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Adolescencia y familia: conectar más allá del conflicto

El encuentro con Geny Diego profundizó en las conductas adolescentes, los retos de las familias y la necesidad de límites coherentes, escucha activa y vínculos que no dependan del comportamiento.

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Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.

20 nov 2025 - 05:00
Geny Diego realizó varias dinámicas con los asistentes a la cita.Asier Alkorta

El pasado 18 de noviembre, las sillas del Espacio H de HERALDO se llenaron de madres, padres y docentes con una inquietud común: comprender mejorar a esos adolescentes que viven a medio camino entre la infancia y la adultez. La encargada de guiar el encuentro fue Geny Diego, quien abrió la sesión invitando a la participación y planteó una actividad en la que comparar al adolescente ideal con el real y a los padres ideales con los reales.

El ideal, según los asistentes, sería responsable, motivado, empático, buen comunicador, equilibrado con el móvil y capaz de aceptar la frustración. El real, sin embargo, suele ser caótico, de pocas palabras, encerrado en su cuarto, conectado a las redes y menos pendiente de los adultos de lo que a estos les gustaría.

Con los padres ocurre algo similar. El ideal, desde la mirada adolescente, sería aquel que deja hacer, compra, no castiga y no invade. El real, en cambio, es alguien que pone límites, aunque le cueste ser coherente, que protege quizá demasiado y que quiere estar presente pero no dispone de tiempo.

Geny recordó que esa incoherencia frecuente tiene un origen: "A veces queremos hacernos los coleguitas, pero ellos necesitan un adulto de referencia". La adolescencia, explicó, es una etapa marcada por un cerebro "en obras", ya que la corteza prefrontal, responsable de decisiones y control de riesgos, aún está madurando. En este sentido, señaló que por eso reaccionan rápido y sin medir consecuencias. "No es que no quieran, es que no pueden", insistió, subrayando la importancia de reconducir después, cuando las emociones del adulto estén calmadas.

La actividad del iceberg permitió visualizar que las conductas visibles pueden esconder necesidades no cubiertas o habilidades aún no desarrolladas. En lugar de preguntar "por qué no haces esto", Geny invitó a cambiar la mirada hacia "cómo puedo ayudarte".

Otra dinámica mostró tres formas de responder cuando un hijo comparte que no le han invitado a una fiesta. Interrumpir, minimizar o ironizar son formas de cerrar la puerta. Escuchar con calma y sin juicio, en cambio, abre el camino a que vuelvan la próxima vez.

Sobre límites y pautas, Diego fue clara: "deben ser pocos, coherentes y basados en valores". Las pautas, afirmó, pueden negociarse; los límites, no. También insistió en que el móvil "no puede ser un castigo ni una recompensa".

Además, subrayó que un te quiero no debe depender de la respuesta del adolescente al recibirlo, ni del día que haya tenido. Porque, aunque pinchen como "erizos", siguen necesitando a los adultos… solo que de una forma nueva.

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