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Enrique Carcas y su Guardián de las Bajadicas en Pradilla de Ebro

El arte y el color van ganando espacio en Pradilla. El patio del colegio, los muros de la ludoteca, las Bajadicas o el parque de la ribera del Ebro, muestran manifestaciones que han contado con vecinos de todas las edades

Hace ya unos años que El Guardián de las Bajadicas protege a los vecinos de Pradilla de las súbitas embestidas del Ebro. En esta semana ha sido puesto a prueba, sin duda; aunque Enrique Carcas concibió su obra como el ‘Transformer’, la colocación en la zona de las Bajadicas junto al Ebro sirvió para rebautizarla, y que cobrara una nueva dimensión pasando a ser ‘El Guardián’. Estando en las Bajadicas, no podía tener otra misión que acompañar a los que tantas veces hacen vela durante las duras noches en las que las aguas del Ebro se convierten en una seria amenaza para la población ribereña. En esas noches, que suelen invernales, el calor de una hoguera reconforta el ánimo y se convierte en un elemento indispensable en el que se posan todas las miradas.

El Guardián mide más de dos metros, pesa 400 kilos y cuenta con casi 700 piezas. Ensamblarlas costó más de dos meses de arte, paciencia y más de 300 electrodos. Una visita guiada con el autor, que vive muy cerca, permite disfrutar de los detalles y le da verdadero sentido a la obra. Y una descubre que hay mucho humor escondido entre esos hierros. Al Guardián no le falta detalle y tiene válvulas en el corazón, pulmones adecuados y una tráquea funcional. El pistón de un coche hace las veces de corazón y por tener, tiene hasta la espoleta de una bomba que Enrique localizó en el monte. "Lo hice con hierros que yo tenía y mis amigos me dieron muchos; si te fijas, esos de arriba y los pies son de una cosechadora", dice, contando que pulió todas las piezas que ahora muestran la pátina que da el paso del tiempo sobre el hierro.

La casa de Enrique está a un paso de convertirse en sala de exposiciones, porque acoge muchas de las obras que ha ido haciendo a lo largo del tiempo. De su trabajo en FCC guarda lo que es todo un homenaje a un humilde barrendero, así como una de la máquinas que se utilizan para mover y compactar los residuos urbanos. No falta la escultura dedicada al Quijote, en la que tuercas y tornillos componen la imagen del ingenioso hidalgo, ni tampoco un par de trabajos realizados en madera de boj. Además, las manos de artista de Enrique manejan los pinceles y el barro con la misma gracia que el hierro. Está especialmente orgulloso de sus dos sorollas. "Hace unos años que hago cursos de pintura, porque yo sabía dibujar desde siempre, pero no sabía mezclar los colores . Hay algunos cuadros que son sencillos pero los sorollas cuestan más".

Por el amor que profesa a la Pilarica, su trabajo favorito muestra el Ebro y el Pilar entre flores y reflejos. Su otra afición es el barro, materia prima a la que da forma de artísticas tejas que cuelgan en paredes y estanterías. "Ya no quiero seguir haciéndolas, mi mujer dice que ya no caben más, y eso que he ido regalando tejas y esculturas". Enrique no hace todo lo que hace por un interés crematístico;es una realidad que no admite matices ni ‘algunas veces’. "Yo nunca he vendido nada, prefiero regalar las obras a los amigos". La misma filosofía que sigue con la verdura de su huerto, que lleva tan buena fama entre los vecinos de Pradilla por la lozanía y sabor de todo lo que cultiva.

Enrique Carcas, ‘Puskas’

A Enrique lo conocen en Pradilla con el apelativo de Puskas. Pocos móviles se encontrarán entre sus vecinos y amigos con el nombre de Enrique guardado por su nombre del DNI. Puskas es y Puskas será. No es que jugara al fútbol emulando al gran atacante húngaro de los 50 y 60, conocido sobre todo por sus impresionantes disparos a puerta y sus éxitos en el Real Madrid (el trofeo FIFa al gol del año lleva su nombre) sino porque un buen día que se le ocurrió llamar Puskas al perro de la familia. "El nombre tuvo tal éxito que yo pasé a ser Puskas, y mi padre, lo mismo".

En su taller guarda otro ingente montón de piezas como la reproducción de una Harley "que funciona", o una maqueta impecable del pabellón de fiestas de Pradilla con una orquesta completa a la que solo le falta el sonido. Ahora mismo está en pausa creativa, pero ya tiene en mente su próximo proyecto. "Será un caballo con un hombre y un arado, para exponerlo en la calle a modo de homenaje a los agricultores".

El arte de Mertxe Sánchez

La artista taustana Mertxe Sánchez Peñarroya pintó este verano la fachada de la nueva ludoteca de Pradilla. Armada con pinceles y cubos de pintura, y con la ayuda de una veintena de niños y niñas de la localidad de entre 3 y 13 años, han realizado un mural de grandes dimensiones que representa la convivencia, la paz y la alegría. "Hemos querido reflejar que el pueblo de Pradilla recibe a gentes de muchas culturas distintas, por eso pintamos dos caras en blanco para reflejar cualquier raza o cualquier color" , explica.

Mertxe y sus hacendosos ayudantes estuvieron trabajando con ganas casi todo el mes en septiembre, y el resultado no puede ser más bonito, porque transmite la ilusión con que se hizo. "La zona de la entrada la hicieron los niños más pequeños, incluso las mariposas están hechas con las manos directamente. La verdad es que trabajaron con mucha autonomía".

Mertxe se encargó también de dirigir la decoración de los bancos de toda la ribera urbana, así como las mesas y barandillas del parque. "Aquí colaboró un grupo de vecinos; empezamos trabajando con lemas relacionados con el maltrato, y luego ya pasamos a temas como la naturaleza, la música o la libertad. Los pintamos antes de la pandemia y la pena es que la madera ha sufrido bastante con la humedad de la lluvia y la nieve".

Mertxe es profeta en su tierra y alrededores, y no para. Tiene estudios en Tauste y Gallur, donde también da clases de pintura y dibujo. Hace poco que ha finalizado un trabajo de decoración de mobiliario urbano en Pinseque, y esperará a esta primavera para su próxima intervención en una de las paredes de las nuevas aulas del centro escolar de Tauste. Con la compañía de los niños, pintará un mural sobre la igualdad.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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