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María Sasot: "No transformar el talento de las mujeres en liderazgo es un error"
María Sasot, presidenta de la Asociación de Mujeres Directivas de Aragón, reflexiona sobre el peso y el papel de las mujeres que están al frente de las empresas familiares.
Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
Según los datos más recientes del Observatorio del Instituto de la Empresa Familiar –correspondientes a 2021– las mujeres representan en España el 32% de los miembros de los consejos de administración de las empresas familiares y el 24% de sus puestos directivos.
María Sasot, presidenta de la Asociación de Mujeres Directivas de Aragón, reflexiona sobre el peso y el rol de las mujeres que están al frente de las empresas familiares y de sus órganos de gobierno.
Como presidenta de la Asociación de Mujeres Directivas de Aragón trata con muchas mujeres empresarias. ¿Qué les une a todas ustedes, independientemente del sector en el que desarrollen su actividad?
Nos une una voluntad firme de contribuir a construir mejores empresas y una sociedad más próspera. Todas, empresarias y directivas, desde nuestros sectores, trabajamos con compromiso, liderazgo y responsabilidad. El mismo que mueve a cualquier empresario o directivo: generar valor, empleo y futuro, pero con la conciencia añadida de que, con nuestro ejemplo, abrimos camino a otras mujeres.
¿Cuál es la tasa de directivas en Aragón?
Ser más de 350 mujeres directivas las que hemos consolidado la red de referencia en Aragón ya es un muy buen indicador del avance. Los datos varían según la fuente, pero en líneas generales, las mujeres ocupan alrededor del 30 % de los puestos directivos en Aragón e incluso elevan esa cifra hasta un 40,9 % en 2025. Sin embargo, si hablamos de mujeres CEO, en la alta dirección, de su presencia en consejos de administración o en sectores estratégicos como el tecnológico, el porcentaje se reduce considerablemente. Estos datos son extrapolables al porcentaje de empresas familiares aragonesas, que se sitúa en alrededor del 90 % del total del tejido empresarial de la Comunidad.
¿Qué lugar ocupa Aragón en comparación a otras comunidades?
En estudios nacionales aparecemos por detrás de comunidades como Madrid y Cataluña, y se reconoce el trabajo que llevamos realizando desde hace 19 años las Directivas de Aragón. Aún así, debemos seguir mejorando. Las mujeres representamos el 50% del talento y no transformarlo en liderazgo es un error que penaliza a las organizaciones y a la sociedad.
¿A qué retos y desafíos se enfrentan las mujeres que están al frente de las empresas familiares?
A los mismos que cualquier persona al frente de una empresa familiar: incertidumbre constante, falta de mano de obra, necesidad de innovar, relevo generacional, la fiscalidad, excesiva legislación y burocracia… Además, las mujeres cargan con un reto adicional: la necesidad de hacerse visibles.
En ocasiones se dice que la mujer es el núcleo emocional de las empresas, especialmente de las familiares. ¿Es en sí mismo un estereotipo o realmente es así?
La empatía y la inteligencia emocional son hoy grandes valores del liderazgo. Ser una persona amable, segura, optimista, capaz de equilibrar lo personal y lo profesional, de impulsar a los equipos y de promover la mejora continua y el bien común, son cualidades cada vez más valoradas. En las empresas familiares –y en plena era de la inteligencia artificial–, donde las relaciones humanas marcan la diferencia, la conexión emocional es una ventaja estratégica.
¿Qué tienen para aportar las mujeres en los órganos de gobierno de este tipo de compañías?
Las organizaciones con mayor diversidad en sus órganos de gobierno suelen ser las que mejor se adaptan, las que innovan y las que perduran. Aportamos nuevas perspectivas, una sensibilidad distinta y capacidades complementarias que, al sumarse a las de nuestros compañeros, enriquecen las decisiones y los resultados. Además, solemos jugar un papel clave en la creación de consensos y en la construcción de acuerdos duraderos, especialmente valiosos en entornos familiares.
El relevo generacional es uno de los principales retos. ¿Siguen existiendo reticencias a ceder el legado a las mujeres?
Vivimos en la generación de hombres y mujeres más preparados de la historia. Grandes mujeres ya lideran empresas familiares aragonesas, como Paloma de Yarza, Susana Alejandro, Cristina Gallart o Ana Sesé, junto a emprendedoras destacadas como Alicia Asín o María López, y a cientos de directivas en los ámbitos público y privado. El compromiso de todos debe ser asegurar que las oportunidades se otorguen exclusivamente por talento y mérito.