día de la química
La industria química perfila su hoja de ruta ante los desafíos de un mercado en constante cambio
La necesidad de desarrollar proyectos de I+D+i, el incremento de los costes energéticos, la falta de profesionales cualificados y el refuerzo de la competitividad a nivel global son los principales retos a los que hace frente el sector.
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Además de encarar el desafío de la descarbonización, la industria química también debe hacer frente a otros retos para mantener su competitividad en un mercado cada vez más exigente. La puesta en marcha de proyectos de innovación tecnológica, la cualificación de los trabajadores, la reducción del precio de la energía y la aplicación de mecanismos de defensa comercial son los principales ejes sobre los que debe avanzar el sector para asegurar su sostenibilidad a largo plazo.
En primer lugar, los objetivos de descarbonización, circularidad y disminución del uso de materias primas y materias críticas hacen indispensable avanzar en el campo de la innovación tecnológica, un camino por el que la industria química española ha apostado con fuerza. Y es que el sector se sitúa como el primer inversor en I+D+i de toda la industria nacional, con 2.000 millones de euros invertidos que suponen el 24% de la totalidad de la inversión de la industria manufacturera.
En la comunidad aragonesa, la Federación de Empresas Químicas y Plásticos de Aragón (Feqpa) está poniendo en marcha el Clúster de Química y Plásticos, cuyo objetivo es impulsar proyectos de innovación y fomentar sinergias, contribuyendo a mejorar la competitividad de las empresas asociadas. Cabe señalar, además, que la mayoría de las 36 empresas fundadoras del clúster son pymes.
Competencia global
Por otra parte, el sector afronta también un incremento continuado de los costes de la energía desde hace varios años, hasta tal punto que el precio del gas se ha duplicado y el de la electricidad ha crecido en un 40% desde 2019. Esta problemática afecta a toda la industria, pero especialmente al campo de la Química Básica, donde la energía es un insumo esencial. Así, tanto a nivel nacional como regional, las asociaciones demandan alcanzar un precio eléctrico que permita competir en igualdad de condiciones a escala global.
De hecho, la competencia global es precisamente otro de los desafíos a los que hace frente la industria química, que reclama una mayor defensa comercial y la apertura de nuevos mercados para hacer frente al inestable contexto geopolítico internacional. En este sentido, cabe destacar que la Comisión Europea ha intensificado en los dos últimos años sus actuaciones antidumping y se ha comprometido a establecer una mayor vigilancia aduanera para impedir la entrada de productos ilegales de cara a 2026.
Asimismo, desde la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique) aseguran que el sector químico europeo y el estadounidense están trabajando para presentar una propuesta para reducir los aranceles, pero también apoyan el establecimiento de acuerdos comerciales con otros mercados; de hecho, la Comisión Europea tiene abiertas negociaciones con India, Emiratos, Tailandia, Filipinas, Malasia, Indonesia y Australia.
Todos los retos que está afrontando el sector químico en los últimos años han dado lugar a la demanda de nuevos perfiles profesionales, altamente cualificados y especializados, capaces de manejar tecnologías avanzadas y adaptarse con rapidez a entornos productivos en constante evolución. Por ello, el último de los desafíos actuales es encontrar profesionales debidamente cualificados, así como capacitar a los empleados que ya están en plantilla, una necesidad que pasa por impulsar programas de formación específicos y adaptados a la realidad laboral, con una mayor colaboración entre empresas y centros educativos para garantizar que los trabajadores estén preparados para responder a las exigencias del sector.