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aragón es extraordinario

El trabajo artesano de The Factory Basket Lab en Cuarte

Los ex baloncestistas profesionales Matías Lescano y Diego Ciorciari, ambos argentinos y ex caístas, unen fuerzas con el técnico Jorge Grasa 

Matías Lescano, el ‘Bicho’, cumplió hace unos días 42 años. Entre 2003 y 2010, el escolta argentino de tiro certero e implacables entradas a canasta fue el estandarte del primer equipo del basket zaragozano, hoy Casademont Zaragoza, entonces Basket CAI Zaragoza. Se retiró oficialmente en 2018 en Argentina y regresó a Zaragoza. Ese año colaboró desde la cancha en el proyecto EBA de La Puebla de Alfindén durante unos meses, antes de la pandemia, y desde inicios de 2021 enfoca sus esfuerzos en The Factory Basket Lab, un proyecto ubicado en Cuarte y centrado en el disfrute, aprendizaje y glorificación del deporte al que ha consagrado su vida.

Es un esfuerzo combinado con Jorge Grasa, técnico con cuatro décadas de experiencia, al que se sumó después otro ilustre jugador argentino: Diego Ciorciari, base caísta en la temporada 2003-2004, reclutado por Grasa y Lescano. Por su fuera poco, el histórico técnico de Helios en los 70 y 80. José Luis Ereña, aporta sus seis décadas de profesionalismo a este esfuerzo.

Matías lo tuvo siempre claro con la pelota y el aro. “Vengo de una familia de baloncesto al cien por cien, desde mi abuelo, está en mi sangre. El acicate fue mi hermano mayor, que tiene tres años más que yo; él jugaba y yo quería seguir sus pasos. Además, en mi infancia no había mucho más que hacer. Me crié con el balón en las manos allá en Córdoba; el Hindú Club estaba en el barrio, a dos cuadras de casa, y yo viví metido allá adentro desde los cinco años. A los 17 hice una prueba a un club de la Liga Nacional en Bahía Blanca, y me quedé; ahí dije ‘capaz que me puedo dedicar a esto’, y así fue”.

Matías jugó dos años en el Estudiantes de Bahía Blanca, la capital del basket argentino, y otros dos en el Pico Football Club. Pasó una temporada en Atenas de Córdoba antes de cruzar el charco y llegar a Zaragoza en 2003. “Fueron siete años aquí. Luego regresé al Atenas por cuatro temporadas y concluí mi carrera profesional con otros cuatro años en San Martín de Corrientes; pocos clubes, creo que es algo bueno. El tiempo en Zaragoza fue muy importante, y no solo porque mi mujer sea de aquí y mi hijo naciera aquí; estuve muy a gusto”.

Jorge recuerda los primeros pasos productivos del Lab. “Estuve unos años apartado del baloncesto, y tenía ganas de crear algo nuevo relacionado con este deporte, no adherirme a un club o un equipo competitivo. En la cuarentena hablamos mucho Matías y yo sobre los progresos técnicos en academias americanas; Ricky Rubio abrió un proyecto de este tipo, luego comenzó otro en Cáceres y comentamos que podía ser algo viable para Zaragoza, ciudad de baloncesto”.

Vídeo de The Factory Basket Lab de Cuarte en 'Aragón es extraordinario'

De ahí en adelante, todo caminó rápido. “Definimos la idea –apunta Jorge– empezamos a visitar sitios y encontramos esta nave en Cuarte; la gente nos decía que quizá no era el momento, pero creemos que precisamente era el momento. Inauguramos en febrero de este año; somos cuatro socios, nosotros dos y nuestras esposas; la mía, Victoria, se encarga de la parcela económica y legal, y Eli lleva el tema web, de redes sociales y contacto con los clientes”.

En el Factory Lab se hacen entrenamientos personalizados, de grupos pequeños. “También se puede alquilar la cancha para jugar pachangas o usar nuestra máquina de tiro, que recoge los balones con red a la altura del aro o bajo canasta y te los devuelve. Eso sí, el fuerte son los entrenamientos –apuntan Matías y Jorge– y los agrupamos por edades. Aplicamos nuestra experiencia y la cosa está saliendo bien”.

