Competitividad y medio ambiente: así se encuentran las empresas españolas
Un buen número de compañías desarrollan acciones relacionadas con el cuidado del entorno, si bien todavía falta mucha planificación y protocolos y herramientas para medir el impacto real
Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
La gestión de residuos es la principal actuación en materia de sostenibilidad medioambiental por parte de las empresas españolas. Así lo revela el Observatorio de Competitividad Empresarial de la Cámara de Comercio de España, que en su última edición de diciembre de 2024 puso el foco en la sostenibilidad medioambiental.
El informe indica que un 93,6% de las compañías afirma aplicar medidas de reutilización y reciclaje, seguido por mejoras en la eficiencia energética (81,1%) y la reducción del consumo de agua y su uso eficiente (74,4%). Algo más de la mitad, un 55,7%, desarrolla iniciativas para prevenir y controlar la contaminación del agua o el suelo; otro 40% lleva a cabo acciones para mitigar o reducir emisiones de gases de efecto invernadero; y un 36,8% realiza una utilización sostenible de recursos hídricos y marinos.
En su conjunto, el 89,5% de las empresas nacionales desarrollan actuaciones en materia de sostenibilidad medioambiental, aunque solo un 36,6% lo hace siguiendo una planificación formal en la materia.
En la mayoría de ocasiones, esta organización previa suele correr a cargo de una persona o departamento específico responsable de supervisar las cuestiones relacionadas con la sostenibilidad ambiental, figura que está presente en la mitad de las empresas (50,7%). Según el citado documento, en un 41,8% de los casos es el máximo cargo en la empresa o junta directiva o bien depende directamente del mismo; mientras que el 8,9% restante se trata de un ente independiente del máximo órgano de gobierno corporativo.
La gestión de residuos es la principal actuación en materia de sostenibilidad por parte de las empresas
Medición
Si bien las empresas están cada vez más comprometidas con su entorno, la falta de una plan de actuación y de un responsable dedicado a este ámbito dificulta que las acciones desarrolladas en las organizaciones tengan un impacto real, así como que estas se conozcan y puedan servir como ejemplo de buenas prácticas y motor de cambio para otras entidades. De hecho, el Observatorio de Competitividad Empresarial señala que solo un 22,6% dispone de alguna certificación en materia ambiental y que dos tercios de las empresas no cuentan con un instrumento de medición o control.
De las empresas que sí cuentan con este soporte, el 83,6% realiza algún tipo de análisis de las mediciones obtenidas: un 45,9% analiza y difunde los resultados alcanzados y un 37,7% los analiza, pero solo a nivel interno. En contraposición, un 16,4% no estudia las mediciones recogidas.