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Casa Ros, carne de nuestra carne en Miedes de Aragón

La firma familiar se ha asentado en la cima de los pequeños productores y distribuidores del sector cárnico aragonés

Pilar Hernández sonríe tras la mascarilla en el mostrador de Carnes Casa Ros, su tienda situada en la plaza de Miedes; el obrador está unas calles más allá. Además de la calidad de sus embutidos, piezas de primera clase y preparados cárnicos, Ros se ha hecho nombre en los últimos años en las ventas ‘online’ y reparto de género desde el medio rural, donde admiten pedidos por Whatsapp. "Antes era más novedad, claro, pero ahora ya no lo es tanto, sobre todo desde que la pandemia hizo más comunes iniciativas de este tipo. Casa Ros reparte semanalmente a Zaragoza y en la zona de Calatayud sus productos tradicionales; además, hacemos una línea Horeca dentro del 30% permitido de venta a hostelería. A ver, somos pequeños, pero trabajamos mucho; y no hablo tanto por volumen total de producción, sino porque nos involucramos en varios proyectos, y muchos son de los grandes".

Pilar y su marido, Fernando Ros, empezaron con el negocio hace ocho años. "Abrimos un martes y 13 de agosto de 2013; no somos supersticiosos –ríe– porque no nos bastó con eso, nos casamos el 13 de septiembre del año siguiente. Lo de emprender me viene de muy joven; tenía una empresa de monitores deportivos, y mi marido, que estaba muy contento en su puesto dentro de una firma relevante, tuvo un problema de salud que le llevó a no viajar en su trabajo, algo que ocurría muy a menudo. Ya teníamos la casa en el pueblo, acabábamos de construirla, y a Fernando le apetecía instalarse en el pueblo; la idea era dar un servicio aquí. Fernando es un artista, hubiese prosperado en cualquier gremio; de hecho, ahora también le da a la agricultura, está llevando las tierras de la familia y las trabajamos en ecológico. Yo vengo de familia de mondongueras y matachines, mis abuelos iban de pueblo en pueblo matando los cerdos para las familias propietarias, a fin de que sus clientes pudieran elaborar el mondongo anual. Por otra parte, mi madre, mis tías y abuelas elaboraban ellas mismas mondongo, primero para sus casas, pero también por encargo de familias conocidas; los hacían muy bien. Como la carnicería de Miedes llevaba años cerrada, decidimos abrirla con la base de esas recetas familiares".

Todos los productos tradicionales de Casa Ros salen de ese bagaje. "Bolas, morcillas, fardeles, gueñas, chorizos, longanizas… son las recetas de las mujeres de la familia. De hecho, mi madre siempre está echando un ojo a las elaboraciones tradicionales que hacemos a día de hoy, con especias naturales; la Goya es así, está siempre al tanto. Prácticamente todo lo que hacemos está libre de alérgenos y es apto para intolerantes al gluten, excepto las bolas, que llevan la base de pan". Las bolas o tortetas, tienen sabor muy similar a la morcilla, con base de pan en vez del arroz. El resto es pimienta, sal y canela pura, amén de la sangre, claro. Ver cómo se hacen no es algo que guste a todo el mundo, pero comerlas es una experiencia deliciosa.

Crecimiento empresarial aparejado a beneficio para la localidad

Pilar, que pasó por la alcaldía hace unos años, tiene claro que Miedes debe tener siempre un rinconcito de su corazón, y no solo en el plano espiritual. "No entenderíamos que Casa Ros creciera sin que nuestro crecimiento tirase también un poco de Miedes. El obrador ha crecido y hay faena; tenemos tres trabajadores, además de nuestros esfuerzos personales, el de mi marido Fernando y el mío; somos muy de Miedes, más que la torre. Por eso queremos que aquellas personas que trabajen con nosotros sean de Miedes, o residentes en Miedes si llegan de fuera; además, los buscamos con familia".

La pareja venía de otras profesiones. "Además de llevar la anterior empresa, soy docente; Fernando es ingeniero informático. Ahora mismo contamos con un gran equipo, compuesto por una persona de Miedes, otra de Mallorca y una tercera de Valencia. Los que han llegado de fuera con sus parejas e hijos están a gusto, bien instalados. Hemos buscado profesionales por toda España, plataformas contra la despoblación incluidas, y así podemos reunir gente con esos condicionantes. En Casa Ros la meta es ganarnos la vida lo mejor posible, buscando al mismo tiempo un servicio al pueblo en todo lo que hacemos, sea de negocio o de funcionamiento. Primamos socios aragoneses, productos aragoneses… a título personal, nos involucramos en las asociaciones locales, desde la juvenil a la de mayores o mujeres; vamos a hacer de nuevo el belén viviente local, con 101 intérpretes; lo desarrollamos el 18 de diciembre. Llevamos grabado un hashtag en la piel, #miedessemueve".

El matrimonio afronta un nuevo reto ahora. "Estamos cada viernes por la mañana, entre 9.00 y 14.00, en el nuevo mercado agroalimentario de la plaza de San Francisco de Zaragoza, impulsado por el Ayuntamiento de Zaragoza y la Universidad de Zaragoza. Tenemos puesto propio y es un orgullo formar parte de esta iniciativa desde el principio, junto a un grupo selecto de productores aragoneses".

Venta por internet y nuevos mercados

Ros se ha sumado a un colectivo de personas voluntarias pertenecientes a distintos gremios, que ha interconectado a 170 asociaciones de la comarca, con varias líneas de acción; una de ellas es deportiva, y su logro principal ha sido hacer la ruta 87 Senderos del Agua, una especie de camino de Santiago por las siete riberas de la comarca con el foco adicional en temas destacados de cada pueblo.

Hay otra línea del colectivo que aborda la vida ecosostenible y la autogeneración energética, y un grupo de productores, Comarca Km0. "Somos 13 productores ahí –explica Pilar– y este pasado verano hicimos un mercado itinerante por varios municipios, con todo tipo de productos agroalimentarios locales, que queremos llevar ahora al mercado hostelero".

En Ros (carnesros.com), además de los productos tradicionales, también se confecciona embutido de caza por encargo, amén de hamburguesas y asados por grupos en horno profesional. "La ternera que empleamos es pirenaica, siempre con el sello C’alial, que supone garantía de calidad otorgada por el Gobierno de Aragón; el ternasco es de Aragón, certificado, el cerdo, Duroc… hacemos otras gamas, como la línea Horeca para restaurantes en Calatayud y Zaragoza, donde también desarrollamos nuevos productos desde cero: las salsas teriyaki o mostaza y miel, por ejemplo".

La brocheta de solomillo de cerdo Duroc abrazada con panceta curada de Soria y hierbas provenzales es una barbaridad en cuanto al sabor y la presentación. Ros trabaja otros nuevos productos: cachopos, fingers, brochetas, adobados para brasa, bolas de pollo, bolas jalapeñas y productos varios aplicables a dietas. Todo, o casi todo, puede llegar a casa. "Hacemos venta online a toda España, en caja refrigerada y con entrega al cliente entre 12 y 24 horas".

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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