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La senda fluvial del Aranda, cuatro pueblos conectados por un río

Jarque de Moncayo, Gotor, Illueca y Brea de Aragón se comunican siguiendo este camino de unos diez kilómetros con las aguas de Aranda como hilo conductor.
Cuatro rutas por los bosques del Moncayo

La senda fluvial del Aranda es un camino de 10 kilómetros a orillas del río entre Jarque y Brea.
La senda fluvial del Aranda es un camino de 10 kilómetros a orillas del río entre Jarque y Brea.
Comarca Aranda

La senda fluvial del Aranda es un camino a orillas del río que comunica cuatro pueblos de la comarca: Jarque de Moncayo, Gotor, Illueca y Brea de Aragón. El agua es el hilo conductor de esta ruta de unos 10 kilómetros que permite apreciar los distintos aspectos monumentales y paisajísticos de la zona desde el fondo del valle. El trazado está acondicionado con señales y también cuenta con mesas y bancos que sirven como pequeños espacios recreativos a lo largo del camino.

El senderismo es uno de los principales atractivos de esta zona de Aragón vertebrada por dos ríos, el Isuela y el Aranda. Este último, además de transportar agua, también dibuja el territorio natural y llena de vida los núcleos por los que pasa, llevando hasta ellos a los amantes de la naturaleza que recorren esta senda. Además, el trazado sirve a los propios vecinos para redescubrir el río y dejarse llevar entre la vegetación de ribera, como si nunca hubieran estado allí o vivieran a escasos kilómetros.

La ruta arranca en Jarque de Moncayo, núcleo poblacional situado a los pies de un castillo en ruinas del siglo XIV. La fortaleza se puede conocer a través de las visitas guiadas que se organizan desde el Centro de Interpretación de la Naturaleza. Desde el casco urbano, se cruza el río por primera vez para, desde la otra orilla, emprender la caminata hacia Gotor, el segundo pueblo de la ruta. Hasta él hay unos tres kilómetros, según rezan las señales de la senda fluvial. El convento dominico de Nuestra Señora de la Consolación es uno de los principales puntos de interés de la localidad, y se puede visitar los sábados de 11.30 a 14 y los domingos de 15.30 a 17.

De camino a Illueca, siguiente población en la ruta, se pasa por uno de los azudes que hay a lo largo de la senda, aproximadamente en el punto kilométrico 3,5, y por el barranco de Guiruelas. Avanzando por la orilla del Aranda se deja ver la silueta del símbolo de esta localidad, el Castillo-Palacio del Papa Luna. Es Monumento Nacional desde 1931 y también tiene la declaración de Bien de Interés Cultural desde unos años más tarde. En la construcción confluyen diferentes estilos como el mudéjar, el renacentista y el barroco. La comarca organiza visitas guiadas de miércoles a viernes de 11 a 17.00 y los fines de semanas y festivos, de 11 a 14.00 y de 16 a 18.30. A orillas del río, en Illueca hay una zona de barbacoas y merenderos donde se puede aprovechar para hacer un alto en el camino y disfrutar del rumor del agua con calma.

El tramo final de la senda fluvial conecta Illueca con Brea de Aragón, donde termina la ruta. Este núcleo es la cuna del calzado y tiene un museo dedicado a esta industria que da trabajo a la población desde el siglo XVII. Este espacio expositivo está abierto los sábados de 16.30 a 19 y los domingos de 11.30 a 14.

Un camino creado en 2020

La senda fluvial del Aranda se materializó en 2020 aunque el proyecto se estaba tratando de impulsar desde 2007. Finalmente, esta idea de conectar los cuatro pueblos a orillas del Aranda a través de un camino llano y agradable se hizo realidad hace dos años. Para ello, se aprovechó una gran obra de conductos bajo tierra hasta la depuradora de Brea de Aragón. A raíz de aquellos trabajos, se allanaron caminos, se colocaron barandillas y se puso la señalización pertinente.

La propuesta invita tanto a los visitantes de fuera como a los vecinos a conocer tramos del río hasta ahora inaccesibles y a hacer más amenos sus paseos. Además, caminar por esta senda favorece la relación entre las gentes de los cuatro núcleos que comunica. La distancia total ronda los 10 kilómetros que, a un ritmo ligero pero cómodo, se recorren en algo más de dos horas. La dificultad es baja ya que no tiene ningún tipo de desnivel y, aunque cualquier época del año es buena para recorrer la senda fluvial, el paisaje en primavera merece especialmente la pena.

Con esta actuación de acondicionamiento de un camino siguiendo el curso del río Aranda, la comarca ha puesto los cimientos de lo que será la senda fluvial más larga de España. Enmarcado en el Plan de Sostenibilidad Turística ‘La cara oculta del Moncayo’ se van a habilitar otros 88 kilómetros de camino que llevará hasta el embalse de Maidevera por la misma orilla del Aranda. Desde ahí, subirá hasta Pomer por el barranco de Valdepomer y cruzará hasta Purujosa a través del Pico del Águila. Después, la senda recorrerá el valle del Isuela, donde el río fluye por los territorios de Purujosa, Calcena, Trasobares, Tierga y Mesones para volver a conectar con Brea de Aragón.

Sin duda un ambicioso proyecto que servirá como reclamo turístico para esta cada vez menos desconocida zona al oeste del Moncayo. El proyecto contempla que parte del recorrido discurra por la antigua calzada romana de Pomer, empleada en aquella época para el transporte de mercancías. Además, para salvar el salvaje río Isuela, cuyas aguas no están reguladas por ningún embalse ni tienen un flujo contínuo como las del Aranda, se contempla la construcción de un puente tibetano y también habrá una zona de pasarelas adosadas a las paredes rocosas.

Mientras este macroproyecto va tomando forma, el primer tramo de la senda fluvial del Aranda espera tanto a vecinos como a visitantes para disfrutar de un paseo tranquilo y sereno a orillas de este río que vertebra el territorio.

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