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Un recorrido por ocho formaciones geológicas singulares en Aragón

La sima de San Pedro en Oliete, el pozo de los Aines de Grisel o la conocida como muralla china de Finestras, en la Ribagorza, son algunos de estos peculiares lugares.

Sima de San Pedro, Mallos de Riglos y torrollones de la Gabarda
Sima de San Pedro, Mallos de Riglos y torrollones de la Gabarda
Turismo de Aragón

Aunque en Aragón no se encuentra ninguna de las conocidas como siete maravillas del mundo, la Comunidad alberga lugares singulares que bien merecen la pena un viaje para conocerlos en primera persona. La erosión del agua y del viento así como otros fenómenos de la naturaleza han dado lugar a formaciones geológicas peculiares, como las ocho que siguen.

La sima de San Pedro, en Oliete, única en Europa

Situada en la localidad turolense de Oliete, la sima de San Pedro es única en Europa por sus dimensiones y su valor geológico. Es de origen kárstico y tiene 80 metros de diámetro y 86 metros de profundidad, más los 22 de su lago interior. La formación es un oasis en medio de la sierra de Arcos y en su interior, con ecosistema propio, habitan más de 25 especies de vertebrados, predominando las colonias de murciélagos. Para llegar hasta la sima hay que coger una pista que sale desde la carretera A-1401, que une Ariño con Oliete. Es un tramo de 2,5 kilómetros que se puede realizar tanto en coche como andando.

Pozo de los Aines
Pozo de los Aines
Laura Uranga

El pozo de los Aines, un cenote en Grisel

Aragón tiene su propio cenote, es el pozo de los Aines y está en la localidad de Grisel. Es una de las joyas de la naturaleza de Tarazona y el Moncayo y, salvando las distancias, es lo más parecido a las típicas formaciones que abundan en México. Estas son dolinas de origen kárstico en cuyo fondo hay agua y vegetación. El pozo de Grisel data de la baja Edad Media y tiene casi 40 metros de profundidad y 22 de diámetro. El fondo suele tener agua y la vegetación que habita allí forma un manto verde. Predominan los líquenes y los nenúfares sobre agua y también crecen unos helechos conocidos como lengua de ciervo. Para llegar hasta este lugar se puede ir andando desde el casco urbano del pueblo.

Los Aguarales de Valpalmas, formaciones geológicas situadas en las Cinco Villas.
Los Aguarales de Valpalmas, formaciones geológicas situadas en las Cinco Villas.
Laura Uranga

Los aguarales de Valpalmas, un paisaje lunar

A dos kilómetros de Valpalmas, en las Cinco Villas, están los aguarales de Valdemilaz, unas formaciones geológicas que parecen un paisaje lunar. Su singular figura es el resultado de un proceso de erosión del agua en una zona arcillosa que recuerda, en menor escala, a las chimeneas de la Capadocia turca. Para llegar hasta este entorno hay que ir por una pista de tierra, tanto a pie como en coche, que sale desde la carretera de Valpalmas a Piedratajada. Son dos kilómetros y se puede dejar el vehículo justo a las puertas de este escenario rocoso de película.

Ma espectacular muralla china de Finestras
Ma espectacular muralla china de Finestras
Heraldo.es

La muralla china de Finestras, en La Ribagorza

La conocida popularmente como muralla china de Finestras es una doble pared pétrea originada por un plegamiento del Cretácico remojado por el embalse de Canelles. Está en Viacamp, en la comarca oscense de La Ribagorza, y es una de las joyas paisajísticas del Pirineo y de la Comunidad. La mejor opción para acercarse a esta singular formación es desde Estopiñán del Castillo, a través de una pista de 12 kilómetros que se puede recorrer andando, en bici o en coche todoterreno o de altura similar.

Paisaje de los Pinares de Rodeno
Paisaje de los Pinares de Rodeno
HA

Los pinares de rodeno, un paisaje protegido en la sierra de Albarracín

El Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno abarca los términos municipales de Albarracín, Bezas y Gea de Albarracín y está formado por un extenso pinar de pino de rodeno o resinero que se asienta sobre areniscas de color vino. El viento y el agua han ido trabajando unas rocas que actualmente se presentan como crestas, torreones o en forma de seta, haciendo de este un paraje singular. Por su color, también se le conoce como ciudad roja y se extiende a lo largo de casi 7.000 hectáreas.

Mallos de Riglos.
Mallos de Riglos.

Los mallos de Riglos, puerta de entrada al Pirineo

Protegidos bajo la figura Monumento Natural, los mallos de Riglos son unas formaciones de arenisca roja únicas en Europa. También se extiende por otros territorios de la Hoya de Huesca, como Agüero y Peña Rueba y su origen se remonta a hace 65 millones de años. Estas grandes paredes de roca se levantaron en la orogenia alpina, cuando se formaron los Pirineos, y fue la posterior erosión del agua la que ha ido aislando y modelando estas formaciones hasta adquirir su aspecto actual.

Grutas de Cristal de Molinos.
Grutas de Cristal de Molinos.
C. M.

Las grutas de cristal de Molinos, en el Maestrazgo

Se llaman grutas de cristal y su nombre da muchas pistas de cómo va a ser su aspecto interior. Catalogada como Monumento Natural, esta cueva es una compleja red de pequeñas salas unidas mediante cortas galerías llenas de estalagmitas y estalactitas. Esta singular cavidad se encuentra en la localidad turolense de Molinos, en el Maestrazgo, y se descubrió en 1961. En su interior se halló el enterramiento del homínido más antiguo de Aragón, conocido como el Hombre de Molinos, con una edad estimada de 25.000 años. A la cueva solo se puede acceder con visitas guiadas cuyo precio es de 9 euros y se organizan todos los viernes, sábados y domingos cada hora de 10.30 a 12.30 y de 16.30 a 18.30. La entrada también sirve para el museo donde se encuentran los restos del homínido.

Torrollones de Alberuela de Tubo
Torrollones de Alberuela de Tubo
Laura Uranga

Los torrollones de la Gabarda, atalayas en Los Monegros

Los conocidos como torrollones son formaciones rocosas de arenisca que parecen torreones que se han quedado aislados por los efectos de la erosión. Se extienden por la serreta de Tramaced, al norte de Los Monegros, y destacan los de La Gabarda. Este paraje se puede recorrer a pie en una ruta circular de unos 4,5 kilómetros y dos horas de duración. Las formaciones son tan características que hasta tienen sus propios nombres. Así, durante el camino, se puede jugar a encontrar al abuelo, un torrollón con perfil de persona, o a localizar el graderío, el arco o la fortificación.

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