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Cualquier Destino: el proyecto aragonés que demuestra que viajar a tu aire es posible

La zaragozana Silvia Castel decidió dejar de hacer lo que se esperaba de ella y lanzarse a recorrer el mundo.

Dubái, safari en el desierto
Dubái, safari en el desierto
Silvia Castel

¿Quién dijo que cumplir el sueño de tu vida tenga que ser algo imposible? Sino que se lo pregunten a la zaragozana Silvia Castel, creadora de contenido de viajes y community manager que, a sus 34 años, hace apenas dos decidió dejar una vida que para la mayoría sería considerada casi perfecta y lanzarse a recorrer el mundo. Así nacería Cualquier Destino, un blog de viajes en el que eso de viajar a tu aire es un mantra.

Tras estudiar administración de empresas, esta vecina del Actur no tardó en mudarse a Barcelona con su pareja, con la que lleva 13 años. Allí comenzaron a trabajar en la misma empresa, una multinacional sueca; ella como administrativa y él, David Cristiá, en el departamento de logística. "Teníamos la vida normal. Cada día del trabajo a casa, y de casa al trabajo", explica. Sin embargo, siempre le acompañaba esa sensación de que quería conocer el mundo, y nunca llegaba el momento.

"En 2017 decidí abrir el blog con información práctica y consejos de pequeños viajes que hacíamos. Pero quería más", explica. Así hasta que, en 2019, cuando sentía que no podía seguir con una vida que no le hacía feliz; decidió dejar su trabajo: "Lo peor fue contárselo a mi familia, pero como me veían tan triste, lo entendieron", admite. Comenzó a formarse en fotografía y márketing digital, hasta que… llegó la pandemia. "En diciembre de 2020 despidieron a David, y de repente, surgió la oportunidad que estábamos esperando", afirma.

"Al llegar a casa le pregunté que qué quería hacer ahora", rememora. ¿Su respuesta? "Nos vamos". Tras poner su casa en venta, y pensarlo con relativa calma; compraron sus dos primeros billetes de avión rumbo a Turquía. Eran solo de ida. Así comenzó el que, asegura, ha sido el mejor año de toda su vida. Allí permanecieron un mes y medio pues otro de sus objetivos era "conocer cada lugar en profundidad, no queríamos viajar como turistas", explica.

Recorrieron la ciudad de Estambul, la cual ya conocían; o eso creían; y completaron el país en coche. ¿Otra premisa? Gastar lo mínimo necesario para vivir. "Hacíamos colaboraciones con hoteles, restaurantes y empresas locales, y nos ayudaba a sufragar algunos gastos", admite. No en vano, hoy atesoran algo más de 40.000 seguidores en redes sociales.

"Hacíamos colaboraciones con hoteles, restaurantes y empresas locales, y nos ayudaba a sufragar algunos gastos"

De allí pasarían a Uzbekistán -con su maravillosa ruta de la seda- y Kirguistán, donde tuvieron que permanecer dos meses debido a que cogieron el coronavirus. "Estuvimos confinados 12 días en un país en el que el idioma oficial era el ruso", recuerda, entre risas. Una vez recuperados, decidieron dar el salto a Dubái. "Allí recalamos solo cinco días, era todo demasiado caro, un lugar de excesos donde nos gastamos lo mismo que en mes y medio en Uzbeksitán", admite.

Su siguiente escala sería Jordania, donde vivieron una de las experiencias más impactantes de sus vidas: dormir en un campamento beduino, en medio del desierto de Wadirum. "Nos costó 9 euros por persona, con desayuno y cena incluidos. Otra de nuestras premisas es salir de las rutas y los planes turísticos habituales, hacer cosas diferentes, como la gente de la zona", explica.

"La verdad es que hemos vivido muchas cosas, mejores y peores. Al final, viajar con un presupuesto limitado tiene sus consecuencias; pero todo ha merecido la pena"

Después siguieron por Egipto (25 días) y, tras una parada técnica en Navidad para reencontrarse con los suyos, tocaba dar el salto al charco. "En febrero nos fuimos directos a Cuba. País que recorrimos de punta a punta", evoca.

Viajar un año sin billete de vuelta

En marzo se trasladaron a México, de donde pasaron a Guatemala, en abril; y a Costa Rica en mayo. Y, de allí, tocaba volver a casa. "La verdad es que hemos vivido muchas cosas, mejores y peores. Al final, viajar con un presupuesto limitado tiene sus consecuencias; pero todo ha merecido la pena. Me siento plena por primera vez en mi vida", admite la zaragozana.

Además, relatan sus aventuras a través de su canal de Youtube -donde superan los 18.000 suscriptores-, y sus canales de Facebook e Instagram. Hoy, tras sobrevivir al primer año de su nueva vida, asegura que no se arrepiente de nada y que espera volver a comprar un billete de ida tan pronto como se lo pueda permitir: "Haremos algo más pequeño. Esto ha sido un gran desgaste a nivel físico y emocional; aunque el balance haya sido positivo".

La zaragozana defiende a capa y espada la necesidad de cumplir un sueño, por difícil que parezca: "Si realmente es lo que quieres, se podrá, siempre y cuando sepas lo que estás dispuesto a sacrificar. Que cada uno que viva la vida como le haga feliz. Mientras no hagas daño a nadie, estará genial".

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