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excursiones por aragón

Esta cascada es tan espectacular como las del Monasterio de Piedra: ruta fácil desde Nuévalos

Los alrededores del Monasterio de Piedra son un territorio mucho más desconocido, pero esconden rincones de gran belleza natural.

Foto de Nuévalos
El municipio de Nuévalos es punto de partida de muchas rutas senderistas.
JMACIPE

La localidad zaragozana de Nuévalos es mundialmente famosa porque en su término municipal se encuentra el Monasterio de Piedra, un monumento natural formado por el caprichoso discurrir del río que lleva su nombre. En sus jardines de 800 años de historia pueden verse una gran variedad de cascadas de distintas alturas y gran espectacularidad como la famosa Cola de Caballo. Pero el entorno de este municipio es mucho más que este jardín y ofrece a quienes se acercan a conocerlo varias rutas senderistas de poca dificultad y de fácil acceso: una es la que lleva a la cascada de la Requijada, en el río Piedra y otra acerca al visitante al embalse de la Tranquera para conocer uno de sus lugares más especiales.

La cascada de La Requijada

Cascada de la Requijada, río Piedra.
Cascada de la Requijada, río Piedra.

Una de las rutas más recomendada por los vecinos de la zona es la cascada de La Requijada. Esta caída de agua de 10 metros de altura está situada aguas arriba del Monasterio de Piedra y es una excursión de tres kilómetros de recorrido y poco desnivel apta para toda la familia. Para acceder a este bonito lugar es necesario coger el coche y tomar la carretera (A-202) que se dirige a Campillo de Aragón. Al cinco kilómetros de Nuévalos se encuentra Lugar Nuevo. Es allí donde hay que detener el vehículo para comenzar la ruta a pie descendiendo por un camino que lleva al río hasta el acceso a una pequeña central hidroeléctrica y a un coto privado de caza. El descenso en dirección al curso del Piedra deja una casa abandonada a mano izquierda. Una vez allí, se pueden localizar los saltos de agua que esconde el río como el de La Cava, semioculto en la espesura de la ribera. Tras recorrer unos metros de camino, junto a unas viviendas, arranca una empinada escalera que desciende hacia la central  hidroeléctrica y desde donde podemos admirar la belleza del Salto de la Requijada y su entorno.

Las sorprendentes salinas de Nuévalos

Foto de Nuévalos
Una imagen de las salinas de Nuévalos
JMACIPE

Las salinas de Nuévalos están situadas en el tramo medio del barranco de Valdehierro que termina en el embalse de la Tranquera a cuatro kilómetros de la localidad. Es un extraordinario complejo de manantiales de aguas saladas, que abastecen varias balsas desde las que se derivaba el líquido a las salinas que están abandonadas por lo que el espacio ha sido tomado por la vegetación lo que le aporta un extraordinario encanto. 

Se accede hasta allí por un sendero de cuatro kilómetros que parte de la localidad de Nuévalos parte el sendero SL-Z 49 al pie del cementerio. Esta pista forestal desemboca en el pantano de la Tranquera y se une con otro camino que bordea el embalse. Se trata de un circuito bordeado por carrizos y que atraviesa una zona arbolada. El sendero asciende hasta el Collado del Portillejo al que se llega tras media hora de recorrido y que es un buen mirador sobre las aguas de la Tranquera. Después, la ruta continúa por un pinar hasta alcanzar la A-202. La senda de las Salinas accede directamente hasta esta explotación, en plena sierra de Pardos; a través de zonas de carrascas. Tras una hora y media de camino en total se accede a las salinas que están muy bien conservadas. Se vuelve por el mismo camino a Nuévalos.

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