día mundial del medioambiente
La obligación de hacer más y mejor con menos
Un consumo eficiente es la base de todo desarrollo sostenible y debe ser aplicado tanto por gobiernos y grandes empresas como por los ciudadanos de a pie en su ámbito doméstico.
Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
La apuesta por un consumo y una producción sostenibles es un imperativo de los objetivos que marca la Agenda 2030, que trata de desvincular el crecimiento económico de la degradación medioambiental. Para ello, es preciso aumentar la eficiencia de los recursos y fomentar estilos de vida compatibles con la salud del planeta.
Esto exige un esfuerzo global de gobiernos, instituciones, empresas y ciudadanos para que se promueva un consumo eficiente que, según el último Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sigue sin alcanzarse. Así, se calcula que, en 2020, se perdió el 13,3% de los alimentos del mundo después de la cosecha y antes de llegar a los mercados minoristas; que en 2019 la cantidad de desechos eléctricos y electrónicos generados en el mundo fue de 7,3 kilogramos per cápita, de los cuales solo 1,7 kilogramos se gestionaron de forma segura para el medioambiente; y que en el año 2020 los gobiernos gastaron 375.000 millones de dólares en subvenciones y ayudas a los combustibles fósiles.
Medidas y soluciones
Para aprender a hacer más y mejor con menos hay que integrar plenamente el desarrollo sostenible en los sistemas de enseñanza, tal y como se desprende del último informe sobre la consecución de los ODS. Alrededor del 90% de los países informan que así lo hacen, al menos parcialmente, en las leyes y políticas nacionales de educación, en los planes de estudios, en la formación docente o en las evaluaciones de los alumnos de primaria y secundaria. Sin embargo, solo el 15% de esos países declaran un alto nivel de integración en las cuatro áreas. Las tasas son mucho más bajas en la enseñanza técnica y profesional (57%) y en la educación de adultos (51%). Al mismo tiempo, una reciente encuesta mundial a docentes de primaria y secundaria reveló que uno de cada cuatro profesores no se siente preparado para enseñar temas relacionados con estas materias.
La cantidad de desechos eléctricos y electrónicos generados en el mundo es de 7,3 kilogramos per cápita
Por consiguiente, y al albor de los últimos datos, el informe también señala que sigue siendo necesario aumentar la eficiencia de los recursos, las medidas de circularidad y los esfuerzos generales para desmaterializar el crecimiento económico. Del mismo modo es imprescindible adoptar medidas de forma igualitaria en todo el mundo, por ejemplo con el despliegue de las fuentes renovables en los países más necesitados o con la implantación de sistemas de gestión de residuos que permitan tasas más elevadas de recolección de desechos eléctricos y electrónicos.