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Asun Coyo, de Noales: alquimista e iconoclasta del pan en la Alta Ribagorza

Desde su establecimiento en Noales, Farré de L'Aigua, la oscense alterna el producto habitual con increíbles inventos de todo tipo 

Asun Coyo, en su panadería de Noales.
Asun Coyo, en su panadería de Noales.
Laura Uranga

Asun Coyo es de Noales, y Noales eligió para sacar adelante su proyecto profesional y vital. No son dos (ni cincuenta: más) los que hacen parada cada mañana en su establecimiento al pasar por este hermoso pueblo, insertado en el amplio municipio de Montanuy; quien más y quien menos ha oído hablar en la zona (y en muchos otros sitios, gracias a internet) de Asun, la panadera que lleva El Farré de L’Aigua. “Mis padres empezaron en la profesión; hicieron el horno en 1940. También tuvieron bar y casa de comidas en otro edificio, donde aún está el horno antiguo. Yo llevo la panadería desde 1991; aún no he pensado como celebrar estos 30 años, por cierto. O quizá lo hago cada día”.

Noales es un destino más visitado ahora entre quienes acuden al norte de la Ribagorza, especialmente al valle de Benasque, dado que las obras en el congosto de Ventamillo han venido limitando la llegada a esta localidad por esa vía; la subida por la N-230 hasta El Pont de Suert y el desvío a Bonansa se ha convertido en el camino más transitado con este destino, además de la más revirada y bonita carretera A-1605 que conecta Graus con Roda de Isábena, Obarra y Bonansa. Así, sea destino final o paso, la visita a los dominios de Asun a pie de carretera (o a la compra de miel en Ca de Llibernal, en el mismo pueblo) es una opción en alza, que cuando termine la contingencia viaria habrá creado nueva huella en muchos viajeros.

La variedad de panes que hace Asun es impresionante, pero no es menos llamativa su presencia en las redes sociales. “Mi hija Alba tenía un blog y una cuenta de Instagram, me enseñó un poquito y me animé. Mi Instagram es @panesfarredelaigua. Poco a poco, ya ves, ha ido tomando forma;_ quién me iba a decir a mí que tendría tanta actividad. Ha dado muy buenos resultados; en mis publicaciones trato de expresar una positividad al cien por cien, y por supuesto hablo de los procesos de mi trabajo”.

Lo que más encandila a sus seguidores es visionar la confección de un pan ‘diferente’; de esos tiene muchos Asun. “Me gusta poner nombres curiosos a las creaciones, además. Al final, en las redes hay mucha gente ofreciendo buenos productos, yo creo que tanto en el trabajo como en la promoción a través de esa herramienta debes dar al producto tu propio sello, que en mi caso se acompaña por el humor. Va conmigo, disfruto poniendo alguna tontería, la gente se ríe y también se anima a buscar más información sobre nosotros. De todo lo que hago, eso sí, lo que más me gusta es el pan de trigo, el básico; creo que la gente comparte esto. Aquí se le ha llamado siempre tiñol, una palabra que me parece muy bonita. Y me centro en que el pan sea rico, que me conquiste a mí primero. Pudiendo comer pan bueno, no hay que comer pan malo, me sabe mal que la gente coma pan malo. Es sacrificado hacerlo, ya sabéis que los horarios panaderos son complicados; sería una gozada levantarse a las seis de la mañana, pero la gente quiere su pan tempranito, es lo que hay; toca ser responsable”.

Asun es muy activa en Instagram
Asun es muy activa en Instagram
Laura Uranga

Todo en su sitio

Asun no descansa mucho, porque lo hace todo; es la responsable del producto desde la primera gotita de agua que entra en la amasadora hasta la ingesta que hace, muy contento, el cliente que ha comprado en el Farré de L’Aigua. “En la elaboración del pan intervienen muchos factores, además de la responsabilidad de quien lo hace; tienes que estar continuamente vigilando cada detalle, desde tener siempre a punto la materia prima, al máximo de calidad, hasta la manera de tocar el pan y las masas, o envolver y servir finalmente el pan. Desde que me levanto hasta las 14.30, cuando cierro, no paro. Además, hay que tener en cuenta que reparto diariamente a Pont de Suert y Laspaúles; aparte de eso hago venta directa en otros pueblos cercanos ciertos días de la semana. El verano ha sido muy fuerte; ahora ya iremos más relajados”.

