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aragón es extraordinario

La catedral de Jaca y el disfrute polisensorial

El templo es un verdadero tratado de historia del arte, y la grandeza de los detalles solo es comparable a las hechuras de esta magnífica seo, pespunteada por el famoso ajedrezado jaqués

La serenidad otoñal de Jaca circunda a su catedral, consagrada a San Pedro; el templo es el corazón batiente de la ciudad, y un verdadero cúmulo de belleza arquitectónica y escultórica, que ofrece además el repaso historiado al transcurrir de todo un milenio.

Belén Luque es la directora gerente del Museo Diocesano, integrado en la catedral, y tiene claro el punto de partida para la visita. "Quienes ya conozcan el templo se hacen su propio orden, pero creo que en la primera visita es obligatorio comenzar por la portada principal, llamada de los Pies; es la puerta oeste y su elemento emblemático es el tímpano sobre la puerta. Ahí se resume un menaje de penitencia y preparación para entrar a la catedral. Se trata de un tímpano románico y data de finales del siglo XI; hay un jeroglífico con varias inscripciones en latín, que debe decodificarse para interpretar correctamente el mensaje".

Las puertas en los edificios románicos siempre simbolizaban el paso entre el mundo pecaminoso y la casa de Dios. "En el centro –explica Belén– hay un crismón trinitario, emblema del rey Sancho Ramírez, y flanqueándolo hay unos leones: el de la izquierda protege a un pecador, que lleva en su mano una serpiente, y lo que nos dice es que el león perdona al que se postra, y Cristo a quien lo invoca. El león de la derecha está irritado, enseña las fauces y pisa con fuerza a un oso y un basilisco, símbolos de la muerte y el pecado. Encima dice que Cristo victorioso ha resucitado. Los fieles deben arrepentirse de los pecados para resucitar como Cristo y ganar la vida eterna". Todo el pórtico que cobija esa puerta, algo posterior, tenía ese sentido penitencial; allá se hacían diversos rituales al respecto.

Vídeo de la Catedral de Jaca en 'Aragón es extraordinario'

En esa puerta hay una columna con un claro desgaste en el fuste. "Eso se debe a una tradición, que conmina a los peregrinos a tocar esa columna cuando llegan a la ciudad de Jaca. No hay base documental que afirma tal cosa, pero sin duda era un subidón de ánimo para los que iban a emprender ese camino de Santiago, para cuya conclusión faltan aquí más de 800 kilómetros".

La techumbre origina de madera permitió elevar el templo varias alturas más de lo habitual en el románico, pero en el siglo XV la catedral sufrió varios incendios. "Se quemaron los techos, y en el XVI se construyeron las actuales bóvedas. Por eso la catedral es también un recorrido por la historia del arte".

Hay magníficas capillas renacentistas, como la de San Miguel a la derecha del altar mayor. "La mandó construir en 1523 Juan Lasala, un banquero y comerciante local, consejero de Carlos I. La hizo para los enterramientos de su familia, y encargó el diseño al italiano Giovanni Moretto; corresponde a la corriente plateresca, y los santos reflejados son san Roque, protector frente a la peste; San Cristóbal como aliado contra la muerte súbita; San Pablo, siempre aludido en el oficio de difuntos, o San José que es el patrón de la Buena Muerte".

El retablo del siglo XVI en esta capilla refleja a San Miguel venciendo al demonio, acompañado por los arcángeles San Gabriel y San Rafael en la parte superior. "También están San Juan Bautista, San Juan Evangelista y San Jorge, patrón de Aragón desde el siglo XV. La capilla es hoy panteón de los obispos de la ciudad de Jaca", apunta Belén.

La de la Santísima Trinidad no se queda corta en cuanto a magnificencia. "Allí hay elementos que nos recuerdan a Miguel Ángel, salvando las distancias; destaca el retablo en piedra policromada que hiciera Juan de Anchieta en el siglo XVI, llamado exactamente igual que el clérigo y compositor que igualmente procedía de Azpeitia y viviera unos años antes, a caballo entre los siglos XV y XVI. El Dios Padre del retablo recuerda al Moisés de Buonarrotti, y el ángel custodio al David".

La de Santa Orosia, patrona de Jaca, es barroca y data del XVII. "Se trata de un barroco churrigueresco, el más recargado. Se usa como parroquia de la catedral y la preside el retablo de la santa, con cetro y corona de reina porque era noble, y palma de martirio porque lo sufrió". Las pinturas murales y la decoración son magníficas.

Para quedarse boquiabierto

El altar mayor también es barroco, aunque el ábside central original era románico; no fue hasta el siglo XVIII cuando se produjo su ampliación a más del doble en la cabecera. Fray Manuel Bayeu, cuñado de Goya, decoró con sus pinturas este altar mayor; decoró la cúpula, las pechinas y todos los muros naturales. Presidiendo el altar puede apreciarse una sillería barroca y un órgano, que están ahí desde 1919; no hay retablo. En ese espacio hay tres urnas de plata barrocas; la central guarda los restos de santa Orosia y las laterales los de san Indalecio, San Félix y San Voto, fundadores del monasterio de San Juan de la Peña".

La puerta sur tiene un pórtico añadido del siglo XVII, un tejadito; en ese momento se desmantelaba el claustro románico, muy deteriorado en aquellos momentos, y cuyas columnas nutrieron al nuevo pórtico. Allá está la llamada vara jaquesa, una medida rehundida en el muro, que equivale a 77 centímetros. La plaza que rodea a la catedral albergaba el mercado de la trapería en la época medieval, y esa vara jaquesa servía de medidor a los comerciantes, además de impedir los engaños al mismo tiempo.

La catedral tiene la omnipresencia del ajedrezado jaqués, que recorre todo el exterior y el interior del edificio. "Hay elementos que pasan más desapercibidos y son muy importantes, como las rejas que cierran los ábsides colaterales; son las originales del siglo XII". ¿Hay más? Sí, claro. Solo hay que llegar a Jaca, abrir bien los ojos y disfrutar.

El Museo Diocesano, guardián por antonomasia de capiteles y frescos

El Museo Diocesano está en el corazón de la catedral, en torno al claustro; reabrió sus puertas en febrero de 2010, tras siete años cerrado por reformas. "Se había inaugurado el 22 de agosto de 1970, al hallarse pinturas murales medievales en templos deteriorados de la diócesis, en lugares despoblados tras las migraciones de los 60. Se trasladaron esos frescos al Museo para conservarlos. Desde el 2010 también se exponen capiteles del antiguo claustro". Hay dos capiteles emblemáticos;el del Rey David y los Músicos (siglo XII) y el del Sátiro, más pequeño en tamaño pero muy bien conservado. "Allí se ve –apunta Belén– la influencia griega y romana en el arte medieval. El sátiro está considerado por muchos especialistas como el desnudo más bello de toda la Edad Media, y simboliza la resurrección".

En torno al claustro hay dependencias que actualmente tienen uso museológico, como el antiguo refectorio de los canónigos, que alberga pintura mural, o la sala capitular. La sala consagrada a los rescates murales de la iglesia de Bagüés es clave en el museo. "Se trata del mayor conjunto de pintura románica en España en cuanto a metros cuadrados pintados; además, permite vivir la sensación de las gentes del románico al entrar a sus templos; tiene casi toda una Biblia pintada. También hay que hablar de la reja de Iguácel, más antigua que las de los ábsides colaterales, ya que data de finales del siglo XI: quizá sea la más antigua de España en su segmento, y está totalmente hecha a mano, no a molde. En las espirales férreas hay motivos vegetales, cabezas de animales e incluso una cara, que quizá sea el propio herrero"

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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