HOSPITAL CLÍNICO LOZANO BLESA
Residentes: el reflejo de un ADN docente
300 residentes de distintas áreas de la salud y 1.800 alumnos de prácticas por curso académico avalan el carácter formador del primer y único hospital universitario de Aragón hasta el año 1999
Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
fue hace medio siglo cuando comenzó la historia del primer hospital universitario de Aragón y el único hasta el año 1999. Desde su nacimiento en 1974, cuando se creó como centro asistencial que dependía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, el Hospital Clínico mantiene intacta una vocación docente que se refleja en los miles de futuros profesionales sanitarios que han frecuentado y frecuentan a diario sus pasillos.
En la actualidad, este hospital cuenta con más de 300 residentes de distintas áreas: Medicina, Enfermería, Farmacia, Psicología, Radiofísica, Biología y Química. Un número que ha ido aumentando progresivamente a lo largo de los años, al mismo tiempo que lo han hecho las nuevas especialidades y las nuevas categorías profesionales con residentes en formación.
Uno de ellos fue Jorge Albareda, quien comenzó en 1980 una andadura en Traumatología que duraría 44 años y nueve meses, hasta jubilarse el pasado mes de septiembre. Durante todo ese recorrido, medicina y docencia han caminado siempre de su mano, por ejemplo, con su participación en la Comisión de Docencia Hospitalaria, órgano encargado de, bajo el Plan de Gestión de la Calidad Docente, gestionar esta faceta docente del hospital con el fin de formar especialistas de postrado con un nivel de formación y cualificación acorde con sus exigencias.
La Comisión de Docencia Hospitalaria es el órgano encargado de gestionar la faceta docente del hospital con el fin de formar especialistas de posgrado con un nivel acorde a sus exigencias
Primero como vocal de residentes, después de tutores y los últimos 17 años de profesión como jefe de estudios del hospital, Albareda y sus compañeros han ido comprobando cómo la forma de trabajar y de enseñar se iba modificando, aunque siempre se ha mantenido intacto "el excelente nivel de formación de los residentes españoles, muy cotizados en todo el mundo", comparte el médico.
Una profesión en constante movimiento
En España, gracias a que la formación sanitaria especializada está gobernada por el Ministerio de Sanidad, "hay una equidad con la que todo el mundo llega a su puesto en las mismas condiciones, se hace el mismo examen en todo el país y cada uno elige la plaza que más le apetezca, dentro de las que le quedan".
Así, se desarrolla la faceta docente de una profesión que, como todas las áreas de la salud, va experimentando cambios como la llegada de las nuevas tecnologías, nuevos tratamientos y sistemas de diagnósticos. Cada año, afirma Albareda, "en Medicina cambia alrededor del 20% de la especialidad, por lo que es imprescindible actualizarse constantemente y nunca dejar de formarse".
"En Medicina cambia alrededor del 20% de la especialidad, por lo que es imprescindible actualizarse constantemente y nunca dejar de formarse"
Esta visión se materializa también en la Unidad de Formación Continuada del Sector Zaragoza III, desde la cual, como explica su coordinadora, Marta Charlo, "cada año gestionamos prácticas académicas, tanto curriculares como extracurriculares, de más de 1.800 alumnos provenientes de más de 20 titulaciones y másteres universitarios, así como de unos 21 ciclos formativos de formación profesional, abarcando además de sanitario otras muchas áreas como hostelería, electricidad o gestión administrativa". "A ello se suman -continúa las estancias de profesionales titulados y alumnos de otras entidades".
Señala además que "se imparten cerca de 200 cursos cada año de formación continua dirigidos a personal sanitario y no sanitario, consolidando una oferta formativa integral y de calidad que se refuerza, además, con la organización de jornadas, talleres, seminarios y programas de sesiones clínicas, proporcionando recursos clave para fomentar la actualización y el desarrollo profesional de los trabajadores del sector”.
Otro de los cambios a los que ha tenido que enfrentarse el sistema sanitario es la alta demanda de personal por parte de la sociedad: "Antes, conseguir una plaza de residente era como poner una pica en Flandes", comparte Albareda. "Ahora, en España están 6.000 alumnos en las facultades de medicina y salen 9.000 plazas. O sea, que tenemos que importar a 3.000 médicos extranjeros".
Aunque a Albareda le preocupa la elevada cantidad de plazas vacantes que quedan por cubrir cada año en Aragón, se muestra orgulloso del sistema docente del Clínico y de sus resultados: "Los hospitales en España y, cómo no en nuestra Comunidad, funcionan gracias a los residentes, por eso es tan importante cuidar de nuestra formación, porque así cuidaremos de nuestra sanidad".
Carácter formador: también en las aulas hospitalarias
En consonancia con el espíritu docente que acompaña al Hospital Clínico desde sus inicios, en sus instalaciones cuentan con diversas aulas hospitalarias diseñadas específicamente para que las personas hospitalizadas en edad escolar puedan mantener, dentro de lo posible, la normalidad de sus estudios.
Por ello, en la ‘Ciberaula’ del Clínico se llevan a cabo las clases de primaria, impartidas por una docente. Las de secundaria, para las que se destina la labor de dos profesores, se realizan en la panta de Salud Mental Infanto-juvenil. Además, también atienden en la habitación a aquellos pacientes que no pueden salir de la misma.
Precisamente, fue el pasado mes de marzo cuando las aulas hospitalarias aragonesas recibieron el XV Premio Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza, ámbito en el que el Clínico se sitúa como un referente indiscutible en todo Aragón.