El tiñol montañés suple al bocadillo: ya lleva los rellenos incorporados

Algunas de las variedades parecen locuras absolutas. “Hace tres años me puse a innovar, para no aburrirme, y comencé con las mezclas. Han funcionado bien, ahora mismo ya pienso que se puede hacer pan de cosas impensables. Las masas son muy agradecidas. A la gente le sorprende el pan de chocolate con menta, por ejemplo, o el de naranja. He hecho pan de lentejas de gazpacho… esos van por encargo, aunque también hago pruebas, las publico y si la gente las pide, las hago. El de semillas funciona bien también, como el de pasas, aceite, cerveza o miel. También gusta el de sobrasada y queso, el de aceitunas o el montañés, que es perfecto para irte de excursión; ya no te hace falta bocata, porque en el pan tienes verduras, queso, beicon o jamón, aceite… te resuelve la papeleta”.

Con los vecinos muy bien, tanto en el pueblo como en los alrededores. “También hay gente fiel de la que viene cada año a los campings cercanos, y repiten igualmente aquí conmigo”.

Asun también hace coca de pan con anís, canela y vainilla; como creación de este último año, le pone tacos de mantequilla, nata, chocolate blanco o negro. “Le hago unos agujeritos, y al salir del horno le inyectas estos elementos. También tengo magdalenas, normales o rellenas de chocolate blanco, por ejemplo. Por encargo también hago todo tipo de cocas, gustan mucho la de tomate y la de salchichas. El asunto es repartirse el tiempo; como me preparo la hornada por la noche, programo alguno de estos experimentos o reparto los encargos especiales en el tiempo de la madrugada y la mañana. A veces vas mal de tiempo, pero siempre acabas complaciendo al cliente”.

De cómo expresar en el horno el amor al terruño

Además de las bromas, los vídeos cortos y las imágenes de panes de fantasía, Asun también divulga en su cuenta de Instagram algunas creaciones de significación especial. La pasada primavera presentó a sus seguidores el Tiñol Baliera, un homenaje en pan al río y valle del mismo nombre, enseña de la zona de Noales. El agua, los prados verdes, la tierra y la nieve en las montañas fueron la inspiración de este pan que requirió de un tintado de las masas con productos naturales, para imitar en la medida de los posible esos referentes naturales.

“El color del agua –explicaba– representa el agua del río Baliera y de las fuentes naturales que nos rodean. He utilizado flores de guisante de mariposa. El color verde de los prados se ha conseguido con el té matcha, y el marrón viene de nueces y avellanas trituradas, frutos secos presentes desde siempre en la zona. También le he añadido miel, para realzar su sabor, y lo he hecho redondo, porque es la forma más representativa de esta panadería, la que se lleva haciendo desde hace años”.

Ayer mismo, Asun exponía en Instagram un tiñol de moras, y consultaba con sus incondicionales algún buen acompañamiento para el citado manjar; el queso ganó la carrera. La semana pasada sorprendió con un tiñol Pirineos, coronado por una suerte de espolones ‘torradetes’ que decían múerdeme. Colegas de postín como El Festín de Babette en Madrid muestran sin disimulo su devoción por los inventos de Asun, que responde siempre con entusiasmo. Gente popular de la zona como el ciclista profesional (y ex esquiador olímpico) Martí Vigo, o el empresario Carlos Barrabés, no olvidan la parada técnica en Noales para llevarse delicias salidas del horno de leña y la imaginación de Asun. Tipos listos: el desayuno con una rebanada de su tiñol de trigo y mermelada casera de tomates verdes, por ejemplo, es un placer que debería experimentarse una vez en la vida.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'. 

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