premios artes y letras
La Ronda de Boltaña: "No puedo calcular las vivencias y las personas conocidas, ha sido un sueño"
El conjunto, que cuenta con una exitosa trayectoria de más de tres décadas en la que brillan éxitos como ‘El país perdido’, se hizo con el reconocimiento en el apartado musical.
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"Quién me iba a decir a mí, que soñaba con el mar, que en un maldito pantano, ay ay ay, mi casa iba a naufragar... A Jánovas digo adiós, a La Velilla y Lacort; adiós, barquitos hundidos, adiós; mi pobre país, adiós". La letra de ‘Habanera triste’ refleja de manera desgarradora el compromiso de La Ronda de Boltaña con las reivindicaciones históricas del territorio. Una apuesta reflejada en canciones que, como dicen sus integrantes, "desde la lágrima a la risa", defienden la tierra, las gentes, la cultura y la manera de vivir del Pirineo.
Su consolidada trayectoria, que alcanza ya los 32 años y se identifica con una música popular que emociona a un estrato variado de público, les ha hecho merecedores del premio Artes & Letras en el apartado musical. "Es una alegría cada vez que se recibe un premio porque es la demostración de que hay gente que valora lo que hacemos, y este galardón supone un reconocimiento muy especial", explica Manuel Domínguez, compositor de los temas del grupo, que incluyen éxitos como ‘El país perdido’, ‘O viento rondador’ o ‘Días de albahaca’, quien se muestra satisfecho de la andadura del conjunto: "Hemos hecho ciento y pico canciones y más de 1.200 actuaciones y seguimos aquí. Y no puedo calcular el número de personas que hemos conocido y las vivencias que hemos tenido gracias a esto. Ha sido un sueño para nosotros".
Aunque no son un grupo puramente folk, cuentan con varias canciones de este género, con el que comparten los instrumentos que tocan, parte de los ritmos y, sobre todo, el tipo de actuación, la ronda, "un acto totalmente folclórico y popular que se tiene que mantener", en palabras de Domínguez. Junto a ello, los músicos han tenido una vertiente más cercana a los cantautores o a los romances, por "contar aquello que estábamos viviendo y sintiendo", agrega.
"Hemos hecho ciento y pico canciones y más de 1.200 actuaciones y seguimos aquí"
Esa defensa de la cultura y las gentes del territorio ha sido un orgullo, pero también ha supuesto cierta presión en ocasiones. "Pero era una presión que nos poníamos nosotros mismos porque era lo que queríamos hacer. Al principio apostamos por recuperar las raíces de la música del territorio, pero después rápidamente comenzamos a contar las historias que vivíamos y que vivía la gente con nosotros al ver que teníamos la posibilidad de difundirlas y explicarlas. Muchas personas nos lo reconocían y eso te da muchos ánimos, por eso estamos muy agradecidos a todos los que nos han empujado a hacer lo que hacemos, porque hemos tenido muchas satisfacciones", concluye el compositor.