“Ha sido un verano intenso, cada mañana hubo gente profesional”

Las mejoras individuales son la meta del proyecto. “Hacemos un estudio de lo que el jugador o jugadora necesita para mejorar –comenta Jorge– y aplicamos los ejercicios concretos que nos llevan a esa mejoría. Es una metodología analítica; hay quienes vienen con ideas concretas de lo que buscan, pero la mayoría persigue una mejoría basada en un trabajo más específico del que pueden tener en sus clubes. Marcamos las pautas de la progresión en función de lo que vemos, tanto en el plano técnico como en el físico; para ciertos gestos técnicos se necesita un mínimo de condición física, sin la cual es imposible aspirar a cierto nivel”.

Este verano ha habido unos cuantos profesionales entrenando en el Lab durante sus vacaciones. Matías revela algunos nombres “Vino Irene Lahuerta, zaragozana y jugadora de este año del Campus Promete de Logroño en la Liga Endesa, con una mecánica de tiro muy buena; también tuvimos a Rocío Torcal, que juega en la Liga Femenina Challenge con el Canoe de Madrid y, como Irene, también viene del Stadium Casablanca. Estuvo Ariadna Termis, estrella de la selección española sub-16, que juega en el Siglo XXI, mide dos metros y maneja el balón como una base. Bueno, y Rodrigo San Miguel, base del Casademont, que es amigo nuestro, también vino con su entrenador desde chico a tirar unos tiros. Ha sido un verano intenso, cada mañana hubo gente profesional aquí”.

Las experiencias nutren. Matías revela algunas de las suyas, y confía en que lo aprendido pueda servir a las nuevas generaciones que lleguen al Lab. “El hecho de haber compartido equipo con jugadores de la generación dorada del basket argentino como Oberto, Herrmann, Lucas Victoriano o el propio Ginóbili en mi primer año me sirvió, pero te digo que Zaragoza es parecido, aquí se vive el basket”. “Históricamente –corrobora Jorge– hemos tenido una de las mejores canteras; ahora mismo, por ejemplo, somos una de las federaciones más fuertes en el baloncesto femenino español”.

En el Lab de Cuarte están en contacto vía whatsapp con los otros centros abiertos en distintos puntos de España. “Vamos hablando con Badalona, Cáceres, Oviedo… la idea es colaborar entre las academias, coger ideas de unos y otros para compartir experiencias, incluso generar un circuito de competición entre equipos propios. Estamos muy atentos a la evolución del baloncesto 3x3, que ha debutado como olímpico, y queremos hacer cosas con la Federación Aragonesa, además de terminar de pulir nuestras instalaciones. Para recuperar y prevenir lesiones; contamos con Rafa Aguelo, fisio con experiencia en alta competición”.

El futuro cercano promete. “Seguiremos con los clinics de bote y tiro, como este verano, y vamos a potenciar el 3x3. Habrá más cosas, conforme se vayan dando las condiciones para ello. Tampoco queremos aturullas las agendas de los chicos en el comienzo del curso, iremos escalonado. Abren todos los días, a demanda, y nos vamos turnando, entre los tres metemos muchas horas”. Para contactar con el Lab hay que dirigirse a la web thefactorybasketlab.com o al teléfono 609 420 922.

José Luis Ereña, el gran maestro que imparte cátedra con alegría

Diego Ciorciari y Matías fueron compañeros en el único año caísta de Diego. “Entre 2015 y 2017 –dice Matías– también jugamos juntos en Argentina. El proyecto de Cuarte arrancó con Jorge Grasa, Diego se sumó porque le apetecía volver por aquí con su familia, y ha sido un gran aporte. Además, contamos con la asesoría de José Luis Ereña, el maestro; es un aprendizaje constante tenerlo por aquí”. Ereña estuvo en los momentos catárticos del baloncesto profesional en Zaragoza, con José Luis Rubio en la presidencia: este bilbaíno lleva 45 de sus 80 años de edad en tierras aragonesas. “Esta idea es algo que me enorgullece, se está haciendo un gran trabajo aquí en Cuarte y me alegro de poder aportar a su funcionamiento. Hoy me he acercado con mi nieto Álex, hemos entrenado bastante este verano; tiene que seguir progresando, pero ya está haciendo muy bien las cosas. Es un base con carácter y personalidad, y tira bien. Yo le digo que disfrute, y que no se crea que ya lo sabe todo, nunca se deja de aprender”.

En la cancha del Lab, en uno de los tableros bajos, Álex se pica con Matías en una ronda de lanzamientos exteriores. Clava la primera, falla dos seguidas y luego mete tres o cuatro en línea. ¿Y el abuelo? Como el chaval no le está mirando, sonríe.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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