría de edad cuando decidieron seguir con el negocio familiar y, desde entonces, no han dejado de trabajar. “Abrimos todos los días del año, excepto Navidad y Año Nuevo, incluso los domingos por la mañana”. Entre ellos dos se organizan para que Mantequerías Sanz esté siempre abierto.

Detrás del mostrador, el cliente encuentra productos que no están en las grandes superficies. Se pueden pedir cosas y, si están disponibles en el mercado, se las traen. “Muchos son personas que ya nos conocen y que vienen a propósito incluso desde fuera de Zaragoza para comprar según qué cosas que no se hallan en otros sitios”. Así, en las estanterías de esta tienda única hay dulces típicos de otras comunidades, como las paciencias de Almazán (Soria), tejas de Navarra o moscovitas de Oviedo. Lo mismo en la gama salada, con conservas, quesos o embutidos incluso de importación. “Siempre estamos buscando productos artesanos y de calidad que no hay en supermercados comunes”, explican los hermanos Sanz.

Sus mejores productos, también online

Desde hace ocho años, una selección de los mejores productos de Mantequerías Sanz se puede comprar también online. La página web funciona desde entonces pero ha sido en 2020, a raíz de la pandemia, cuando se ha renovado y se le ha dado el empujón que necesitaba para vender más. “Así, la gente que se ha ido a vivir fuera pero cuyos padres y abuelos han sido clientes de toda la vida pueden seguir comprando”. Y es que el relevo generacional no solo se ha dado en los dueños de este establecimiento, sino también ha sucedido entre la clientela.

El entorno que rodea a la tienda también ha cambiado mucho en todos estos años. De hecho, ya no queda prácticamente ningún negocio de los de antaño. “Mantequerías Sanz se ha quedado casi como una reliquia y es seguramente la tienda más antigua del barrio. Ahora por aquí todo son tiendas de ropa y franquicias”. Por su antigüedad, no es de extrañar que esta mantequería, que es sinónimo de colmado o de ultramarinos, es la única que ha sobrevivido en Zaragoza. “Antes había varias pero ya solo quedamos nosotros”.

En los 30 años que José Carlos y Fernando llevan al frente del negocio han ido viendo cómo los establecimientos que tenían al lado han ido cerrando y, ahora, todo lo que les rodea es diferente. Lo que no ha cambiado es el trato cercano y de confianza que se presta a los clientes, ya sean de los de toda la vida o nuevos. Esto, sumado a la calidad de sus productos, ha hecho que la costumbre de comprar en Mantequerías Sanz haya pasado también de padres a hijos entre los vecinos.

Cestas de Navidad y regalos gourmet

Con los años, Mantequerías Sanz se ha ido posicionando como especialistas en regalos gourmet y en cestas de Navidad. Éstas se pueden hacer a medida para el cliente y a escasos meses de las fiestas los hermanos Sanz ya centran sus esfuerzos en esta línea de negocio. Entre su gama de productos también destaca la trufa fresca (tuber melanosporum), que en temporada siempre está disponible. Caviar de Aragón y ruso o iraní, una charcutería selecta, quesos, conservas gourmet, dulces tradicionales, turrones aragoneses y una bodega con más de cien referencias son otros de los muchos motivos por los que entrar a Mantequerías Sanz es siempre una buena idea y un gusto para el paladar.

 

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